Islas divergentes

Versátiles 2011, el festival de la palabra


Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía no eres tú. Ni de coña. Poesía no eres tú, con tus hipertextos hiperconectados, hiperatrofiados, con tus referencias constantes que no llevan a ningún sitio. Quizá sea teoría de la literatura, estética de la recepción, no sé, otra cosa. En fin, discursos de intelectuales que intentan desentrañar el misterio de la poesía. De Zizek a Benjamin, de Foster Wallace a Bolaño, Tao Lin, y la pos postmodernidad revoloteando en cada conversación. No. Eso no es poesía, gafapasta que se atraganta de textos. La poesía es otra cosa. Poesía es hermandad, sentimiento, bares con gente que fuma feliz de la vida. Eso es poesía. La bolsa de basura es nuestra biografía, es, también poesía, o no dejes que la luz de mi cuerpo te engañe, voy quemando las naves, y al final parece que la poesía aparece como dice Fernando Berltrán, a mí los poemas me ocurren.En Versátil.es, el VI festival de la palabra celebrado en Valladolid, la poesía está en todos lados. En la facultad de Filosofía y letras de la universidad, en el bar La Curva, (si, en el bar La Curva. Definitivamente si), o en la bodega Estancia Piedra, a unos cuantos kilómetros, en Toro. Desde la apertura del festival el lunes 14 de Marzo con la lectura de poemas de Luis Eduardo Aute, el versátil.es del 2011 ya tenía buena pinta.

El martes 15, día dos, en una mesa redonda que trataba sobre La poesía: trece veces por minuto, en claro homenaje a Celaya y donde se juntaron Txes peligro(alterego del poeta Sergio C.Fanjul), Olifantes poetas (la editora Trinidad Marcellán), el mismísimo Abraham (Abraham Gragera, poeta y profeta momentáneo de Benjamin y su aura), pistoleros especialistas en nuevas narrativas (Javier Alonso Prieto), La eterna joven-pero experta hace ya tiempo-Luna, (La poeta Luna Miguel) y todos ellos alentados y moderados por una poeta camuflada de moderadora,como es Carmen Morán Rodríguez. Se habló de blogs, de nuevas narrativas, de reinvención o no del lenguaje poético respecto a su nuevo soporte, en este caso, virtual. Se habló de performances, de nuevos caminos, de caminos nuevos que llevan más de un siglo surrealidando el mundo o dadando en el lenguaje. Libros electrónicos Vs olores de libros antiguos. Paper back contra ediciones de lujo. Charlas eclécticas sobre un mundo fragmentado y fugaz.

Y siguiendo el programa de la tarde, llegó Vanesa Pérez-Sauquillo que es una sorpresa mayúscula (al menos para mí, que no la conocía) y que como decía en la introducción de este paseo por Versátil.es,no dejes que la luz de mi cuerpo te engañe, voy quemando las naves, y yo no se si quemará las naves, pero joder, la luz de su voz si que la encuentro. Así, en plena cara. Ángel Guinda, el mayor del día de hoy, presenta una serie de videopoemas que en cierta manera todos esperábamos, porque Guinda sorprende con los vídeos, pero también con su poesía desnuda, directa, La bolsa de basura es nuestra biografía. Poemas breves, optimistas o ácidos, que no entran en ninguna caja, que las revientan todas. Poco después, y ya sin vídeos, Abraham Gragera hurga en sí mismo, se desmonta y recita una poesía intimista, delicada. En contrapunto, Sergio C.Fanjul se desahoga y nos deja entre escandalizados y fascinados. El sexo y la violencia suelen ser así: Las palabras nunca fueron suficientes/y he aquí un pájaro negro/que despliega/sus alas/en mi pecho.

Por último, para acabar el día, Fernando Beltrán se abre en canal con su obra completa, Donde nadie me llama (Poesía 1980-2010). Fernando tiene algo especial que notas cuando lo ves, cuando lo sientes. Creo que, de todo versátil.es, es el que más me conmovió, al que encontré más humano, más entregado, sin barreras. Me dio la impresión que Fernando, con sus luchas familiares y personales, ha llegado a lo más profundo de la incomprensión y el rechazo. Y así, desde ese punto, puede renacer la poesía con una fuerza como la que tiene Beltrán en sus poemas, ya que, como él mismo dice, a mí los poemas me ocurren, porque él es el hombre capaz de lo mejor, el hombre capaz de lo peor, el hombre a secas, yo.

Aquí, en este momento justo entre párrafos y días, me gustaría hablar de las personas que organizaron Versátil.es. Javier García Rodríguez, que maneja los momentos y los escenarios casi tan bien como las letras. Complementándolo, Pedro Conde Parrado, que casi nunca se muestra, que no aparece en donde la luz apunta, pero que apuntala todo y que nunca le he oído decir una palabra de más ni de menos. Y llegamos al Colmo Colectivo. El grupo de estudiantes, filólogos, historiadores, periodistas, y en general buena gente que pueden presentar a estrellas de renombre o bien alojar a un recién llegado y darle cobijo y cercanía. Un lujo contar con este grupo. Y bueno, hablando del Colmo, como podríamos no hablar de su lugar de reunión, el lugar de reunión de todo versátil.es, donde la poesía se traga con la cerveza que Ángel y Diego nos sirven con una sonrisa en la boca.

El jueves, día tres, empieza con el taller de Juan Bonilla, el escritor que ha hecho el mejor libro de cuentos del 2010 (Tanta gente sola), y todos los que sobrevivimos a la curva de ayer y participamos en el taller, nos damos cuenta de lo rápido que puede llegar a pasar el tiempo. Eso si. Mañana más. Luego, una entrega de premios a los chavales del concurso de jóvenes poetas y varios recitales de poetas jóvenes y de otros más consagrados. En primer lugar, el espectáculo visual (que no poético) de Luis Antonio de Villena. La poesía de Villena, pese a poder gustar en un principio, de resultar atractiva, tropieza por su intento constante de sorprender. Demasiada sorpresa cansa y no sorprende, claro.

Le siguen Cristina Abril, componente del Colmo Colectivo, que con una poesía breve y directa que busca un lugar donde jamás entre el silencio/pero donde se mueven y respiran/ todos los silencios del mundo, llega rotunda a través de un entorno cotidiano, real, amable. Pablo López Carballo, que leyó poemas de su libro Sobre unas ruinas encontradas, recitó unos poemas complejos, que no entendí al vuelo. Pablo tiene una poesía difícil que es necesario releer para encontrarle el jugo, el sabor, sacar a a la luzLas raíces de las palabras/bajo las primeras nieves:/tubérculos frente al invierno./Tapia de verdad /sobre el desconocimiento.

