Islas divergentes

Mi primo Alberto



Me dicen que estás muerto
que ya no estás
y se secan los caballos de mi sangre, de mi Chile.

Me dicen que ya no estás
que te fuiste
y que tu abrazo se fue contigo
y tu mirada.

Yo que encontré el dorado en tu sangre
el dorado en tu boca cuando me decía
en tus borracheras
y en las mías.

Quería volver
volver y celebrar contigo lo que fuera
pero ahora solo me queda esta muerte de plomo
esta muerte tramposa
esta muerte fría que intenta brindar conmigo,
un vaso del que no quiero beber.

Yo que nunca hablo de la muerte
nunca porque no la conocía
porque era  de otros,  
no sabía el dolor que era
que es
y que ahora viene y te arrastra a ti que estabas lleno de semillas
y yo me quedo con la hierba seca
con esta rutina de ausencia
que no aguanto y que me sangra.   

FIN


 B. Bartlett


Hoy cerré el camino de cerezas que se abrió en tu pecho,
como un verano,
inútil ya,
en medio del pasado.

Tú que fuiste futuro y roja
que prometías y felicidad con fuego
pero tu hueco
era presente y demasiado frío.

Ya va siendo tarde y tu cuerpo es plomo,
tu risa ya no duele,
y las hormigas del tiempo devoran,
furiosas,
tu pasado y mis promesas:

lo único que nunca tuvimos.


Trabajo sobre racismo en Boris Vian y Juan Bonilla

Si pincháis aquí podéis acceder al trabajo que he hecho sobre el racismo en las obras Los príncipes nubios de Juan Bonilla y Escupiré sobre vuestra tumba de Boris Vian para la asignatura Narrativa Española Actual del Máster en Investigación y Formación en Literatura y teatro en el contexto europeo. Espero que os guste.




5 minutos nada menos, por Xexil Body Milk



Frontón de Torrelaguna, doce de la noche de un día ventoso de agosto de 2012. Varios cientos de vecinos sonríen agradecidos en la oscuridad, como cada verano desde hace 25 años, por la obra que están viendo. Pedro García de las Heras, el director de la compañía Xexil Body Milk, sonríe desde el fondo del recinto porque sabe que lo han vuelto a hacer.  Son ya muchos años llenando el frontón, la plaza o el polideportivo del pueblo ofreciendo risas, suspense, drama o amor a sus vecinos teniendo siempre una respuesta más que favorable.

Este año 2012 la compañía cruza una meta. Cumple 25 años y por este motivo sus componentes decidieron seleccionar una obra que fuera una fiesta, una celebración, y tras darle unas cuantas vueltas, la opereta Cinco minutos nada menos, de Muñoz Román y el Maestro Guerrero, de los años 40, fue seleccionada para celebrar este histórico momento.

Con la temática de la verdad o la mentira en el mundo del periodismo, el argumento nos presenta a Don Justo Cárcamo, director y propietario del diario La verdad desnuda, enemigo acérrimo de la mentira que presume de no hacerlo nunca y tampoco de soportar que lo hagan sus empleados. En la redacción trabaja María Rosa que le ha contado por carta a su eterna rival Araceli, amigas desde el colegio y cada cual más mentirosa, que es sobrina de Don Justo y que se ha casado con Florián del Campo, célebre guardameta del Real Madrid…

Desde aquí se lanza esta dinámica obra que se inició con el público entregado y teniendo que dejar a gente fuera del recinto por seguridad. Fran Espinosa, que hizo de presentador, nos dejó con este enredo de empresarios cordobeses que hablan molt be el catalá, rubias teñidas que en realidad son morenas claras, periódicos que en teoría nunca dicen una mentira (¡ja!) y más personajes frescos y divertidos que demostraron que esta obra, bien montada, actuada y dirigida, puede volver a conseguir el éxito que tuvo hace ya setenta años.

