Rodaba y rodaba por los caminos. Mi
casa la llevaba sobre las espaldas y no necesitaba más. Era joven e
inquieto y nada se me resistía.Ni siquiera en el amor.
Ellos y ellas caían seducidos
continuamente bajo mi embrujo sin salida posible.
Eran buenos tiempos. La yerba abundaba y no paraba de
consumirla con todos mis amigos.
Mis días comenzaban cuando nacía la
oscuridad. Me cargaba la casa al hombro, y me iba de viaje.Eran buenos tiempos.Ahora sin embargo tengo familia e
hijos, pero sigo acordándome que yo en otra vida fui un caracol.