Luna Miguel se había paseado por el festival como uno más. Había bebido y fumado como uno más y yo no entendía el porqué. Según lo que tenía entendido, Luna Miguel debía hacer cosas raras, que dejaran sus llamativos tatuajes en meros pintarrajos sobre la piel, en señalizaciones hacia un ser extraño, oblicuo, único. Pero no. Luna Miguel me pareció una chica normal con talento. Leyó sus poemas. Poemas de dolor, de herida, Todo rasurado, ¿coño o corazón? eso qué importa cuando ambos huelen a vida, cuando ambos sangran y tiñen de amor. Poesía a flor de piel, o en este caso concreto, a blue bird de piel. De hecho, me sorprende que una persona tan digital, tan Internet, pueda sentir la herida con tanta herida, con tanto fuerza, tan hondo.

Y junto a Luna, Julio Rodríguez, que hace que nos demos cuenta que no hace falta ser joven, ni tener tatuajes, ni gafas rosas. Que no hace falta llamar la atención para hacer poesía. La poesía de Rodríguez se empapa de paredes, de alfombras, de habitaciones. Se empapa también de parejas, de un amor reposado que envuelve una alegría tranquila, sencilla, no hay nada de cielo/en mi ventana/si te alejas. Porque la ausencia amada puede ahogar, puede hacer desangrarse como la falta de un brazo, de un pie. Es un insomnio inmenso, /un ardor –emisario/de la fiebre–, una especie/ de bulto inexplicable, un agujero. Desde luego el surtido versátil.es es variado.

Y tan variado. El grupo La Linga, adaptando poemas de poetas de la zona, nos ofreció un concierto en el que, la verdad, sobraron las butacas. Por un rato olvidamos que estábamos en un lugar honorable como es la universidad y el rock nos sedujo a todos. Incluido al organizador de todo este tinglado, Javier García Rodríguez, que subió a cantar, (con bastante desparpajo), una canción del grupo castellano.

Y como las cabras vuelven al monte y las personas grises a las oficinas, los poetas y su corte nos vamos a La Curva. De nuevo a beber y a conocer de primera mano la noche de los poetas. Personas que huelen raro, auras huidizas, Bonilla que se une, Javier haciendo cálculos para volver a casa, Pedro calculando horóscopos, cuadros con figuras que aparecen desde la oscuridad gracias al arte de Arañados signos,o humos delincuentes, furtivos, que no pueden contarse por aquí.

Así llegamos al jueves, día cuatro, último día del festival. Día de transición a la vida normal, sin poesía en vena 24 horas. Se nos acabó el chollo chavales. Pero eso si, el jueves era el día Bonilla. A las diez, aún con el vértigo de La Curva en la garganta y en los párpados, desayunamos su taller de poesía. ¿Cómo transformar un anuncio de contactos en poesía?, ¿Cómo reducir al máximo el poema, cómo podemos imitar a Gómez de la Serna y sus greguerías? En primer lugar, dando la vuelta a la realidad. Mostrándonos sorprendidos, inventores de un nuevo sentido, un nuevo mundo. Por ejemplo, partiendo de un anuncio de contactos, un participante-poeta escribió, a nadie le gustan las obligaciones matutinas/pero yo he pagado 200 euros para que traiciones a todas esas mujeres.

Por otro lado, intentamos sacar licor de poesía y con los ejemplos que nos dió Bonilla, un muñeco de nieve está tomando el sol: ya se arrepentirá, conseguimos, por ejemplo, que Los gatos son la rutina de los tigres. Entre todos conseguimos unas cuantas gotas de licor. Alberto Sevillano, poeta y miembro del Colmo Colectivo, presentó posteriormente sus poemas ante un auditorio entregado a su poesía, que juguetea con el día a día, con la nostalgia y, en el fondo pero está presente, la esperanza, Nos encontramos solos/ sin nada a qué agarrarse /perdidos en la sola inmensidad del mundo/ buscando un rumbo fijo y un destino claro/Quizá dentro de un tiempo/ cuando elijamos dónde colocar nuestro sitio/podamos ser capaces de definirnos juntos. Almudena Vidorreta, que parece que nos va a contar algo bonito, algo agradable, nos lanza sin piedad unas letras que sangran, que están rojas de rabia: Me arrancaría el vello de los brazos,/uno a uno todos los pelos igual que arrancaría,/los días que pasamos juntos. Y para despedirnos del Salón de Grados de la universidad, el editor de la gran editorial Hiperión Jesús Munárriz, nos lee unos poemas que me resultan demasiado condescendientes y correctos. Por un lado el que dirige a su hija, a la que le aconseja y explica los grandes aprendizajes que debe afrontar ¿?. Por otro, encontramos un poema a la infanta Leonor (¡¿?!) que, como dice un amigo que estuvo presente, escribe a la infanta Leonor/ y otras astucias sin parangón/ ¿Poeta? no lo sé ¡gran traductor!

Después, con un viaje en autobús de una hora por las carreteras castellano leonesas, llegamos a la Bodega Estancia de Piedra, en Toro. Allí, rodeados de un excelente vino, presenciamos la última mesa redonda del versátil.es, que trató de Traducir poesía contemporánea. La ponencia contó con la presencia de Juan Bonilla, Jesús Munárriz y Vanesa Pérez-Sauquillo coordinados por Santiago Rodríguez Guerrero-Strachan. Y así, entre traducciones míticas y el anhelo velado y presente de alcanzar la traducción perfecta, de dejar de ser por un momento el traductor para meterte en la cabeza del poeta, tener su contexto, su cultura, y escribir, definitivamente, en el idioma del traductor en lugar del idioma del poeta, llegamos al epílogo del festival. Un relato de Juan Bonilla. Un relato que trata sobre muchas cosas. Trata de fútbol, trata de vino, de Alemania, de la soledad, del Jerez, de lo local, de lo cercano y lo lejano, del recuerdo, de las agentes literarias y sus superpoderes, de literatura. Como versátil.es, que fue, en definitiva, una fiesta de la literatura.

Los Rodríguez y el fumeteo prohibido




Morena con la piel de chocolate,
no dejaremos de ser dos amantes (tú y yo).
Siempre te llevo guardada muy cerca del corazón,
aunque digan que aquí no podemos hacerlo.
(Dicen que aquí no podemos hacerlo!).

Nunca quise apurarte y que te quemes mal.
Mis dedos sólo sirven para tocarte a ti.
Un beso, otro beso y la pena se va con el humo,
y dicen que aquí no podemos hacerlo.

Creo que sé cómo hacer para resistir al tiempo,
sé cómo hacer para olvidar el dolor.
Pero si dicen: aquí no puedo,
no creo que encuentre un motivo bueno
si dicen que aquí no podemos hacerlo.

Voy a volver a los viejos lugares de antes,
y voy a seguir buscándote por tu olor.
He oído que dicen: aquí no podemos hacerlo,
dicen que aquí no podemos hacerlo los dos.

Dicen desconocidos que no podemos,
la historia se escribe en hojas desordenadas.
No puedo quedarme parado sin hacer nada
si dicen que aquí no podemos hacerlo.