Pese a durar alrededor de dos horas y acabar más allá de la una de la noche, los números musicales que pudimos disfrutar,  los jeroglíficos enredos entre chicas de bien que no lo son tanto, padres gorrones y un periódico que casi, casi siempre dice la verdad, hicieron que los minutos pasaran muy rápido y que la obra llegara a su fin con el público entregado y aplaudiendo a rabiar a su compañía,  Xexil Body Milk.

Yo, como vecino de Torrelaguna, me siento muy orgulloso de tener una compañía así, con 25 años a la espalda, con un futuro dulce y que ha servido para que muchos torrelagunenses pudieran disfrutar de la magia del arte dramático en primera persona o como espectadores asiduos. Esperemos que el año que viene, y otros muchos más, podamos volver a disfrutar de estos artistas.



Ella


No sabéis lo que me estoy perdiendo
ni idea de mi sed cuando escribo
de mi hambre cuando escribo

No tenéis ni idea de cómo se despliega
cómo se abre las ventanas y da igual que llueva,
nieve
o nos golpee el viento:

En nuestra habitación siempre es verano.

Cuando Lebron te espera a la salida del colegio (Felipe Reyes y Víctor Claver)




¿Cómo cojones hace Felipe para saber dónde va a caer el rebote? Esto es lo que seguramente se pregunta el Arsenio Cañadas este, que es un cansino, un pesao, un listillo que no tiene ni idea. Hay una cosa que se llama instinto. Navarro lo tiene para soltar la bola con la parábola exacta para que entre limpia y Felipe lo tiene en saber cómo golpea la bola el aro y el tablero para saber dónde va a salir. Y trabajo, porque el talento innato que tiene no valdría de nada sin un curro enorme. Soy del Estu, y aún me acuerdo cómo este tío fallaba más tiros libres que el legendario muñeca de madera Shaq. Qué rabia, qué pena, que no aprendiera antes, por ejemplo en aquella final contra el Barça de hace diez años. Era otra época y ahí solo era capaz de meter la bola desde un radio no mayor de tres metros. Y cómo ha cambiado la cosa. Sigue echándole las narices que le ha echado siempre pero es que ahora la defensa tiene que salir a puntearle. Hubo una época en la que incluso se metía triples el muy mamón. Si pensamos que Felipe es nuestro cuarto pívot, que hay tres, en teoría, mejores que él, debemos estar tranquilos. Dará minutos a los tres titulares y lo hará bien. Felipe es un seguro. 


El otro día, cuando me enteré que Claver se iba a la NBA, a los Portland, me dije “vaaaaaya mojón os habéis llevao, majos”. Y ayer, cuando veía un chapón que este señor que tenía horchata en la sangre le hizo a un jugador australiano me dije, “joder, a ver si va a ser bueno”. 

El problema era que iba a ser bueno desde hace cuatro años. Eterna promesa que ya cansa. Siempre iba a los torneos por delante de otros que yo creía que lo merecían más como, por ejemplo, Suárez. Bueno, el caso es que iba a las convocatorias, no jugaba nada porque el señor Gominolo no quería, pero ahí estaba, cogiendo galones… o lo que fuera. El caso es que en esta preparación empecé a ver cosillas. Que se jugaba los triples sin cortarse, que se aplicaba en defensa y que se había hecho una trasfusión, de horchata a sangre de tío tranquilote. Algo es algo. En las olimpiadas, el Víctor que he visto en estos últimos partidos nos puede hacer mucho bien, sobre todo en defensa, porque cuando vengan los aleros tanques de los otros equipos y pasen por encima de nuestro Rudy, Claver, junto a San M, serán muy, muy importantes. Ojalá que siga callándome la boca y dándose baños de agua fría por las mañanas, para despertar.


