Islas divergentes

Poema objetivo

La punta de flecha que tengo en la lengua
encaja
perfectamente
en el cuello fresco de las enemigas de las estatuas,
en la cerradura de las que siempre corren en los bosques
en las ganas de las que siempre traen el arco a la cama
y se duermen cansadas
con los zapatos puestos.

Recomendaciones que me hago para dejar de utilizar compulsivamente el móvil

Después de pasar 5 días sin móvil, y con la suficiente distancia (aunque poca) para darme cuenta de que el móvil domina mi tiempo, de que su imperio de notificaciones y llamadas de atención monopolizan mi vida (o casi), aquí van mis recomendaciones para usar el móvil:



Chunlong Sun
  1. Usar el móvil, consultarlo, solo en caso de necesidad. No por pasatiempo. Mejor un libro o un cuaderno.
  2. No usarlo si estoy acompañado. Si es un caso necesario (como esperar una llamada o similar), pedir disculpas.
  3. Sacarlo del bolsillo, hacer lo que tengo que hacer, y volver a guardarlo. No quedarme divagando por las aplicaciones. 
  4. Pasar de ver qué hace la gente en redes sociales, eso lo haré en el ordenador y no compulsivamente.
  5. Si no lo uso, mantenerlo apagado/sin volumen. No hay urgencias, o si las hay pasan mucho menos a menudo de lo que pensamos y en realidad no son tan urgentes. 
  6. No usar el móvil como despertador. 
  7. No usar el móvil nada más despertar.
  8. No usar el móvil antes de ir a dormir. 
  9. No tener aplicaciones de redes sociales. 
  10. No usarlo mientras ando por la calle.  
 

cuando baje la sacudida de la sangre


les amants reguliers


cuando baje la sacudida de la sangre, 
en el espacio del aterrizaje de los mamíferos sobre el colchón, voltearé tu día y buscaré tu cordillera de vértebras y remolinos en tu espalda,

engranaje de cerrojos abiertos,

playa donde descansan las olas de tu marea negra sacudida por el viento

y el deseo.



Porque será tu espalda y no tu pecho de sorpresa constante y vibración sin lucha,

ni tampoco será tu cara, la que negocia con el viento la temperatura de los trópicos,

tampoco tu ombligo, acequia sagrada donde descanso la mejilla en las tardes de suerte.

No,

será tu espalda,

desde el faro del espasmo que es tu nuca hasta el punto de interrogación yo me posaré desnudo, fiel y devoto a tu geografía de marejada e isobaras de terraza y cerveza.

Será tu espalda el telar donde cerraré mis ojos,

será tu espalda el telar que me librará del frío.  

olvidado tu cuerpo sobre mi cuerpo,



olvidado tu cuerpo sobre mi cuerpo,
ancla en la memoria será la silueta del calor que hiciste sobre mí
como una periferia de lo amado,
una costra,
un recuerdo deshecho en las manos,
aquellas manos que dejaste en mi piel,
y fueron raíz y brasa.

Y así arrastro el cuerpo y su peso de cicatrices,
duelo entre pasado que no se apaga y futuro que no reverdece,
así camino tu recuerdo,
tu mejor letra, la imposible,
y lamo este archipiélago de daño que un día,
ya casi deshecho,
fue mi única patria.

Presentación de Miguel Martínez López en «A Vallecas en verso»



Andaba yo ilusionado por haber sido invitado al Centro Cultural Paco Rabal de Vallecas cuando apareció el majo de Miguel Martínez López, poeta, amigo y compañero en estos tejemanejes de las palabras. Y me escribió esta presentación que no puedo no compartir aquí junto a algunas fotos del evento:


DESCRIPCIÓN OBJETIVA:
Jorge García Torrego. Mide en torno a los 180 centímetros y pesa unos 70 kilos. Jorge García Torrego nació en Miraflores de la sierra, provincia de Madrid en 1986. Es licenciado en periodismo por la universidad San Pablo CEU Y tiene un máster en investigación y formación en literatura y teatro en el contexto europeo en la UNED.
Ha escrito los libros de poemas:
Ojo y ventana con Canalla Ediciones en 2014, Cercanías, Baile del Sol 2016, El ensayo Convivir poesía / conbeber poesía, El fenómeno poético de las jams sessions en el Madrid del siglo XXI, Amargord. Y su último y más reciente libro: El despertador de Sísifo con la editorial Lastura publicado en 2019
Más cosas objetivas no digo porque las descripciones objetivas son un rollo así que paso a la subjetiva.
DESCRIPCIÓN SUBJETIVA:
La primera vez que vi a Jorge fue en Diablos Azules hará casi 10 años, los dos sosteníamos una cerveza en una mano y en la otra unos folios temblorosos. Leíamos allí nuestros jóvenes e ilusos poemas. Éramos mucho más noctámbulos y un poco más guapos. En aquellos tiempos no había decenas de recitales a la semana, no existía Instagram y si decías en ciertos contextos que escribías poesía parecías un friki de otra época. Jorge tendría veintipocos años, pero yo solo con verle sabía que estábamos perdidos. Porque él ya tenía esa mirada. La mirada del entusiasmo. Entusiasmo viene del griego enthusiasmós y quiere decir llevar un dios dentro, estar poseído. Los griegos consideraban entusiasmados a los profetas, a los enamorados y a los poetas. Pero yo añadiría una categoría más. Los pirómanos. Jorge tenía cara de pirómano. La cara del pirómano que ha visto por primera vez el fuego. Esa fascinación primordial. A Jorge le había picado la araña de la poesía y ya estaba contagiado. Yo lo miraba con curiosidad y algo de miedo porque estaba empezando y veía en sus ojos el tamaño del monstruo.

Desde entonces hasta hoy hemos seguido al pie del bolígrafo, han venido más cervezas, más micros y la poesía nos ha hecho moderadamente infelices que diría Bolo. He podido escucharle y leerle muchas veces y ver cómo el poeta Jorge García Torrego crecía, pero siempre desde aquel impulso inicial. Eso es lo que más admiro en sus poemas, el impulso. No ha perdido el impulso. Ha subido la apuesta. No se ha conformado. Para mí entre todas las tensiones que atraviesan un poema hay una fundamental. El poema está siempre entre dos polos. Luego está el ritmo, que es la velocidad a la que uno camina hacia alguna dirección, pero direcciones en el fondo para mí solo hay dos:
Hacia el norte, dónde está la imagen centelleante, imprevisible, la belleza incendiada, los esguinces a la prosodia, el espasmo creativo. El lenguaje como un animal que se muerde a sí mismo.
Y hacia el sur, donde está el sentido, las palabras de la tribu, la deuda que tiene la poesía con el mundo real, con la vida, con maldecir y bendecir lo que nos pasa los martes en la oficina.
Pues bien, Jorge quiere ir al norte y al sur. Ese ha sido siempre su impulso. Quiere estar arriba y abajo. Ser el tigre que mata y la gacela muere. Llover mucho y ser el paraguas. Sabe que esto es un juego imposible y a lo imposible se juega con las reglas de lo imposible. Yo también quise eso. Yo también quiero eso. Crear belleza y que esa belleza nos alumbre, nos destruya y nos cobije. Eso es de una ambición desmedida. Eso es puro entusiasmo. Eso es bastante imposible. Lo peor de todo es que el cabrón, lo consigue.
Con ustedes Jorge García Torrego: 












Extremoduro






allí donde nos encontramos, donde huimos del pueblo, en tu cd hermoso y rayado, hoguera desconocida donde escapar del mundo presente de instituto y patria gris, oh volcán ignoto y cuerdas vocales de daño y humo, letra de maleza y animales vivos y frenéticos. 


En tu pureza de fuego los ojos alimentados de esperanza, Extremoduro y kalimotxo y quién soy, hasta dónde llega este agujero en el muro, este camino que parte el camino en dos, el camino del orden y el camino del misterio y el juego, pero también camino del peligro. Desde los 33 años te invoco, oh ilusión de la lengua fresca, oh ilusión de lo no vivido, oh ilusión del no daño, de la pureza como patria. 


Dije adiós al sofá, al calor, y dije sí a lo extraño, a aquello que me separa y me dice salta y grita y busca,qué hiciste de mí, Robe, profeta de la inmundicia y de lo sagrado, de la pureza del corazón en la sartén y los pies siempre en huida. 


Dónde se escondió aquel que seguía las líneas del suelo y no se atrevía,somos y soy lo que pudimos ser, los cimientos mordidos, las ventanas partidas y en la azotea cultivo un flequillo nuevo, uno de vértigo y mirada sin cansancio y vuelvo a tu cedé y grito y grito, pero no vuelvo a entonces. 


En el paro, en los atascos, en lo repetido, en la mugre de los días acumulados en las esquinas, en la ansiedad más pesada que el plomo, allí doy al play y de nuevo 15 años, busco trabajo, alterno los dos mundos pero qué hiciste de mí, Robe, qué fruta es esta que enseña las carnes del emperador, qué borrachera, dónde acaba esta pregunta sin parar, cuántos más están buscando cobijo y aleteo, dónde están los compañeros, por qué las noches se han quedado tan vacías, dónde quedaron los altares del misterio.