Creo que sé cómo hacer para resistir al tiempo,
y sé cómo hacer para olvidar el dolor.
Pero si dicen: aquí no puedo,
no creo yo que encuentre un motivo bueno
si dicen que aquí no podemos hacerlo,
si dicen que aquí no podemos hacerlo.

Levanta la voz si te dicen qué hacer y qué no hacer,
cuanto más grande es la pena más ruido va a hacer al caer.
No te voy a sacar de mis planes
sólo porque digan: aquí no vale,
vamos a seguir empezando de nuevo
aunque digan: aquí no podemos hacerlo,
aunque digan: aquí no podemos hacerlo...


Crítica de Indignaos, de Stéphane Hessel






¡Indignaos!, un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica

De Stephane Hessel

Prólogo de José Luis Sampedro

Editorial Destino

Colección Imago Mundi

Traducción de Telmo Moreno Lanaspa

5 €


El celebrado alegato de este diplomático nacido en Berlín pero que vive desde los siete años en París, se ha convertido en un fenómeno literario en toda regla en el país vecino con más de un millón de ejemplares vendidos a tres escasos euros. Aquí en España, el breve discurso hecho texto (apenas 27 más muchos extras) ha sido editado por Destino y prologado por otro nonagenario lúcido, el escritor y pensador José Luis Sampedro. Hessel, de 93 años, es un diplomático que cuenta con una biografía llena de suerte y mérito: miembro de la Resistencia francesa, superviviente de Buchenwald, militante a favor de la independencia de Argelia, defensor de la causa palestina y único redactor que aún sigue vivo de la declaración universal de los derechos humanos de 1948.


Este discurso pretende ser, como dice Sampedro en el prólogo, "un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los vecinos de la plaza", y creo que Hessel ha conseguido su objetivo. Ha conseguido un texto que es un grito, una llamada a la vuelta a la moralidad, a la democracia, a ser ciudadano. Pero me temo que el ciudadano, (que ha devenido en los últimos tiempos en ciudadano-consumidor), después de levantar la vista y buscar una guía, una señal, pasa las páginas (pocas) y termina el texto y sus extras con hambre, desconcertado y sin respuestas. Y solo le queda el eco de un grito pitando en los oídos.

Creo que el propósito de Hessel es muy noble, que intenta despertarnos, desentumecernos una apolillada solidaridad pero creo, sinceramente, que se queda muy lejos de su objetivo. Aunque reconoce que "para un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión de tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional", intenta apuntalar al enemigo, ayudar al lector señalando a los culpables "el poder del dinero (...) nunca había sido tan grande insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del estado".

Pero la sensación que tengo después de leer este texto de Hessel es que el diplomático no consigue encender la chispa, el furor de indignación necesario. Terminé de leerlo y pensé, "joder, estoy indignado, si, vale, lo has conseguido, pero me indigno, (y creo que como casi todo el mundo), cada vez que enciendo la televisión, cuando veo la corrupción, el poder de los bancos, la OTAN y sus guerras para la conseguir la paz..." Por eso me gustaría haber encontrado en este Indignaos ,un acicate más fuerte, un frente común, un motivo que nos saque a las calles a protestar, a indignarnos de verdad.

Alguien como Hessel, con su historial, combatiendo la injusticia a lo ancho del mundo, debería ser más preciso, más contundente (de hecho, una de las críticas que se le hace en Francia es sea demasiado socialdemócrata y que tenga miedo de acercarse a la extrema izquierda), ya que sus palabras, pese a ser resultonas y llamar la atención, se quedan en el aire, dando vueltas, sin conseguir encendernos. De todos modos yo espero una continuación, un discurso más contundente y radical, un texto que te haga ver que no hay opción, que la única opción es la de revelarse. Quizá, al fin, si queremos ser revolucionarios deberemos, tan solo, y como dice Hessel, "ser responsables en tanto que individuos".


Concurso de Fotopoesía de Torrelaguna

He ganado el concurso de Fotopoesía de Torrelaguna. Estoy muyyyy contento. Aquí os adjunto la imágen y el poema.
y este es el poema:

Espadaña


Quizá lo mejor

lo más sano para las alas

sea esperar la tormenta,

el viento frío que rompa el pasado

la espadaña.


Esperar al remolino

al empujón de aire

para saltar

volar

con la vida en el pico

y las alas hinchadas.


Un río blanco que vuela

al ancho cielo

al mañana.


Obama en Chile, por Álvaro Cuadra

La visita del presidente de los Estados Unidos a Chile, es, fuera de toda duda, una cuestión importante para nuestro país y para la región. Se trata, después de todo, del primer presidente afro-americano instalado en la primera potencia mundial, premio Nobel de la paz y principal figura de la política mundial. Su visita a los extramuros del Imperio trae consigo todo el fasto mediático de luces y cámaras en directo.

Como resulta evidente, América Latina no constituye, hoy por hoy, un foco de interés particular en la política internacional norteamericana. Bastará recordar la crisis por la que atraviesan varios países petroleros del norte africano y el Golfo Pérsico, o la angustiante crisis que vive por estos días el Japón, para advertir que nuestra importancia relativa a los ojos de Washington es de segundo orden, a lo menos.

Los grandes temas latinoamericanos en la agenda de la Casa Blanca están relacionados con la inmigración ilegal y, desde luego, el tráfico de drogas. Sin embargo, hay una agenda menos pública relacionada con grandes inversiones en aspectos específicos de nuestra economía y, desde luego, en la venta de equipos y armamentos a los ejércitos de la región. La visita de Barack Obama a El Salvador, Brasil y a Chile señala el interés de la actual administración por marcar una presencia en un mercado apetecido por otras poderosas economías.

La visita de Obama es una valiosa oportunidad para poner sobre el tapete la imperiosa necesidad de que Washington entable un nuevo diálogo con sus vecinos del sur. Si bien el brutal garrote de las dictaduras militares va quedando, en apariencia, en el pasado, no es menos cierto que hoy muchos de nuestros países padecen las consecuencias brutales de una economía neoliberal que empobrece a millones de latinoamericanos, sin respeto por el medio ambiente ni por las minorías étnicas. Todavía están frescas en la memoria las bochornosas escenas vividas en Honduras hace algunos años, donde los mecanismos para preservar el respeto de la democracia fracasaron estrepitosamente. Hasta el presente, la realidad de Haití sigue siendo una afrenta a los latinoamericanos, lo mismo que la represión de que han sido objeto los pueblos originarios en el sur de nuestro país.

La presencia del presidente de los Estados Unidos en Chile es una buena oportunidad para hacerle notar a nuestro ilustre visitante que aquí, como en los países árabes, aspiramos al bienestar y a la felicidad de nuestros pueblos, en paz, con justicia y dignidad. Nos interesa, ciertamente, un diálogo respetuoso, franco y fructífero con la Casa Blanca. Dicho diálogo es una tarea pendiente que requiere, en primer lugar, una nueva institucionalidad democrática regional que incluya a todos los gobiernos de America Latina y el Caribe. De otro modo, la visita del presidente Obama a Chile será una amable conversación entre hombres de negocios.