Cuando Lebron te espera a la salida del colegio (Navarro y Calderón)


Joder, Navarro, lo bien que nos  vendría que te curaras ya las fascitis, las movidas en la espalda, los esguinces, porque con molestias  lo tenemos jodido. Navarro necesita correr para crearse sus tiros, tiros a una pierna, de espaldas, como sea, pero rápido, cuando está parado no es el mismo. Navarro, el colega de Pau que pasó de quedarse en la NBA al precio que fuera. Anda, ahí os quedáis, que yo me quedo con mi familia y con mi Barcelona. La verdad es que Navarro no encajaba demasiado bien en ese mundo. Enclenque, debilucho, sin fuerza para defender a doses como Kobe, por ejemplo, lo tenía jodido allí. De hecho, si contamos mucho tiempo con él en cancha frente a EEUU y pese a su talento, que es enorme,  lo tenemos complicado en defensa con un tío con problemas físicos y con un salto mediocre (si lo comparamos con Sada o Llull o nulo si lo comparamos con los Westbrook o Iguodala, por ejemplo, que podría jugar de dos…)

La verdad es que veo mal a Navarro para estos juegos, por sus molestias y porque los rivales buscarán machacar lo físico de nuestro juego exterior para sacar ventaja. Aún así, un crack que nos puede salvar de algún marrón que otro. 

Ojalá que no se lesione. Ojalá. Mi jugador preferido de la selección, por cómo baja el culo el cabrón en defensa, por su mano de tres, por sus tiros libres, por sus asistencias, por su ritmo NBA que nos vendrá de puta madre en nuestro base. Promediar más de ocho asistencias por partido con un equipo como Toronto tiene mucho mérito. Mucho. Y Calderón, nuestro base titular, lo lleva haciendo ya unos cuantos añitos. Ya, no tiene tatuajes y es de Extremadura, pero sabe cómo se juega a esto y si el físico no le da sorpresas, marcará el ritmo de la selección, abrillantando los musculacos de Ibaka, dejando solo a Navarro y a Rudy para que enchufen de tres, dando artillería y blancos fáciles a los Gasol. Si hacemos algo en este torneo será gracias a Calde. El otro día, en el amistoso con Estados Unidos en el que nos metieron cien puntos y nosotros solo setenta y ocho, me fijé en cómo defendían los muy mamones. Manos arriba, sin parar, a medio metro siempre del tío que lleva la bola, presión agobiante. Yo soy base, juego desde hace años, y lo que más me jode cuando juego es el típico pesao, el cansino que no te deja mirar a los compañeros y preparar la jugada. Yo, al final, la mayoría de las veces paso la bola y listo, al menos que no me la quiten. Pues eso, veía a los americanos defendiendo y me agobiaba. Parece que Calderón ya está acostumbrado y aguantar esa presión y que puedas bajar el bote, girar, y seguir atacando, nos dará posibilidades para que la bola le llegue a Pau y a Marc y que ahí todo sea más fácil. Calderón, Mister Catering, el jefe de España.




Cuando Lebron te espera a la salida del colegio (Rudy, Sergio Rodríguez)


 
Cuando Rudy volaba con los pases de Ricky en la Penya, joder, qué crack, este tío se come la NBA. La verdad es que se le fue, poco a poco, por las lesiones y porque se le consideró un tío de triple y poco más, ese punto dulce, esa regularidad en hacer cosas increíbles. La NBA es lo que tiene, tiene estrellas que valen para todo, pero como te encasillen en algo estás jodido. Que si eres blando (Pau), si eres defensivo (Ibaka), o si eres triplista y buen matador (Rudy).

Rudy, déjate de Gilletes y de peinados Loquillescos y juega al basket, que eres muy bueno. Lo tendrás jodido contra treses más fuertes y altos que tú como Delfino, Kirilenko, Deng o Lebron ( o cualquiera de los gringos), pero podrás sacar ventaja en los contrataques o si juegas más tiempo del normal de dos por las molestias de Navarro.


La verdad es que no se muy bien qué decir de este tío, un tío que jugaba como Dios, que daba pases en plan NBA sin darse cuenta, una calidad de narices. Eso era en el Estudiantes, cuando aún tenía pelo y toda Europa se quedaba flipando por cómo jugaba este tío. Ahora, muchos años y viajes después, Sergio Rodríguez es algo diferente a Sergio Rodríguez. Ya no pierde tantos balones, ya no da tantas asistencias increíbles, ya no pierde tantos balones. Ha madurado, para mal o para bien, da menos pases espectaculares porque arriesga y pierde menos balones. Además, ahora tiene un tiro de tres que le habría venido genial para sacar a defensas que le esperaban muy dentro de la zona en sus tiempos mozos. Lo dicho, pese a su madurez, Sergio aún puede desatascar partidos como siempre ha hecho, ahora, además, desde la línea de tres.

