vendrá un paso de baile rebotado contra las mesas del
delirio,
un paso de baile y un disfraz de golondrina.
Mi búsqueda de trabajo sepultada bajo la nieve
mi búsqueda de trabajo, yo sin abrigo
y haré altares en los montones de ceniza que fueron
cerraduras.
En los ángulos muertos de la casa,
detrás de las fotos,
allí creciendo el tropiezo de nuestros niños mesa sin
calzar,
inútiles en la belleza suave del error,
letra torcida
como si las vocales te miraran por la ventana,
enganchadas al perfume de la madera acariciada en tu mano.
Habrá un cementerio de volantes en nuestra lengua
un camino hambriento como la hiedra,
la profundidad de un bolsillo que esconde todas las
tristezas.



