Islas divergentes

Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Galeano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Galeano. Mostrar todas las entradas

Los nadies, de Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata.


Gracias Eduardo, 



 

El manifiesto global de apoyo a las marchas del 15O que han firmado Naomi Klein, Noam Chomsky y Eduardo Galeano.




El manifiesto 

El 15 de octubre, unidos y unidas en nuestra diversidad por un cambio global, exigimos democracia global: un gobierno global del pueblo y para el pueblo. Inspirados en nuestros hermanos y hermanas en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrain, Palestina-Israel, España, Chile y Grecia, también exigimos un cambio de régimen: un cambio de régimen global. En las palabras de Vandana Shiva, la activista india, exigimos el remplazo del G8 por la humanidad completa- el G7,000,000,000.
Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad mundial, nuestro Gaddafi internacional. Estas incluyen: el FMI, OMC, el comercio internacional, los bancos multinacionales, el G8/G20 y el Consejo de Seguridad de la ONU. Como Mubarak y Assad, no permitiremos que dirijan nuestras vidas sin nuestro consentimiento. Todos nacimos iguales, pobre o rico, mujer o hombre. Africanos y Asiáticos son iguales a Europeos y Americanos. Nuestras instituciones deben reflejar esto o ser derrocadas.
Hoy, más que nunca, fuerzas globales determinan nuestras vidas. Nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra vivienda, nuestra educación y nuestras pensiones están controladas por los bancos internacionales, el mercado, los paraísos fiscales, las corporaciones y las crisis financieras. Nuestro medio ambiente está siendo destruido por contaminación en otros continentes. Nuestra seguridad la determinan las guerras y el comercio de armas, drogas y recursos naturales que benefician a personas fuera de nuestras fronteras. Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Los ciudadanos del mundo debemos recuperar el control sobre las decisiones que nos afectan a todos los niveles – de global a local. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos. [Este párrafo fue agregado siguiendo las sugerencias de las asambleas]
Como los zapatistas mexicanos, hoy decimos “¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece” - ¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y las instituciones globales obedecen. Como los indignados españoles decimos “¡Democracia real ya!”- Democracia global real ya.
Hoy hacemos un llamado a los ciudadanos del mundo: ¡Globalicemos la Plaza Tahrir! ¡Globalicemos la Puerta del Sol!

Reseña de "Las venas abiertas de América Latina", de Eduardo Galeano

Desierto de Atacama, Chile.


Si Bartolomé de las Casas escribió una Brevísima relación de la destrucción de las Indias, en el siglo XVI, lo que podemos encontrar en este ensayo del escritor y pensador uruguayo, Eduardo Galeano, podría ser una "brevísima relación de la explotación de América" desde el siglo XVI hasta la conteporaneidad del autor(el libro salió a la luz en 1971).


Lo que Galeano pretende es mostrar la cara B. La cara de los derrotados, de los desposeídos. Intenta restablecer, un poco, la justicia histórica, responder a los cañonazos y a la fuerza de la explotación con recuperación de la memoria. Y, pese al excelente resultado obtenido, el trabajo de Galeano no ha debido de ser fácil. Los pobres, los que no tienen nada, (los nadie, como él mismo los definió en un excelente poema), no dejan marca. No quedan en el registro de la historia. Se mueren sin gloria, sin nombre, en masa.


Lo que nos presenta el uruguayo es una lista, lo más completa posible, de los mayores desastres, las matanzas, los saqueos más importantes desde el descubrimiento hasta la actualidad. Y, para nuestro asombro, podemos comprobar como este relato de los hechos nos presenta una batalla cada vez más compleja, más oculta, entre ricos y pobres.


Lo que podemos sacar en claro de la lectura de Las venas abiertas de América Latina es, que si antes se conquistaba a caballo y con la lanza en ristre, dejando las cosas claras en cuanto a derechos humanos de los conquistados, en los últimos siglos la aparente legitimización de los nuevos estados creados, en su mayoría, a comienzos del siglo XVIII, y el crecimiento más menos progresivo de los países, ha ocultado una explotación y un dominio por parte de los intereses comerciales mucho más abrumador que el que sufrieron los que recibieron a colonizadores.