Cuando Lebron te espera a la salida del colegio (Pau)




Pau, macho, que ya llevas unos añitos en la NBA y aún eres un flojeras. Ya sé que has ganado dos anillos y que eres uno de los mejores pívots que hay pero… ¿ no te jode cuando Kobe, el que se tira treinta mandarinas partido si, partido también, te critique abiertamente? venga, macho, se que eres buena gente, que no repartes hasta que te han calentado pero, ¿no va siendo hora de soltar alguna hostiaca de más, de ponerse duro, de bajar el culo y defender a tope? 
Habrá pocos cincos en estas olimpiadas que puedan hacerte frente, quizá Nené, pero ¿qué cojones ha ganado este tío? o Chandler, que se hace un nudo en los pies cada vez que se empareja contigo. Nada, macho, tienes que encontrar esa esquina, ese trozo de cancha al lado de la zona y pivotar hasta que encuentres canasta o falta. Y, si lo necesitas, tenemos a Ibaka y a tu hermano, que no son moco de pavo y que te pueden defender si quieres seguir siendo el jugador Unicef, el jugador abanderado, el “hay que majo”, pero ojalá que no. Esta vez no porque sabes que no hace falta que Estados Unidos tenga pívots para que nos metan cien puntos. Sabes que no va a haber un Bosh, un Howard al que hacerle la pirula cuando se queda 30 minutos en cancha. Tendrás a un Chandler que le sacarán para que te haga 3 faltas a ti y las otras a tu hermano y a Ibaka, y a un Love que nos la puede liar y lo sabes. Es muy rápido, fuerte, y tira muy bien. Cuidado Pau, y piensa en la pérdida de estos PO y a Kobe diciendo “el fucking blanquito se la tenía que haber tirado, es demasiado generoso” y tu pensando, “te voy a patear el fucking black ass en los juegos, machote”. Pues es tu momento, Gasol, no te quedan demasiadas oportunidades.

Qué hacer cuando Lebron te espera a la salida del cole I



Con todos sus amigos. Los de un curso más arriba, que ya han tenido un baile de final de curso, ponche, y han empezado a ir al gimnasio. Qué hacer. Qué hacer si tu eres blanquito, enclenque, te llamas, por ejemplo, Pau Gasol, y das dinero a ONG´s y lees libros. “Vamos a ver, chaval, a ver si espabilas. Que tiene cojones que te lo tenga que decir tu hermano pequeño. A ese Lebron le vamos a dar pal pelo, que tengo yo un amigo que se llama Ibaka que ya verás”.

Este fue el partido del otro día. Ibaka, los hermanos Gasol, y el resto de colegas tenían un problema. Lebron y sus amigos se enteraron de que se iba diciendo por ahí que la selección española podía ganarles. Que estuvieron a punto de ganarles hace cuatro años y que en Londres España tendrá el oro y el bocadillo de Lebron, Kobe, Durant…y claro, se cabrearon. Y ahora van a buscar a los blanquitos que han dicho eso, a ellos, que son de un curso más, que brillan más, que se hacen más flexiones, que venden más camisetas. Imposible dejar impune semejante afrenta.

Bueno, pues el primer corrillo, el primer round amistoso, la primera trifulca, la ganó USA. Corren más, son más fuertes, y son más polivalentes. Jugar con Carmelo de cinco y que tu equipo no desentone marca las diferencias. La verdad es que en China, hace cuatro años, lo tuvimos mejor, era un equipo igualmente fuerte y atlético, pero clásico, con sus pívots y sus bases, su Dwight Howard y su incapacidad de meter triples, por ejemplo. Pero para Londres lo tenemos jodido. ¿Cómo jugar contra cinco tíos que están más en forma que tú, que tienen mejor muñeca que tú, que saltan más que tú? Pues siendo un equipo, joder. Que si tu jugador salta más que tú, una ayuda para quitarle el rebote. Que si tienen mejor muñeca que tu, pues te pegas una carrera y le pones la mano en el gepeto, que no vea, a ver si la mete. Con esfuerzo, se puede cualquier cosa.