Divinísimo


Echo de menos a Sudamérica...me falta.




Autorretrato síquico

¿Parece que no saben que yo demuestro que somos telepáticas las tipiquísimas? ¿Estoy pensando que las tipiquísimas están histéricas porque se está manifestando un príncipe diosísimo? ¿Estoy pensando que las tipiquísimas están histéricas porque se están manifestando... con vestidos de mujer? ¿Parecen que no saben que yo soy el Anticristo por antonomasita? ¿Parece que no saben que los comunistas creen que yo soy virgen? ¿Parece que no saben que son estúpidos porque sufrí un desliz? ¿Parece que no saben que me pegué un sobresaltísimo con un misógeno? ¿Estoy pensando que en los pololeísmos los misógenos son longi1 y medísimo? ¿Estoy pensando que por eso fracasó mi matrimonio? ¿Estoy pensando que los aristocráticos de este país son sanguchísimos?2¿Estoy pensando que cuando las colísimas3 se quieren casar les ponen cualquier obstáculos? ¿Estoy pensando que esos cochinísimos en mentira que son como Inglaterra? Estoy pensando que los de Inglaterra... son fruto de Enrique octavísimo. ¿Estoy pensando que los ingleses son conocidísimos porque tienen la mejor cultura? ¿Estoy pensando que los norteamericanos son fruto de los mormonísimos? ¿Estoy pensando que los arcángeles son lesbianas cachúas4 que están convertidas en hombrísimos? Estoy pensando que los alemanicios son fruto de Luterísimo. Estoy pensando que los habitantes de Chile están carísimos como empleaditos del nautilus. ¿Estoy pensando que los rusísimos son fruto de la iglesia de los Rasputines? Estoy pensando que por el resto saquen sus propias conclusiones. ¿Estoy pensando que diosísimo nos dijo que dejemos crecer la mala yerba? ¿Estoy pensando que la mala yerba son los que tienen los templos cototúos? ¿Estoy pensando que estos cochinísimos se gastaron lo que no tienen y no quisieron ayudar a su pueblo?
Estoy pensando de que son vecinos de los norteamericanos, por eso que no son tan pobres los chilenos. ¿Estoy pensando que Pinochísimo5 los ayudó a conseguirse cualquier progreso? ¿Estoy pensando que Pinochísimo fue descueve como misógeno? Estoy pensando que Pinochísimo sentía lástima por las tipiquísimas. Estoy pensando que se dio cuentísima que las tipiquísimas son estúpidas. Estoy pensando que con Pinochísimo los misógenos no estaban histéricos.

Notas

  1. Entiéndase “gil”, estúpido.
  2. Superlativo para sánguche, forma popular del vocablo sandwich.
  3. En Chile, en forma popular, se le llama “colas” a los homosexuales.
  4. Forma vulgar de decir que alguien tiene sospechas de algo.
  5. Indudablemente se refiere a Pinochet.

El viajero, de Antonio Machado


Está en la sala familiar, sombría,
y entre nosotros, el querido hermano
que en el sueño infantil de un claro día
vimos partir hacia un país lejano.
Hoy tiene ya las sienes plateadas,
un gris mechón sobre la angosta frente
y la fría inquietud de sus miradas
revela un alma casi toda ausente.
Deshójanse las copas otoñales
del parque mustio y viejo.
La tarde, tras los húmedos cristales
se pinta, y en el fondo del espejo,
el rostro del hermano se ilumina
suavemente. ¿Floridos desengaños
dorados por la tarde que declina?
¿Ansias de nueva vida en nuevos años?
¿Lamentará la juventud perdida?
Lejos quedó -la pobre loba- muerta.
¿La blanca juventud nunca vivida
teme, que ha de cantar ante su puerta?
¿Sonríe el sol de oro
de la tierra de un sueño no encontrada;
y ve su nave hender el mar sonoro,
de viento y luz la blanca vela hinchada?
Él ha visto las hojas otoñales,
amarillas, rodar, las olorosas
ramas del eucalipto, los rosales
que enseñan otra vez sus blancas rosas
Y este dolor que añora o desconfía
el temblor de una lágrima reprime,
y un resto de viril hipocresía
en el semblante pálido se imprime.

Serio retrato en la pared clarea
todavía. Nosotros divagamos.
En la tristeza del hogar golpea
el tic-tac del reloj. Todos callamos.

El sacapuntas Número Tres


Hola, ya está disponible en los estancos de Torrelaguna, en la biblioteca, en la casa de la cultura, y en el Alfolí de la Sal, el tercer número de la revista literaria El sacapuntas, que podréis adquirir por 1 €. Ya estáis tardando! Espero que os guste

Bocas

La Mona Lisa, Leonardo Da Vinci

En la boca ardiente y profunda de una mujer
encontramos todas las letras
recorriendo
suaves
el agua
los dientes.

Todos los sabores.

Todos los vientos nacen en sus bocas
caracolean y juegan
con la lengua y los peces.

Cada tormenta que rompe el aire
afilando los labios de la noche
es hija de la sangre y la saliva
la niebla del cigarro
y los suspiros.

Cada boca ha inundado
de lluvias
de vapores
a miles de amantes despistados.

Lo inolvidable de una entrevista con Eduardo Berti





Antes de leer un libro siempre miro la foto del autor. Si no la encuentro, el libro ya me cae mal, como si me estuviese escondiendo algo. Pero el libro de cuentos de Eduardo Berti (Buenos Aires 1964) Lo inolvidable tiene foto. Y la foto me intriga. Un autor argentino, con cara amable, de buena gente, y con unos caracteres chinos en la pared del fondo. Este autor tiene algo que contarme.Y lo que encuentro es un libro que busca. Un libro que, a través de unos certeros y variados relatos, perfila algo esencial, inolvidable. Y esto inolvidable no lo encontramos en historias lejanas, fantásticas, lo encontramos, por ejemplo, en padres e hijos, en mendigos, en trabajadores solitarios o en viejos directores de cine. Personajes de la calle, normales, sin estridencias, pero que ocultan algo eterno, valioso.

En primer lugar Eduardo, quería preguntarte, recordando el cuento fantasmas, ¿De dónde nacen tus cuentos? ¿Qué tipo de oscuridad es la propicia para que puedan aparecer?

Los cuentos nacen de varias maneras: una anécdota que me han contado, un episodio que veo en la calle (y que completo con mi imaginación o con algo que acaso no merezca ser tildado de imaginación…), una información que leo en un libro o una revista, un hecho autobiográfico, una situación que se me ocurre de cabo a rabo o, con frecuencia, variaciones en torno a elementos o acciones concretas: es decir, cuando juego con hipótesis del estilo “qué habría pasado si en vez de ocurrir A o de tomarse la opción A, hubiese ocurrido B o se hubiese tomado la opción B”. Ahora bien, yo siento que los temas son los que me escogen a mí. Que hay ciertos argumentos que se imponen, mientras que hay otros que no encienden ni propician la escritura. Sé que puede sonar algo trillado, pero esto último es lo que ocurre en mi caso.

