Islas divergentes

Comentario a Le chant du dindon (El canto del pavo)


La compañía francesa RASPOSO, después de atravesar media Europa con sus carromatos caóticos y llenos de talento, ha llegado a Madrid para plantar sus telas y cachivaches en la arena del teatro circo Price de Madrid, donde nos mostrarán su espectáculo Le chant du dindon (El canto del pavo) hasta el día 21 de octubre.

Con una estética muy parecida a la de la popular serie de HBO Carnivale, los componentes de RASPOSO nos presentan un espectáculo íntimo, en el que los componentes de un circo ambulante juegan, discuten, ríen y se enamoran mientras despliegan talentosos ejercicios de circo contemporáneo y danza.

Cuidando los detalles al máximo, los actores-funambulistas-payasos, consiguen mostrar al espectador la intimidad del ensayo, de la prueba, de una manera clara, sin focos de más ni grandes barroquismos huecos. Además, mezclados con los artistas circenses, podemos encontrar a unos talentosos músicos (Benoit Keller: contrabajo, guitarra, Alain Poisot: violín, Eric Bijon: acordeón y Christian Millanvois: batería, percusión) que se ven incluidos en las dinámicas del espectáculo de manera completamente natural y divertida, a la vez que ofrecen una ambientación musical de mucha calidad.

Talento con sudor y botellas de whisky, arte velado frente a un espejo, el esfuerzo mientras se mastica un polvo que lo impregna todo, es parte de lo que podemos encontrar en este refrescante espectáculo que te sorprende continuamente con una actividad constante por parte de todos los artistas que no dejan un segundo de bromear con el público, jugar, y volar por los aires.  

En un entorno destartalado, los miembros de esta Troupe de artistas además de desplegar las artes circenses que se pueden ver en otros espectáculos parecidos, también nos ofrecen una delicadeza propia del backstage, de la soledad, de las relaciones humanas en una familia de artistas más que la que se puede ver entre meros profesionales del espectáculo. Unas relaciones, por cierto, impensables para algunas compañías actuales como el Cirque du soleil que se han convertido en mastodónticos lugares de trabajo y ganar dinero, tocando todos los palos y difuminando su propia identidad.

Recomendado para mayores de ocho años y con unos precios que rondan los 20€, este nuevo espectáculo que se puede ver en el teatro circo Price de Madrid consiguió levantar durante unos cuantos minutos a la gente de sus asientos. A mí me dolían las manos después de que se acabara.

Viernes


Jacek Yerka


Con qué pereza
con qué ceniza se me mueren los viernes y ni rastro
ni jugo de la naranja roja
que ayer me llenaba la semana,
que ayer me salvaba de los lunes y los minutos
y ahora
que ya no hay cuchillo en el salario
que ya no hay prisa
que ya no hay orden
que ya no hay trabajo
que ya no valgo
y se me pudre de óxido
de domingo
la naranja negra
de mi futuro.

Posibilidad




 Dan Mountford

Si tuviera un corazón como un bisonte
dónde meterlo porque aquí no me cabe
aquí no se rompe contra los campos
aquí no sangra de indio ni de primavera
aquí un bisonte se me muere de triste
se me muere de ceniza, de silencio, de oscuridad.

Si tuviera un corazón como un bisonte
robaría todos los besos de vuestros relámpagos

todo el vino de vuestra noche
me quitaría los brazos, las piernas, para dejarle espacio,
para dejarle que corra,
para que embista la piel y sus fronteras
para que se moje de lluvia y de amarillo
y que descanse en mi cuerpo
a sus anchas.

Si tuviera un corazón como un bisonte
no tendría sed 
ni hambre
de nada más.