Marley, la persona y el león


Marley, la persona y el león



El director Kevin MacDonald, conocido por el gran público gracias a su notable El rey de Escocia y en menor medida por One day in september que ganó el Oscar a la mejor película extranjera en el año 2000, ha dado en el clavo con este extenso documental sobre la vida de Bob Marley











En primer lugar, ha conseguido algo que parecía imposible: juntar todas las piezas del universo Marley. En el documental podemos ver a sus compañeros de The Wailers, banda con la que Marley comenzó a sacar la cabeza en Kingston y de la que nunca se separó del todo, a su querida y sufrida Rita Marley, que le aguantó y apoyó más que nadie, compañeros y amigos como Chris Blackwell o Steve Bing y, por supuesto, algunos de sus once hijos. Nunca sabremos si estas colaboraciones fueron por la potencia y veracidad de la película o porque estas piezas necesitaban volver a Bob por causas económicas, o quizá sea por una mezcla de ambas. 


Independientemente de las piezas del documental, el eje fundamental, como no podía ser de otra manera, es Robert Nesta Marley, el niño mestizo que era humillado por los niños de su edad, el niño empecinado con tocar la guitarra y cantar desde pequeño y que nunca se conformó.  El niño que creció en Trench Town, un barrio suburbial de Kingston, y que  consiguió poner paz en todo el país además de llevar el reggae y el movimiento Rasta a millones de personas en todo el mundo. 

Habrá gente que vaya a ver el documental porque Bob “puso de moda” la marihuana y su cultura,  pero los que vayan solo por esta razón se sorprenderán que más allá del humo de los porros está una de las estrellas culturales más importantes del siglo XX, que consiguió trasgredir las normas de su entorno y, a través de una filosofía aún hoy admirada, ser un líder político y espiritual global. 

Marley es una película emotiva, potente porque no trata de un mito sino de una persona. Una persona que tenía sus momentos buenos y malos, sus momentos más duros con su entorno más cercano y su cara más amable con la gente común. El propio director lo reconoce  quería que el filme fuera lo más íntimo posible. Espero haber llevado a la gente no la leyenda, sino lo que fue Marley como persona, quería entenderle. Espero que el público pueda escuchar la música de otra manera cuando acabe de ver la película.


Marley es una película que debe ver el fan de la música de Marley, que debe ver el fan del Marley como estrella, pero también debe verla cualquier persona que quiera conocer quién se escondía detrás de la estrella porque, de verdad, Macdonald nos lo muestra con unas imágenes de archivo y unas entrevistas espectaculares que se meten en las chavolas de su infancia o en los camerinos de la gran estrella. En definitiva, y pese a los miedos previos que tenía porque me pudiera defraudar, Marley es un gran documental que, pese a sus 126 minutos, se hace corto. 


Primer partido




Era la primera vez y yo tan fresco,
tan novato y con el nueve en la lengua,
tan primera vez que yo no sabía dónde estaba la escuadra
de su labio
dónde el portero de sus dientes
ni dónde
el gol furioso de su lengua.

Regateé por instinto subiendo por sus manos
manos frías de defensa que me miraba
(tendrás que apuntar bien esa lengua que tienes. No soy una portera fácil).

Hubo mucho toque entre sus dedos y mi sudor,
entre su torre y mis escaleras, hasta que el minuto 90 del partido
el área llena de soldados, de Piqués, de patadas en la rodilla, pero me lancé al área como Falcao, como un rematador con casco, con la lengua y las velas hinchadas:

Caí al suelo, miré a la portería de su cara y no oí el pitido del árbitro,
tampoco los gritos de mis amigos ni la grieta rompiendo de la infancia
tan solo
como lluvia suave sobre el campo,  el sonido de redes
de su boca
cuando mi balón rojo
acarició su césped.