Once cuentos en once años, ¿crees que, aparte de un aspecto común que les da unidad y les hace compañeros, encuentras diferencias de estilo o de recursos utilizados en los cuentos escritos hace más tiempo y los más nuevos?

Cada relato ha tenido un proceso distinto. Hay uno que fue inspirado por algo que leí en un cuaderno de notas de Somerset Maugham, hay otros que fueron inspirados por diferentes experiencias de mi vida personal o profesional (como redactor en un diario, como guionista de cine, como periodista un tiempo especializado en música popular) y otros que nacieron a partir de una idea, una imagen, una intuición. Son once cuentos de atmósferas y formatos diferentes, pero atravesados por temas comunes: la lectura, el miedo al olvido, el misterio de la memoria y otras obsesiones.

Sobre el cuento formas de olvido, ¿Crees que te puede pasar como a Romueldo Avella? ¿Temes que en algún momento se acabe la inspiración?

Creo que todos los que escribimos o nos consagramos a alguna actividad artística (componer canciones, pintar cuadros, hacer películas) tenemos la misma fantasia o el mismo temor. Como en el fondo no terminamos de entender de dónde viene eso que muchos denominan inspiración, sentimos que es algo que no depende tanto de nosotros como de alguna voluntad que nos excede. Es una idea un poco romántica, lo sé. Y yo trato de no plegarme a ella porque no creo en la inspiración como un rayo divino que baja del cielo y golpea benévolamente en nuestra nuca. No creo que la inspiración sea lo que dispara el trabajo y el acto de escribir; pienso que es al revés, que hay que sentarse a escribir, con tenacidad y con paciencia, y que el trabajo nos otorga a veces el premio de la “inspiración”.

¿Crees que tus anteriores libros de textos breves, Los pájaros (publicado en Argentina en 1994 y reeditado por páginas de espuma en 2003 ), La vida imposible(Emecé editores) o Los pequeños espejos (Meet) tienen un estilo más espectacular, más alejado de lo cotidiano y posible?

La verdad que no pienso de esta manera. Creo que mis libros de cuentos comparten un cierto juego con los límites, a menudo muy delgados o difusos, entre lo real y lo “fantástico” o insólito o extraño. Son cuentos que están, me parece, con un pie en lo cotidiano y otro pie en lo inusual o “inolvidable”, lo irrepetible o singular… Se trata, claro está, de un coqueteo con lo fantástico que no es el fantástico clásico de ciertos cuentos gótico o romántico. La diferencia, como apuntaron antes que yo muchos teóricos, que este “neo-fantástico” apela a un uso intelectual (no tanto “emocional”) de lo “extraño”: como metáfora, como ironía, como reflexión narrativa de los fantasmas, temores y deseos del hombre contemporáneo.

Unos pendientes tan idénticos a los falsos que por un instante pensó que eran una copia sin valor de los que ahora faltaban. ¿Cree que, al igual que las perlas del cuento La mentira o la verdad, cada vez es más dificil distinguir lo auténtico de la copia, la verdad de la mentira o lo inolvidable de lo desechable?

Lo falso está más divulgado, tal vez, porque la tecnología se democratizó. Cualquiera puede hacer hoy, por ejemplo una foto muy bien trucada en su casa; antes, una fotografía era una prueba casi inapelable… Era muy costoso y muy raro trucar bien una foto, enseguida se advertía. Pero la copia y la falsificación existieron siempre en el terreno del arte, como reflexiona Orson Welles enF for Fake. Lo mismo que la impostura, como nos cuenta Bram Stoker en su libro Famosos impostores. Lo que cambian son los métodos, claro.

Francisco Garzón Céspedes dice que “hacen falta muchos relatos para construir un relato”, ¿Para construir este libro de relatos, qué autores ha tenido que leer y releer Eduardo Berti?

A lo mejor tendría que responder que todos los que leí, ni uno más ni uno menos. Tal vez sea como aquel cuento de Ray Bradbury en el que un hombre viaja al pasado y, pese a que los organizadores del viaje en el tiempo le dicen que no se aparte nunca de la pasarela suspendida y que no toque nada de lo que hay alradedor, por accidente él pisa o rompe una hoja (creo recordar) y, de regreso, advierte pequeños cambios en el mundo cotidiano. Me tienta fantasear que si hubiese leído un libro de más u uno de menos, habría pequeñas diferencias en estos relatos que acabo de publicar. Sé que la idea es un poco fantasiosa y bastante exagerada, pero supongo que puede aplicarse, eso sí, con los libros y autores que fueron decisivos para mí. En ese sentido, no habría escrito lo mismo de no haber leído, supongo (y me ciño al terreno del cuento, en esta lista), a Virgilio Piñera, a Felisberto Hernández, a Roald Dahl, al mismo Bradbury, a Maupassant, a Cortázar, a Borges, a Bioy, a Silvina Ocampo, a Kipling, a Hawthorne, a Horacio Quiroga, a Kafka, a Chejov, a Dino Buzzati, a Italo Calvino… Podría seguir un buen rato, pero no te quiero aburrir con intereses personales…

Lo reconozco es una pregunta típica pero querría conocer tu respuesta, ¿Cuándo te diste cuenta que querías, que necesitabas ser escritor?

Aunque resulte curioso, no recuerdo que en un momento determinado yo tomase la “decisión” de ser escritor o de escribir cuentos y novelas. Es algo que empecé a hacer con naturalidad a los 6 ó 7 años de edad, cuando iba de visita, sobre todo los los fines de semana, a la casa de mis dos tías profesoras de literatura, las que aparecen (sublimadas, modificadas) como personajes de mi última novela: La sombra del púgil. A una de estas, la tía más joven, le robaba su máquina de escribir Olivetti, que me resultaba más ágil que la inmensa Remington que mi padre tenía en casa y que él me prestaba muy a regañadientes. Muchos años más tarde, muertas mis dos tías, encontré algunas de las cosas que había escrito de niño y quedé perplejo al ver que un brevísimo texto de infancia se parecía mucho a uno de mis primeros cuentos.


Últimamente, con la publicación de algunas antologías sobre cuentistas españoles, como por ejemplo La banda de los corazones sucios de la editorial Baladí, o la extensa antología organizada por Andrés Neuman para Páginas de espuma,Pequeñas resistencias, ¿crees que el cuento como género está ganando importancia en el panorama español?

Creo que sí. Que está recuperando importancia y protagonismo, por fin, luego de que muchos lo consideraran, erróneamente, como un género “menor” o de “aprendizaje (como el cineasta que se “ejercita” haciendo cortometrajes). Pero esto no ocurre sólo en España. Cuando publiqué en Argentina mi primer libro de cuentos (Los pájaros) un periodista me dijo: “Ahora que publicaste cuentos y aprendiste a escribir, pasarás por supuesto a escribir novelas”.

