Islas divergentes

Nuevo libro CONVIVIR POESÍA / CONBEBER POESÍA «El fenómeno poético de las jams session y la poesía oral en el Madrid del siglo XXI» 2018

http://www.amargordediciones.com/producto/convivir-poesiaconbeber-poesia-el-fenomeno-poetico-de-las-jam-sessions-y-la-poesia-oral-en-el-madrid-del-siglo-xxi-jorge-ga-torrego/
 (cubierta de Gsús Bonilla)

Acaba de salir publicado mi nuevo libro. En este caso es un ensayo, una investigación sobre el océano poético de las jams session y la poesía oral de los últimos años en Madrid. Un sarao. Una apnea literaria donde aún agito las aletas. 

El libro ha sido publicado con la editorial madrileña Amargord, y cuenta con una muestra generosa de poetas:

Aguado, Óscar
Batania Neorrabioso
Benavides, Toño
Bolo
Bsoul, Celia
Malia, Jesús
Martínez López, Miguel
Momento Verso
Montero, Nares
Orión, Silvi
Palacios, Gema
Sevilla, Paco
Sotomayor, María
Torres, Marisol

Y unas interesantes y variadas entrevistas a profesores, investigadores y poetas en las que se muestra la riqueza y la controversia que genera este movimiento cultural. Los entrevistados son:


Alcántara Pla, Manuel
Algeet, Escandar
Bañares, Adriana
Betancort, Sonia
Bonilla, Gesús
Bonilla, Juan
Casielles, Laura
Castro Hernández, Olalla
Cortina, Pablo
Díez, Antonio
Escarpa, Gonzalo
García Teresa, Alberto
Guisado, Tulia
Martínez Cantón, Clara Isabel
Pazos, Olaia
Pérez Cañamares, Ana
Rodríguez Gaona
Salem Sola, Carlos
Soler, Rafael
Villena, Luis Antonio de 

Lo he dicho varias veces, pero lo diré aquí de nuevo. Este libro lo he puesto en papel yo, sí, pero pertenece a mucha gente. Ojalá que el trabajo, el esfuerzo y el cariño que he dejado aquí hayan empapado el papel. 
 

Vídeo del poema «quién dijo quédate debajo», de mi libro Cercanías



Acabo de subir a youtube el vídeo del poema «Quién dijo quédate debajo», de mi libro Cercanías:





¿Quién dijo quédate debajo, en el lado oscuro de la tierra? Quién dijo yo obedezco la palabra de Dios y Dios es amor y miedo. Somos los nietos del asesino que nunca preguntó hasta donde llega la culpa. Los negros se hunden en el estrecho porque el estrecho es una palabra y ellos no tienen boca.

Los que llegan ya no quieren boca, no hace falta, ellos son mobiliario urbano, el animal precioso para el safari de Madrid.

Tienen una pregunta que les da vueltas y vueltas en la tripa, pero no tienen boca.
Nosotros tenemos boca, pero nos rodeamos de espejos.

Caminamos el silencio de la herida que no se acaba, herida que no duele con agua de mar y cuerpos cayendo como plumas de pájaros enfermos.

¿Qué infierno hay en el fondo del mar?
¿Cuántos huesos hacen falta para crear una isla?
¿Cuántos litros de sangre negras se necesitan para pudrir los muros de la vergüenza?

Miremos a Dios y pidamos ayuda. Él nos dirá paraíso si nos sacrificamos, si creemos en su silencio. La tierra es un órgano de cada cuerpo y no nos duele que se llene de cadáveres. Nadie nos enseñó a mirar a los ojos ni a construir barcos, ni puentes, ni bocas.

Somos tan poderosos que nos envenenamos.

Cruzamos el estrecho y somos dioses. Cruzan el estrecho y son ceniceros para nuestro incendio.

Se estrellan contra el mar porque quieren. Como quiere el niño morir en un incendio. Europa no puede ser para todos. Que nadie nos quite nuestros juguetes. Nuestras ciudades necesitan cimientos de mierda y ellos nos sirven, por ahora. La distancia entre tu Corteinglés y su hambre es lo que nos hace felices.

Mala suerte, pero aquí no hay sitio.

Muérete en otro suelo, hueles diferente y nunca serás Obama.