Islas divergentes

Aprender

Quiero aprender la humildad del árbol que, 
generoso, 
calla su metáfora de agua, sol y sombra
y no destruye al edificio, 
grito de metal, óxido y sonajero. 

Quiero aprender el regalo del perro, 
su relámpago sin factura,
su ojo de bondad, su colmillo suave, 
y aparcar así este hueso de café y prisa, 
este delicado veneno del porqué. 

Quiero aprender la lluvia
pero poco a poco, gota a gota, 
y recogerlas, 
como quien cuenta lunares
o pétalos caídos de las nubes. 

Quiero aprender, 
no aplastar nunca lo aprendido.