Si es así, ¿Crees que se debe a un aumento de la calidad, a una mayor implicación con el género de algunas editoriales, o que se trata, por sorprendente que parezca, de una mayor demanda por parte del público?

A las tres cosas, pienso. Y principalmente a que hay de nuevo espacios (fuera del clásico espacio del libro impreso) para que se escriban y lean cuentos: tanto en internet como en diversas revistas. No hay que olvidar que el boom del cuento desde la época de Poe y Dickens hasta los comienzos del siglo XX (en EE UU, en Francia, en Inglaterra) se produjo, entre otras razones, porque explotaron las revistas (no sólo las estrictamente literarias) y desde allí se les pedían cuentos a los escritores.

Hace unos años iniciaste una nueva editorial, La Campañía, con presencia en España y Argentina, ¿Qué espacio cree quepuede cubrir esta nueva aventura tanto en el mercado argentino como en el español?, ¿En qué se diferencia su propuesta?

Hay dos principios básicos a la hora de elegir nuestros libros: por un lado, obras “oscuras” o poco conocidas de autores que nos parecen fundamentales; por otro lado, libros que nos parecen fundamentales o muy valiosos pero que pertenecen a autores “oscuros” o poco conocidos. El primer caso es el de “La desdichada”, de Ivan Turgueniev, por ejemplo; el segundo caso es el de los cuentos breves de Jacques Sternberg, por ejemplo, o de los cuentos de William Goyen. En ambos casos, tratamos de suplir una carencia: la ausencia de esos textos o autores en las librerías.

Por último querría preguntarte por tus próximos planes, por los nuevos caminos que piensas recorrer.

Terminé de escribir una nueva novela hace pocos meses. La estoy reescribiendo, puliendo, corrigiendo. Supongo que estará lista para mediados o fines de año. Mientras tanto, sigo escribiendo cuentos y empecé a escribir, a tientas aún, otra novela. Veremos qué pasa…

  • Lo inolvidable

  • Autor: Eduardo Berti
  • Editorial: Páginas de Espuma
  • 128 páginas

Hastío, por Álvaro Cuadra

Hace pocas décadas atrás, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el planeta estaba dividido en dos bandos irreconciliables. El mundo asistía al siglo de las revoluciones y las contrarrevoluciones, en que cada país del orbe era apenas una pieza en el gran ajedrez de la política internacional de las grandes potencias. La Unión Soviética y los Estados Unidos estaban enfrascados en lo que se llamó eufemísticamente la “Guerra Fría”, que no por “fría” dejó de ser una “guerra”.

En todos los continentes surgieron líderes que reclamaban el padrinazgo manifiesto o implícito de uno de los dos gigantes. A decir verdad, nadie solicitaba credenciales de transparencia y democracia a los líderes que surgían por todo el Tercer Mundo. La norma fue más bien, al contrario, que en ambos bandos se apadrinó a figuras tan carismáticas como equívocas. En rigor, el discurso “ético político” era una cuestión prescindible, acaso exótica o extemporánea, de la que se ocupaban los rotarios y uno que otro intelectual tenido por díscolo.

El ocaso del socialismo real y las profundas transformaciones culturales que ha sufrido el mundo entero ha producido una nueva sensibilidad de masas. Las nuevas tecnologías han hecho posible que los medios de comunicación y las redes sociales hayan diseminado este “nuevo ethos” capaz de “catalizar” cambios sociales allí donde se dan condiciones de posibilidad. Las imágenes del nuevo mundo son aquellas sedimentadas por las sociedades de consumidores del mundo desarrollado.

Los medios de comunicación instan a todas las sociedades humanas a una “Cultura Internacional Popular”, estadio actual de un capitalismo libidinal mundializado, un discurso que conjuga el goce del consumo suntuario, la exaltación del individualismo hasta el narcisismo y un clima “democrático” mínimo que permita la expresión de la singularidad personal, a imagen y semejanza de las sociedades occidentales. En todos los rincones del planeta tierra, nadie quiere quedar fuera de esta vida prometida en cada “spot publicitario”, en cada imagen de cine, televisión o Internet.

Esta nueva Cultura Internacional de masas posee la fuerza deletérea de la seducción, una fuerza capaz de destruir las tradiciones más arraigadas o los regímenes más verticalistas. Esto fue cierto en el este europeo a fines de la década de los ochenta, y lo es hoy en los distintos países del norte de África. Las actuales insurrecciones en el Medio Oriente apuntan a regímenes claramente alineados a la derecha, como en Egipto, pero también a regímenes que apelaban a un discurso anticolonialista, como en Libia.

Más allá de las circunstancias políticas de cada país en que se están desarrollando estos cambios, su denominador común es el “hastío profundo” de las masas frente a una situación de sometimiento y pobreza. Más que a un renacer del fundamentalismo religioso, asistimos a un reclamo social, político y económico con matices culturales propios del mundo islámico. Este es, en primer lugar, un llamado de atención a los países desarrollados que en nombre del pragmatismo no han terminado de desmantelar sus estrategias de la Guerra Fría, sosteniendo o consintiendo, todavía, satrapías en muchos lugares del orbe. Se trata, también, de una advertencia sobre la vetusta y precaria institucionalidad política internacional en un mundo sometido a una mutación sin precedentes en la historia de la humanidad. Por último, es bueno recordar que el hastío profundo de masas en el Oriente Medio no es otro que el de millones de seres dispersos en todo el mundo pobre.


El sacapuntas Número Dos


Hola, esta tarde estará disponible en los estancos de Torrelaguna y en la biblioteca el segundo número de la revista literaria El sacapuntas, que podréis adquirir por 1 €.

¡Daos prisa, que está recién hecha!

Amor bursátil




Suben un 3 % los pulgares.

La ropa baja un 15. Record histórico en caída libre. (En el parqué tiemblan los sillones, el cesto con sus mandarinas brilla bajo las bombillas).

Los activos no suben tanto como deberían. Los pasivos se sientan en los sofás, intuyendo el siguiente movimiento bursatil.

Inesperadamente, hay desencuentro de botón y ojal que provoca que la nieve caiga dos puntos. Doscientas persianas se abren en Brasil y entra el sol en las oscuras chabolas. La línea de botones y ojales se resquebraja y entra en bolsa con fuerza "www.calzoncilloslimpiosyconbuenolorparadíasdefiesta.com". Su entrada produce que la curva de su valor económica quede erecta hasta rozar, suavemente, al grupo LMQBYE (LaManoQueBuscaYEncuentra).

Los especuladores especulan, bucan nuevos caminos donde prosperar. Manejan y mueven sus activos, deseosos de prosperar, de encontrar la rentabilidad y la carne.

