Islas divergentes

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15M

 

Es verdad que todo estaba como siempre y nada raro debería haber pasado. Y lo de siempre era una reunión de unos cuantos chavales y unos cuantos viejos que no aceptaban cómo eran las cosas y salían a decirlo por las calles. Pero aquel día me di cuenta de que de que algo sí que era diferente: la cantidad de gente.

Como una ley o una fórmula matemática aquel que estudiaba y se esforzaba encontraba trabajo de lo suyo, podía elegir su futuro a través del esfuerzo y la dedicación. Había esperanza y esta se construía día a día. Pero esa ley empezó a deshilacharse y se volvió fraude. Ya teníamos la sospecha, pero fuimos muchos los que, pese a no legitimar del todo esta correa de transmisión llamada obediencia, la aceptamos: estudiar, prepararse, esforzarse para estudiar algo que nos motivara y formara para trabajos cómodos (o más cómodos y retribuidos que otros, al menos).

La mayoría teníamos ese perfil: familias de clase media que, con esfuerzo, habían podido ofrecer tiempo y oportunidades a sus chavales. Sin embargo, toda esa esperanza, todo ese anhelo por la justicia se transformó en frustración y engaño. Y así, en esa manifestación, buscando esa justicia, encontramos que no estábamos solos. Y quizá, como a mí me pasó, encontramos a otros que compartían nuestras reclamaciones. A otros que tampoco habían aceptado el futuro que habían tenidos sus padres y sus abuelos, y junto a ellos caminamos y gritamos las consignas que sentimos como verdaderas:
¡Que no, que no, que no tenemos casa!¡Lo llaman democracia y no lo es!

¡PSOE, PP, la misma mierda es!

Y no, el origen no fue un déficit democrático, una intención de abolir la monarquía o echar abajo el sistema del bipartidismo sino una visión individualista, concreta. No fue en realidad por la democracia sino por nosotros mismos. Nosotros, la generación más preparada de la historia, que creíamos que nos podríamos salvar de la mediocridad y tener una vida cómoda, también fuimos tragados por la frustración y la falta de oportunidades. Pero dijimos no.

La prepotencia que dan las carreras universitarias, los idiomas, los viajes, el dinero en el banco. La altura del camino hecho que hace ver a los demás desde arriba, pequeños, insignificantes. Y hubo algo de eso en aquella democracia previa al 15M. Una democracia parlamentaria y limitada en la que todos teníamos el diámetro de voz, de opinión y de voto iguales y eso nos desesperaba.

¿Cómo va a valer igual mi voto, yo que conozco las dimensiones de la urna democrática, la historia del parlamentarismo alemán, que la de aquel que lleva sin leer un periódico 7 años, zambullido en la mentira de las noticias de los medios de comunicación mentirosos y generalistas?, ¿es esto justo?

Esa prepotencia y ese golpe de realidad se encontraban cada vez que había elecciones.

También esto nos lo enseñó el 15M. Porque a esas asambleas que montamos con prisa, sin idea pero con ideas, por algunos pero para todos, en la que estábamos convocados todos. Los de estudios y los que no. A los que nos gusta escucharnos y a los que les avergüenza escucharse. Todos, cada argumento echado al centro de la mesa, todos iguales y todos diferentes.

Y fue una lección de democracia ver cómo se caía esa propuesta de anarquismo tranquilo y cívico, democracia para todos, que cada uno dijera lo que sintiera. Se intentó, se puso en pie, horizontalmente, precariamente, para todos y, sin embargo, no pudo seguir caminando.

Quizá estábamos condenados a la desilusión. Condenados a la juventud, a la esperanza y a la utopía y a la sombra que estas dejan llamada desengaño, nostalgia y desencanto. 

Pensamos que todo era posible. Aquellos 24 acusaban (y siguen acusando) con dedos fuertes a estos 34 años de hoy, desde donde escribo esta pequeña reflexión a modo de excusa o explicación.  

Supongo que todas las generaciones de jóvenes idealistas pretenden evadir la desigualdad, la injusticia, el martillo uniforme y repetitivo de la jornada laboral. Nosotros desde luego que lo creímos, nos sentimos fuertes al reconocernos en otros y caminamos y protestamos. 

Algunos puntos concretos del 15M los podemos ver en Podemos. 

Estábamos cansados del bipartidismo, de que se repartieran el poder con nuestra complicidad cada 4 años y, al menos, esto cambió. 