Con versando con Carmen Garrido, por Paloma Corrales

Aquí os dejo la primera entrevista de la segunda temporada del programa Con versando, un programa en el que Paloma Corrales entrevista a poetas actuales y que, por lo que he visto hasta ahora, son muy interesantes. En esta entrevista Paloma nos descubre a Carmen Garrido, una poeta que ha conseguido el Premio Nacional de poesía Miguel Hernández para menores de 35 años. Aquí os dejo con ellas:




Señor de Madrid


Yo crecí con la fuerza de mis muertos
con la fuerza de mi montaña,
de mi oscura torre de huesos.

Señor de Madrid que estiras la barbilla y estudias los laberintos
no conoces la profundidad de mi mano
no sabes que yo fui el que descubrió América en el pueblo de al lado
el que ganó la batalla
el que no se cansó de pasear siempre
el mismo camino.

Señor de Madrid que inventaste el coche
y te salieron tres cucarachas de la ropa,
Señor de Madrid que abriste la nevera y se te pudrió el campo
el atardecer,
los rabilargos de la tarde.

¿De qué barrio eres? me preguntas,
¿De qué marca?
¿De qué ruido?
¿De qué polución, de qué semáforo, de qué parada de parados de metro?

Y yo te digo, Señor de Madrid,
que soy de tierra, que soy de pan,
que soy de manzana, que soy de mañana
y que tengo mi columna de muertos llena de esperanza,
llena de ciempiés que no terminan
nunca
de beber su sangre

Mi sangre.  

Reseña de "Las cartas que debía", de Rafael Soler


  
Las cartas que debía es la vuelta al recuerdo, al sentimiento, del  ingeniero, sociólogo y poeta, Rafael Soler. En el libro, publicado por Ediciones Vitrubio hace un año y reeditado en este 2012, recoge la voz de un poeta que ha vuelto hace pocos años al mundo poético y que se había mantenido aparte de la poesía desde los años ochenta.

Este Las cartas que debía es un ajuste de cuentas de Rafael con las personas y las situaciones que se han quedado enganchadas en su recuerdo. Así, se recogen los sentimientos que se deberían haber dicho y que no se dijeron, las miradas que no llegaron, las cartas que no se abrieron.

Rafael nos cuenta, en largas cartas de once poemas o en otras con tan solo uno, su vida y los caminos que quedaron atrás y que se quisieron tomar. Un repaso de una vida. Un ajuste de cuentas.

Creo que a Rafael se le entiende muy bien, tiene una poesía fácil pero a la vez profunda que va en paralelo a las ideas del lector, que entiende como cercano el dolor por la ausencia en el  poeta. Elemento central del libro, la ausencia vertebra la narración, la hace comprensible por el hueco que dejaron personas queridas y como, a través de estas cartas, se intenta sanar.

Morir a los veinte, pido, ser eterno porque seguir viviendo es seguir en riesgo, ya que al final, antes o temprano, vivir te costará la vida. Por eso, ya que la muerte es inevitable,  qué mejor que vivir sin mirar atrás, libres, pero siempre, por si acaso, con la carta cerca de la mano. Para no olvidar a nadie que fue importante.

Os dejo un poema suyo:


Piso nueve, un balcón y zapatillas

 

En la boca
un sabor sacarina despedida
contemplando con el viento los manteles
las camisas una escoba
tanta vida

tanta prisa por dejar lo que tienes

los ruidos del verano y otro paso
de cintura para arriba cuesta abajo
 

cuesta tanto
 
en los ojos preparada la caída
y en las manos con tus manos sólo manos
cuando pisas el vacío sin llamarlo.

 

RAFAEL SOLER
LAS CARTAS QUE DEBÍA
EDICIONES VITRUBIO
ABRIL 2012
122 PÁGINAS

Fotografía

 (Jane Birkin)

La que tiene los ojos llenos de medusas
la que de su piel tres litros de leche
de azúcar,
la que enciende las luces
de mi noche
la que entró en mi,
con los ojos por delante y ya no hay puerta de salida
ni ceniza
ni moscas en la fruta.

La que está aquí,
creciendo circular como una selva,
el animal que no se acaba
que no se cansa
y su pelo lleno de escondites.