La saliva hace una expansión de capital. Sus empleados, con trajes y corbatas cabalgan unos senos , se frotan contra el trampolín del cuello, estallan contra la curva erecta y caliente que emerge, con potencia económica, desde el fondo de una empresa frigorífica.

El ritmo es ágil. Se invierte en torrentes rabiosos, en las llamas que queman los bosques, en ojos, de gente desnuda.

Las manos se expanden y arden por su miedo a la estabilidad, al estancamiento monetario. Todos quieren apostar, confiar, y los señores grises y secos del parqué bursatil hace tiempo que son jóvenes salvajes y vivos que se rompen los trajes, que se besan y ríen, percutiendo los músculos, agitando las pestañas.

Los activos están a punto de alcanzar el tope, llegar al acantilado de la curva de crecimiento. Los porcentajes y los dedos se aprietan, chocan y chorrean materias primas recién elaboradas.


El arte en equilibrio




Cuando vi la película El sol del membrillo, una de las cosas que más me sorprendió fue el encuentro del pintor Antonio López con dos chinos que habían ido a su casa para verle pintar. La chica, sin cortarse un pelo le dijo: “me he dado cuenta que usted no pinta como el resto de pintores”. Claro. Cuando un pintor se pasa meses pintando, perfeccionando eternamente la sutil curva de un membrillo, se trata de un arte concentrado, especial. Antonio López antepone la obra al tiempo, a las vicisitudes de los cambios, a lo relativo, y pretende encontrar algo más allá fuera del espacio y del tiempo. Andy Goldsworthy, el artista retratado en Ríos y mareas, es una especie de Antonio López pero más creador y más “ecológico”.En primer lugar, Andy Goldsworthy es uno de los principales representantes del movimiento Land art, tipo de arte que consiste en realizar obras con elementos de la naturaleza como piedras, hielo, hojas, agua…Normalmente se exponen al aire libre, y el paso del tiempo provoca que algunas, (la mayoría), desaparezcan y que solo las podamos recordar por su fotografía.


T. Ridelsheimer, en esta obra valiente y cocida a fuego lento, nos muestra la manera de trabajar de Goldsworthy. Sus horarios, sus fracasos, sus éxitos, sus motivaciones y su filosofía de vida, tan respetuosa como sus obras de arte efímeras. Andy se puede levantar antes de que salga el sol para conseguir los trozos de hielo y el entorno único que necesita para crear su escultura. Y después de crearla, después de tanto esfuerzo, de tantas horas y minutos de esfuerzo, sale el sol y la escultura se funde y se pierde. Y vuelta a empezar.
Una buena metáfora del objetivo que quiere mostranos el artista escocés es el río. Andy usa este camino natural para crear una serpiente verde hecha de hojas, para que navegue libre por el río, dejándose llevar sumisa por él. Andy quiere ser parte de la naturaleza, crecer como las plantas, dejarse caer como la lluvia, o bailar el vaivén del viento como las ramas de un árbol.
Esta es la mentalidad de Goldsworthy; quiere hacer pequeños nudos artísticos, breves y sutiles, en el fluir eterno de la naturaleza. No perjudica, no entorpece, solo moldea y crea figuras preciosas. La música de Fred Rith acompaña y embellece aún más su arte. Habrá gente que diga que la película es lenta, “que no pasa nada”. Puede ser. O puede que no. En este documental no hay amores ni explosiones, eso es verdad, pero en el fondo de las obras de arte del artista escocés encontramos algo sencillo, único, que estamos perdiendo con tanta superficie, con tanta explosión, con tanto arte espectáculo.
  • Ríos y mareas
  • Título original: Fluß der Zeit
  • Año: 2001
  • Estreno en España: Agosto 2008
  • Director: Thomas Riedelsheimer
  • País: Alemania
  • Música: Fred Frith
  • Guión: Thomas Riedelsheimer
  • Duración: 90 minutos
  • Premios: Mejor documental en los festivales de Montreal y San Francisco de 2002.

El artículo de Álvaro Cuadra: Egipto: El ojo del huracán

El actual reclamo norteamericano por una transición pacífica a la crisis egipcia está lejos de ser un gesto democrático y se inscribe en una nueva estrategia geopolítica para la región. Por de pronto, se ha neutralizado a las fuerzas armadas en dicho país, para evitar incendiar todo el Magreb. La salida será política o no será. Convengamos en que el presidente Mubarak es un cadáver político, pero que todavía puede ser un instrumento útil a los intereses occidentales.

La prestigiosa revista británica The Economist, plantea una interesante idea en torno a los acontecimientos en Egipto, en cuanto la actual crisis en Egipto ofrece una excelente oportunidad para promover reformas en la región, estancada por décadas en regímenes autocráticos. La verdad sea dicha, los niveles de pobreza extrema y la falta de libertades ciudadanas en Egipto y otras naciones de la región, resultarían inaceptables en cualquier país europeo y, ciertamente, en los Estados Unidos. No obstante, digámoslo con ruda franqueza, las grandes potencias occidentales que han enarbolado la bandera de los Derechos Humanos y las reformas políticas en cada oportunidad que les favorece directa o indirectamente, silencian esta protesta si existen intereses económicos o militares de por medio. Tal ha sido el caso con varios regímenes del Oriente Medio, desde Sadam Hussein a Hosni Mubarak. Mientras un mandatario o reyezuelo sea el “hombre fuerte” al servicio de las inversiones extranjeras y dócil a las estrategias de los imperios político-financieros, a nadie parece importar el coste político y humano para pueblos enteros.

Para la Casa Blanca, la cuestión es clara: Se trata de crear las condiciones para una apertura democrática controlada que garantice su presencia hegemónica en la región y muchos de los equilibrios geoestratégicos alcanzados. Así, cualquier transición democrática debe contemplar la ratificación de los tratados de paz con Israel, el libre flujo de mercancías por el canal de Suez y garantías explícitas a las inversiones extranjeras de las grandes corporaciones en dicho territorio. La peor pesadilla sería la irrupción de un nuevo Irán en la región. Los Estados Unidos promoverían, de este modo, elecciones libres en el más breve plazo, mantendrían la cuantiosa ayuda militar y ampliarían el apoyo político a la naciente democracia, convirtiendo a Egipto, como lo ha sido el Chile post dictatorial, en una nación modelo para todo el Magreb.

Tal como ha señalado Hillary Clinton, asistimos a una tormenta perfecta en todo el Oriente Medio. Las nuevas generaciones no están dispuestas a seguir sumidas en la exclusión y la pobreza que alcanza niveles que bordean el 40% en país de alrededor de 80 millones de habitantes. Es claro que se requieren urgentes reformas, pero al mismo tiempo, la ecuación geopolítica es tan compleja que el camino se augura difícil y no todo lo rápido que se espera. Ante una oposición dividida, las elites y el ejército, con el apoyo estadounidense, apuestan a una transición programada, lo cual significa ganar tiempo y calmar a las masas con placebos, preparando el terreno para un eventual recambio democrático en septiembre del año en curso.