Hubo un partido (¿hay?) que amenazó este juego dicotómico y opresivo. Nos quedan muchas dudas y muchas posibilidades de qué podría haber pasado si, pero la certeza que tenemos es que hoy en día el panorama político español es mucho más realista que el de hace 10 años. 

Hay mucha gente que se siente más representada en el sistema de partidos, ya que este se ha ensanchado. Y pensarás, ¿Y VOX, qué? Como si la aparición de VOX fuera una consecuencia de la entrada de Podemos, pero es que VOX ya existía en el PP. La aparición de este partido no es la aparición de sus votantes, algo que sí que pasó con Podemos, ya que los votantes de VOX en su mayoría votaban al PP y los votantes de PP en su mayoría no votaban. 

Seguramente ya es tarde para deshilachar el nudo que se ha formado en Podemos, con la estructura vertical/electoralista que busca el fin (la llegada al poder entonces, el mantenimiento en el mismo ahora, algo que yo nunca apoyaré pese a haber conseguido algunas victorias concretas en forma de leyes justas), pero la aparición posibilista y no residual de Mas Madrid puede dar una visión más amplia a esta herencia del 15M.

Transición





Cuánto músculo queda aún en mi esperanza

qué futuro es este si no tengo manos.

Todos los gritos tienen cerrojo

demasiados años de paz

y la tripa llena de nada.



Quién vendrá a recoger los escombros en esta mañana gris

que no desemboca. 

La columna de Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)



La década de los ochenta marcó el advenimiento del neoliberalismo a escala mundial. De la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, la receta parecía infalible. Se trataba de minimizar el papel regulador del estado y controlar las “variables macro económicas”, con ello se garantizaba el crecimiento de las naciones. Las sociedades de consumidores era la única forma de alcanzar el bienestar de las mayorías. Tras la caída del muro, los más entusiastas hablaban, incluso, del “fin de la historia”.

Como suele ocurrir con los delirios y supersticiones humanas, ha llegado la hora del desencanto. Hoy, las protestas de los indignados están tan globalizadas como los mercados y los medios de comunicación. En todo el mundo, los ciudadanos advierten que el mentado modelo neoliberal no produce el bienestar prometido sino que genera desempleo, crisis económica e injusticia social. Esto lo sabemos bien en Chile, emblemático país-dólar a escala latinoamericana desde los tenebrosos años de Augusto Pinochet, pero también lo saben en Nueva York, París o Roma.

La llamada globalización ha creado un “capitalismo casino” planetario que enriquece a las grandes corporaciones, sumiendo a las naciones en la miseria. Este fenómeno que se ha acentuado estos primeros años del siglo XXI ha tenido consecuencias culturales y políticas insospechadas. El desarrollo de una “Hiperindustria Cultural” – construida de redes e imágenes digitalizadas en tiempo real - ha engendrado lo que algunos llaman una “Cultura Internacional Popular”. La sociedad de consumidores, diseño antropológico y rostro cotidiano del neo capitalismo, posee, ahora, un alcance mundial. En pocas palabras: Los problemas de los ciudadanos de diversos países son, en lo fundamental, los mismos. Esto explica, en parte, que la indignación sea, también, global.

Un desempleado en Nueva York, un estudiante chileno o un trabajador en Grecia son víctimas de la misma humillación producida por un sistema económico y financiero profundamente injusto. Todos ellos sienten la represión de la policía como expresión última de sus gobiernos. Las imágenes de las manifestaciones de indignados en todo el orbe traspasan las barreras idiomáticas, pues más allá de las singularidades de cada cual hay algo que se comparte. Mientras el alza de un índice en Wall Street enriquece a alguna multinacional, en otro lugar del mundo un trabajador pierde sus derechos de salud o un estudiante ve como aumenta su arancel para proseguir estudios. Mientras una empresa aumenta su capital, un niño muere de hambre en África, un bosque es talado en Amazonía o una especie se extingue para siempre en el planeta tierra. En el mundo imaginario creado por la publicidad, lo único cierto es la humillación, el dolor y la indignación.

El manifiesto global de apoyo a las marchas del 15O que han firmado Naomi Klein, Noam Chomsky y Eduardo Galeano.




