El dorado
aquí
VÍCTIMAS
nubes de cuerpos donde nunca ahogué mis manos
siempre allí
en el espacio verde de las camas donde no quedé dormido con los ojos cansados.
se acumula camino pero no termina la guerra en las casas vacías de mi memoria
hay víctimas por el suelo que nunca tuvieron nombre
ni piel
pero a mí me duele su marea de carcoma
para mi esqueleto de madera.
España
Soy El Jueves
No es un ataque a los que mandan, a los que están por encima, a los que imponen y no escuchan, a los que se pliegan a las imposiciones económicas de cualquier tipo que hable inglés y que tenga dos duros. No, no han atacado a los que controlan todo. Tampoco han atacado al rey, ese mismo que hizo cerrar dos veces la revista #Eljueves porque no le gustaba cómo salía en la portada. Sí, dos veces. La primera el 18 de julio de 2007, cuando La Audiencia ordenó retirar todas las revistas (120.000) de los estancos de toda España e investigar el suceso.
La segunda vez, hace menos de un año, en junio de 2014, (aquí toda la historia) y que supuso que la empresa editora de la revista "se bajara los pantalones" ante una portada de la revista y ordenara que la cambiaran por otra en la que salía Pablo Iglesias. Este decisión, como ya sabréis, supuso que la mayoría (y, en muchos casos) los mejores humoristas de esta revista histórica decidieran abandonar el barco del "derecho de cerrada-pernada" que imponían desde altas instancias.
Por ello, y porque #Eljueves también se ha reído de mí, por cultureta, poeta o lo que sea, defiendo la libertad de expresión. No MI libertad de expresión. Defiendo que #Larazón publique aunque, según mi opinión, pocas veces tengan razón. Defiendo que ABC publique o que cualquier programa tipo economía haga burlas a personas públicas que me resulten simpáticas. Defiendo la democracia porque soy demócrata, no porque en ella se diga lo que yo quiero oír, sino porque en ella todo el mundo se puede expresar.
Lo del miércoles no fue un ataque religioso, fue un ataque totalitario. Como totalitario fue Franco, Stalin, Sharon o todas las personas que en una democracia censuran a los que no opinen como ellos.Aquí no nos han puesto bombas, pero también han intentado borrarlos la sonrisa y la crítica.
Entrevista de Alberto Rivas para la Jurassic Jam de El dinosaurio todavía estaba allí...
Letanía de Lavapiés, por Rafael Carvajal
Se pueden encontrar más poemas de Rafael aquí.
La poesía AÚN: para qué la poesía
¿La poesía para qué? Para qué si tenemos teléfonos infinitos, Ipad, televisiones digitales, fuegos artificiales y tres dimensiones. Para qué y por qué.
Segundo, tenemos delirios de grandeza. Si, ya no tanto por el éxito sino por ese pedazo de éxtasis que alguna vez hemos escrito y/o hemos leído. Puta droga de la buena que nos hace ser unos yonkis a la caza de ese trozo salvaje de letras. Nuestro Moby Dick particular que no hay manera de domesticar.
Tercero y más importante. A nadie le importa la poesía. A nadie le importamos. Los chavales la miran con desconfianza porque la tienen que estudiar llevando ladrillos en los bolsillos en la escuela y el instituto. Lenguaje raro de invierno y polvo para chavales de verano a saco y sin frenos. Así es imposible. Esto debemos tenerlo muy presente cuando empecemos a vender libros a mansalva porque ese mansalva significa, en realidad, cuatro locos como tú/yo.
¿Y por qué seguir? qué cojones hacemos aquí, escribiendo/leyendo poesía si no sirve para nada, si es inútil.
Precisamente por eso. Porque si hemos sido tan pringados como para llegar hasta aquí, si hemos aguantado las miradas extrañadas de nuestros colegas y familiares y, al final y sin darnos cuenta, nos hemos hecho más fuertes chavales. Somos unos putos locos de las letras y de la lírica y tal y pascual pero estamos agarrados a un recuerdo caliente. Sabemos que dentro de la maleza de letras hay animales. Y hay animales feroces que solo son para nosotros. Para nosotros los locos que nos atrevemos a ir por mitad de la selva en calzones y con un cuchillo sin filo. No tenemos miedo. No tenemos miedo a la inutilidad ni a la rutina ni al desierto.
Para qué la poesía, pues paracaídas, paraguas y pararrayos y todo lo demás.
La poesía AÚN: Limpiarse
hay quien se levanta y se siente sucio, aplastado por el sudor, el frío, las pelusas o los escombros del sueño. Hay otros que odian los baños públicos, otros no aguantan usar cubiertos que no sean los de su casa. Hay personas para las que la suciedad se representa con una cucaracha, una rata, o un político, depende. Y para corregir la suciedad, la sociedad (que para algunos también es suciedad) ha creado insecticidas, guillotinas y otros artilugios higiénicos. Entiendo que tú también tendrás una suciedad propia, un rincón de mierda del mundo que eliminarías sin pensar o, al menos, esconderías en algún sitio muy profundo. Seguro. Todos tenemos, creo, ese punto filantrópico aunque difiera el objeto en cuestión.
Panorámica de su sonrisa
La verdad sobre Pablo Iglesias
Concierto de Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró en el teatro Nuevo Apolo de Madrid en plan chorro, ventisca o tobogán ardiendo
Lunes por la tarde sin las telarañas de la semana que se despereza. Aquí no se hacen hogueras, dice el cartel a la entrada del teatro, pero Sílvia es baile alrededor del fuego, jugando con las sombras y el calor de su voz como inflan los niños sus globos. Riendo y todo fuera.
Granada es su disco, su plaza de pueblo donde se encuentran sus canciones a tomar el fresco con nosotros. Canciones escogidas y adoptadas por Sílvia y Raül como quien acoge huérfanos en medio de la lluvia. Y no porque estas canciones, todas ya maduras con paraguas y arteria propia necesitaran que Silvia las acogiera. No es eso. Lo de Silvia es otra cosa.
Como los buenos amigos que te llevan a su casa y te invitan a tomar algo y te dan ganas de quedarte a vivir siempre ahí, en su voz y en su sonrisa, en sus canciones, como si afuera, en la calle, solo te esperara el frío.
Celebremos que aún hay conciertos. Que aún huele el aire a palomitas y a instante a punto de caída kamikaze. Celebremos las tormentas, quedarse empapado y volver a la calle como si nos hubieran secuestrado y cuidado a partes iguales. Celebremos a Sílvia y su granada explosión voz y fuerza.
Jugar al escondite en los pasillos de IKEA como si no hubiese un mañana
Quememos los dormitorios con nuestras personas amadas justo en el centro del cuerpo
Errante
Ébola
Recemos al Dios de fuego y palo que nos curó de la peste
ya llega el odio
el aullido del miedo golpea los vagones de metro
guarden sus lenguas y la piel en la primavera del recuerdo.
Montemos las hogueras higiénicas que nos limpien
que nos alejen de las brujas y los negros
dos vueltas a la llave
tres contraseñas
afilemos el ojo que nunca fue compasivo
seamos peores que el ébola
rompamos la palabra acunada en el cuerpo con tanta caricia
seamos salvajes
bestias un paso detrás de la locura
ya llega la señora Mato a nuestra puerta.