Si bien Egipto es, por estos días, el ojo del huracán, lo cierto es que el reclamo del pueblo egipcio expresa un estado anímico compartido por la mayoría de los pueblos de la zona. Por tanto, no es impensable un efecto de contagio que ponga en jaque a varias autocracias de la región. Por ello, el desenlace de la actual crisis es crucial, en la medida que de ella surja un modelo de sociedad tal que conjugue las justas aspiraciones de los pueblos a una vida digna y los intereses estratégicos de las potencias involucradas.

Las autoridades iraníes insisten en que estamos ante una nueva “conciencia islámica”, no obstante, pareciera que el reclamo se aproxima más a fundamentos sociales y económicos. Lo que se está reclamando es más la frustración de una mayoría tan indignada como menesterosa frente los beneficios de una modernidad globalizada que un retorno teocrático al estilo de Irán. En este sentido, el “peligro islámico” parece más una coartada de las elites gobernantes que una realidad política tangible.

Cualquiera sea el curso de los acontecimientos, es indudable que este corresponde, en rigor, al pueblo soberano de Egipto, más allá de los poderosos intereses en juego y del poder mediático, diplomático y político de las potencias occidentales. La situación actual puede ser descrita como la de un mandatario aferrándose al poder contra la voluntad mayoritaria de su pueblo, pero también, como la voluntad de las potencias occidentales, Estados Unidos en primer lugar, de aferrarse al poder que han detentado en la región por décadas. Washington sabe perfectamente que cualquier desequilibrio derivado de la actual crisis en las tierras del Nilo puede tener consecuencias catastróficas en su mapa geopolítico, o como suelen decir en
Washington, un riesgo inaceptable para su seguridad nacional.

Renacer


Xul Solar

Al buscar entre los escombros del accidente del avión, un operario encontró un cuaderno medio chamuscado. Lo abrió y en la última página escrita pudo leer:

Cuando el avión se lanzaba en picado contra el suelo, Matheu abrió su cuaderno y empezó a escribir”


Grieta

Rousseau, Gitana dormida


A veces tengo un pálpito de bondad

de cálido recuerdo

de serenidad y manta.

A veces todo me sabe a jabón

a sábanas límpias y a cerveza sin alcohol.


Pero pronto,

como una mirada oscura

caigo loco

en tus manos ásperas y ardientes

donde tropiezo

con la oscuridad y el pecado.


Y es entonces

ahí justo,

en lo sórdido de la felicidad

donde me siento orgulloso de haber caído,

tropezado y encontrado

contigo.

El artículo de Álvaro Cuadra: GAME OVER

Hace ya tiempo que mi profesor y amigo Álvaro Cuadra, me manda por mail algunos de sus interesantes artículos en los que reflexiona sobre conceptos que tienen que ver con la política, el arte, o la actualidad. Creo que su calidad justifica que los suba al blog y que les de un poco de la mucha más difusión que deberían tener. Empezamos con GAME OVER:

Por estos días, asistimos a la más profunda mutación del escenario político mundial en el norte de África. El epicentro es el Egipto de Hosni Mubarak. Una ola de protestas recorre el Magreb, alterando los cuidadosos equilibrios construidos por décadas. Quizás por ello muchos analistas de temas internacionales de atreven a comparar estos acontecimientos con la caída del muro de Berlín en la década de los ochenta.

Cientos de míles de ciudadanos egipcios siguen el ejemplo de sus hermanos tunecinos y han salido a las calles a protestar contra un régimen autoritario y corrupto encabezado por Mubarak. Las nuevas generaciones no están dispuestas a seguir marginadas en su propio país. La globalización de la información, de la mano de las redes sociales creadas gracias a las nuevas tecnologías han ido sedimentando una nueva percepción de sí mismos y del mundo que les toca vivir.

El clamor en las calles de El Cairo es fuerte y claro: Game Over. El reclamo debe ser entendido literalmente, por una parte significa poner término de manera inmediata al régimen de Mubarak, quien torpemente se aferra al poder utilizando formas de violencia callejera y artimañas de última hora. Lo cierto es que en una semana de protestas, el desprestigiado líder ha perdido la credibilidad y el apoyo de sus protectores: La Casa Blanca y las potencias europeas.

Pero hay más. Game Over significa, además dar vuelta la página a décadas de autoritarismo y avanzar hacia una sociedad más pluralista y democrática, con todos los riesgos que ello pudiera implicar. Esto cambia totalmente el panorama en el mundo árabe, un mundo políticamente fosilizado, regentado por dinastías o elites corruptas enriquecidas por petrodólares. En fin, un mundo que daba garantías a las potencias occidentales para asegurar los buenos negocios petroleros, el flujo de mercancías a través del canal de Suez y una paz permisiva hacia el estado de Israel. Game Over significa, ni más ni menos, reabrir el expediente de la “Pax Americana” en la región.

Es prematuro, todavía, delinear el nuevo mundo que está naciendo en el Magreb, pero no cabe duda de que cualquiera sea el alcance y la profundidad de los cambios que se anuncian, éstos serán determinantes en la política mundial de los próximos decenios. Por ahora sólo se pueden plantear inquietantes interrogantes sobre el tipo de gobierno que prevalecerá en una zona tan sensible del planeta y cómo van a reaccionar los Estados Unidos, Israel y la Unión Europea. Cabe preguntarse sobre el papel del Islam – en todos sus matices - en la nueva configuración política de dichas naciones y, más concretamente, cual será el decurso de la cuestión Palestina.

Lo que sí parece inevitable en el corto plazo es el ocaso de muchos regímenes mimados por intereses occidentales, que abusaron del poder de espaldas a sus propios pueblos. La frustración de muchos años se manifiesta hoy en las calles de muchas ciudades del mundo árabe con inusitada violencia. Aunque, por el momento, nadie sabe a ciencia cierta hacia donde conduce esta ola de protestas, no cabe duda alguna que se trata del fin de una época y el comienzo de otra muy distinta. Una época en que ya no es concebible gobernar de espaldas a las mayorías marginadas. Como en un videojuego: Game Over significa, precisamente, poner fin al injusto juego que se estaba desarrollando hasta el presente y reiniciar una nueva partida en el siglo XXI.


Lo de dentro y lo de fuera

Forges,

Aquella mañana Arturo se despertó con la luz encendida, la ropa puesta, y un libro sobre la cara. Sin darse cuenta, y aún antes que abrir los ojos, respiró y le llegaron los recuerdos de aquel libro de lengua de tercero, con esos textos que mandaba doña Irene leer en alto. También pensó en los rulitos de goma que se quedaban entre las hojas, imposibles de rescatar, o el tacto de los libros nuevos nada más salir del plástico.

Luego, con una extraña pesadez, levantó el libro de su nariz y se dio cuenta que era una novela de mierda.