El manifiesto 

El 15 de octubre, unidos y unidas en nuestra diversidad por un cambio global, exigimos democracia global: un gobierno global del pueblo y para el pueblo. Inspirados en nuestros hermanos y hermanas en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrain, Palestina-Israel, España, Chile y Grecia, también exigimos un cambio de régimen: un cambio de régimen global. En las palabras de Vandana Shiva, la activista india, exigimos el remplazo del G8 por la humanidad completa- el G7,000,000,000.
Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad mundial, nuestro Gaddafi internacional. Estas incluyen: el FMI, OMC, el comercio internacional, los bancos multinacionales, el G8/G20 y el Consejo de Seguridad de la ONU. Como Mubarak y Assad, no permitiremos que dirijan nuestras vidas sin nuestro consentimiento. Todos nacimos iguales, pobre o rico, mujer o hombre. Africanos y Asiáticos son iguales a Europeos y Americanos. Nuestras instituciones deben reflejar esto o ser derrocadas.
Hoy, más que nunca, fuerzas globales determinan nuestras vidas. Nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra vivienda, nuestra educación y nuestras pensiones están controladas por los bancos internacionales, el mercado, los paraísos fiscales, las corporaciones y las crisis financieras. Nuestro medio ambiente está siendo destruido por contaminación en otros continentes. Nuestra seguridad la determinan las guerras y el comercio de armas, drogas y recursos naturales que benefician a personas fuera de nuestras fronteras. Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Los ciudadanos del mundo debemos recuperar el control sobre las decisiones que nos afectan a todos los niveles – de global a local. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos. [Este párrafo fue agregado siguiendo las sugerencias de las asambleas]
Como los zapatistas mexicanos, hoy decimos “¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece” - ¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y las instituciones globales obedecen. Como los indignados españoles decimos “¡Democracia real ya!”- Democracia global real ya.
Hoy hacemos un llamado a los ciudadanos del mundo: ¡Globalicemos la Plaza Tahrir! ¡Globalicemos la Puerta del Sol!

Canción-poema para un momento de ESPERANZA.




Habanera, poema de Ángel González





Se habla de la esperanza
últimamente.

...en donde vivo yo

Alguien la vio pasar por los suburbios
de Paris, allá hacia el año
mil novecientos cuarenta
y tantos. Poco después
aparecieron huellas de su vuelo
en Roma. También es cierto
que desde las Antillas voló un día
tan alta, que su sombra
cubrió pueblos enteros,
acarició los montes y los ríos,
cruzó sobre las olas,
saltó a otros continentes,
parecía...

…ay, que vente conmigo
adonde vivo yo.

Años más tarde,
un profesor ilustre
dedujo de unas plumas mancilladas,
halladas entre sangre
cerca de un arrozal, en el Sudeste
asiático, que ahí

en el sitio y la hora de la ira.

...en donde vivo yo

No en el lugar del pacto, no
en el de la renuncia,
jamás en el dominio
de la conformidad,
donde la vida se doblega, nunca.

...en donde muero yo.

Frases para una revolución




"Así, no"


"¡BASTA!"


"¡Manos arriba, esto es un contrato!"


"¿Se puede acampar varios días para ver a Hanna Montana pero no para defender

uestros derechos"?


"Buscad protector solar, vamos a tener sol para rato".


"De la puerta del sol no nos moverán!"


"El pueblo unido jamás será vencido"


"Fuck the system"

"Lee más"


"La revolución estaba en nuestros corazones y ahora vuela libre por las calles"


"Lo llaman democracia y no lo es"


"Más trabajo para el pueblo"


"Mucho chorizo y poco pan"


"No estamos todxs faltan lxs presxs. No más montajes policiales. Absolución"


"No hay pan para tanto chorizo"


"No les votes"


"No más hipotecas fraudulentas, ¡Si me quitas la casa no te debo nada!"


"No necesito comprar en las rebajas para ser feliz"


"No nos falta dinero, nos sobran ladrones"

"No somos antisistemas somos cambia-sistemas"

"No soy esclavo de los políticos, ¿Y tú?"


"No tenemos casa, nos quedamos en la plaza"


"No tenemos miedo"


"Nosotros somos el jodido cambio!!"


"Poco pan, pésimo circo"


"Pza. Solución"


"Querer es poder y ahora queremos"


"Que no, que no, que no nos representan"


"Sal del rebaño, no al bipartidismo"



"Si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?"

"Sin tele, sin cerveza, toma la plaza con cabeza"

"Somos gente a favor de gente"

"Su crisis-estafa rompe la paz social

"Tahir de Madrid" (La plaza Tahir, es la famosa plaza protagonista de las revueltas en
Egipto)
"Tu futuro es ahora"


"Tu futuro, ¡lucha!"


"Unidos por el sentido común"


"Violencia es cobrar 600 €"


"Violencia es no llegar a fin de mes"


"Ya casi es ahora"


"Yes we camp", (Si, nosotros acampamos)