En la novela publicada por
la editorial logroñesa Pepitas de Calabaza Un
mundo al revés, se nos muestra un salto sin red a la narración, una
propuesta única y alocada en la que la premisa es, como muy bien podemos sospechar
en el título, que TODO está al revés.
No es casual que el autor, Rudolf
Arnheim, sea un conocido filósofo y psicólogo del arte. Especializado en investigar
cómo percibimos las imágenes y cómo se relacionan con el lenguaje, tras su paso
por la Italia fascista Arnheim debió quedar impactado y quiso mostrar el
desconcierto de una sociedad en pleno proceso revolucionario y que acabaría en
el horror más real y crudo.
En Un mundo al revés se nos muestra cómo un viajante llega a un país sin
nombre y se encuentra una realidad distinta (nunca sabremos para qué quería
llegar a ese país tan extraño) pero, a diferencia de otras novelas o relatos de
viajes o de descubrimiento, lo que nos ofrece Arnheim es un cuestionamiento de todo. Sí, todo: ser rico está mal visto,
hay que llevar máscara y dejar el resto del cuerpo a la vista salvo las manos,
los medios de transporte van más lentos que las personas que van a pie, la
población duerme de día y sale de noche, lo duro es blando, lo visible es
transparente…
«La revelación suprema, sin
embargo, fueron las manos. Según la costumbre, se llevaban enguantadas mientras
se estaba entre desconocidos. Pero el envoltorio no ocultaba su viveza. Las
manos exhibían los pensamientos, invisibles en el cráneo rígido,
materializándolos en acción corpórea y mudando el espacio vacío entre el
hablante y el oyente en todo un escenario. Al principio, cuando aún no le
buscaba sentido, el exagerado juego gesticulatorio me era incómodo. Ahora
aprendí a leerlo: a ver el ataque perforador del dedo índice erecto, a apreciar
en las palmas alzadas y abiertas la confesión de la derrota y la impotencia».
Esta novela es un ejercicio
deslumbrante de narración, de estirar la sorpresa y que abarque absolutamente
todo. Como comentaba antes, la narración requiere una progresión y una
evolución, tanto de personajes, como de emociones y realidad. El protagonista del
relato va poco a poco este caleidoscópico mundo como si estuviera drogado o
hubiera viajado a un mundo muy lejano…y ahí está la paradoja: pese a esta
incredulidad inicial acabamos viendo una cierta sensación de cercanía, de
cotidianeidad.
En esta narración, en este
mundo, no hay una tergiversación de una parte de la realidad que condiciona al
resto (como en otras novelas de ciencia ficción), sino que es más bien una
tergiversación existencial, kafkiana, que busca la experimentación y mostrar el
lado oculto de la realidad para mostrar el sinsentido de su presente (de
cualquier presente).
Estamos acostumbrados, en
novela, a tener una línea de tiempo donde el sujeto descubridor progrese y
crezca, pero en Un mundo al revés,
donde todo tiene una apariencia opuesta y desconcertante, sin embargo, hay
humanidad.
Como en este poema de
Nicanor Parra, que podría resumir perfectamente la atmósfera que se respira en
la novela:
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EL HOMBRE
IMAGINARIO
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El
hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios Todas las tardes imaginarias sube las escaleras imaginarias y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario vuelve a sentir ese mismo dolor ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario |
En definitiva, lector,
supongo que querrás saber si, más allá del experimento literario y narrativo, está
bien la novela, si es aburrida o divertida, y si merece la pena viajar a este mundo
complejo y desconcertante. Pues, sorprendentemente, sí. Me parece una novela
muy divertida, no cansa, y la novedad continua llega a normalizarse cuando en
la novela aparece la madre de todas las rarezas: el amor.
Traducción del alemán de Richard Gross
Logroño, octubre 2017
Primera edición
ISBN 978-84-15862-96-3
264 págs., 14x21 cms.
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 20,80€



