Islas divergentes

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10 libros para cazar al vuelo

sí, sí, sí, que no me da tiempo. Uf, qué agobio de luces y felicidades ¡PERO! que haya vuelto el frío nos hace quedarnos en casa bajo la premisa de no morir de frío. Y si esta es tu voluntad, pequeño friki lector, aquí te dejo algunas recomendaciones (que no tienen por qué haber sido publicados en el año 2017) para recuperarte de la(s) resaca(s) a buen recaudo:

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1. Olalla Castro, <>, publicado por Siglo XXI, 2017.





Y sí, me diréis, tiene un título larguito. Y sí, os diré, es un ensayo. Y si lo pongo aquí, en el noble espacio en blanco del blog de la GallaCiencia es porque creo que es el libro que más pegado al cerebro se me ha quedado en este año. Un boom en toda la cara a los posmodernitos insulsos sin chicha filosófica, porque no toda la literatura iba a ser la publicada por las editoriales chicle de usar y tirar (Frida, Brisa ediciones, etc.). Olalla se cuestiona si es posible recuperar las ruinas de las grandes epopeyas modernas (comunismo, ilustración) y, más allá, si es viable después de haber visto en qué cristalizaban dichas propuestas (Stalines y tal). Pero lo mejor de este libro es que pone el suelo para que otro pensar sea posible, que esta amalgama posmoderna (llámese mercado bajo piel deloquesea) llegue de una vez por todas a su fin.

-Publiqué una reseña en Ocultalit.com, por si quieres darte un paseo. Aquí


2.Bárbara Butragueño, «Casa útero», Calambur, 2016. 




Este libro fue recibido con ansia, con sed. Bárbara llevaba muchos años sin publicar (3 en concreto, desde Incendiario), pero la sensación (térmica, si se quiere) dejaba caer que era mucho más. Descarnado, surrealista, imágenes con su espacio para llegar a construir metáforas. Libraco. 


3. Andrea Mazas y Antonio de Pinto, «Mi columna vertebral», Baile del Sol, 2017. 




Libro + disco de Andrea y Antonio que celebran la vida, joder. Hacía tiempo que no me contagiaba de tanto buen rollo cercano, hogareño. Qué difícil es hacer esta poesía, esta música, pero qué necesaria. Muy buena combinación para echarse un buen rato leyendo al lado de la lumbre/escuchar en el coche (que es el único sitio donde, por desgracia, se siguen escuchando los cedés). 


4. Emilio Gancedo, «Palabras mayores, un viaje por la memoria rural», Pepitas de calabaza, 2017 (3a edición). 




Lo que hace la editorial logroñesa Pepitas de calabaza es para levantarse el cráneo. Además de su corriente más puramente ácrata (de la cual también soy seguidor), que den espacio a libros como este, de Emilio Gancedo, merece que les vaya tan bien como seguro les va. En este libro se pone la vista en aquellos territorios que vemos en menos de un par de segundos cuando vamos en coche de ciudad a ciudad, o a tamaño hormiga desde nuestros vuelos baratos. Hay un espacio en el mapa abandonado con personas, con historias, con recuerdos. En «Palabras mayores» os llevan de viaje. 


5. Daniel Pennac, Las novelas del señor Malaussene: La «felicidad de los ogros», «El hada carabina», «la pequeña vendedora de prosa», «el señor Malausséne», «Los frutos de la pasión», «Moros y cristianos»), publicados por Mondadori, 1989-2013. 




Volví a Daniel Pennac a echarme unas risas, a asomarme a la habitación de la novela e intentar reproducir sus mecanismos (sí, ando en esas ahora, intentar escribir una novela), y me enganché (me volví a enganchar). Daniel Pennac engatusa con su ecosistema ecléctico, divertido, muy francés y misterioso. Os recomiendo, obvio, que echéis un ojo a su primera entrega y ya de ahí me contáis qué tal va el contagio. 


6. Laura Rodríguez Sayd, «Ama de casa», editado por Ediciones en huida, 2017. 





en este primer libro de Laura podemos ver intensos meandros emocionales que suponen la vida de una ama de casa pero ¡ey!, cuidado, pese a ser un poemario «casero», la poesía de Laura sube la voz para que vaya mucho más allá de la casa cárcel que la sociedad predispone a la mujer-madre. ¡Ah!, y que no se me olvide, la poesía de Sayd encaja muy bien con la crudeza e intensidad del rojo y negro de las ilustraciones de Estefanía García Valencia. 


7. Revista de poesía OcultaLit en papel, primer número, 2017. 


Siempre da bastante subidón ver a otros locos de la poesía allende tu casa, tu habitación, pero cuando ya conoces cómo se las gastan dichos locos, la alegría es doble. OcultaLit lleva ya un tiempo en los mares de internet dando cabida a poesía, ensayo, artes varias, y todo desde un prisma crítico bastante necesario. Hace apenas un mes apareció su primer número en papel (osados) para que disfrutemos sus disquisiciones en papel y tinta. ¡Bienvenidos!


8. Lucía Rodríguez, Cercanías y distancias apócrifas, Hiperión, 2016. 




A ver, sí, aquí saca la patita mi ego y dice «mi Cercanías fue primero» (saqué un libro en 2016 que se llamó Cercanías, con vías de tren en la cubierta). Pero más allá de esta tontuna, sí que me hizo fijarme en esta vía de escape que es «Cercanías y distancias apócrifas». Sutilmente te va llevando a terrenos extraños, en el cerca-lejos, juegos de manos en los que no sabes hasta dónde llega tu casa, tu cuerpo. 


9. Angélica Liddell, «Pero muerto en tintorería. Los fuertes», CDN, 2007.




Bueno, sí, es teatro y fue publicado hace diez años,pero es que lo he descubierto hace poco y aún sigo recogiendo trozos de mi esquema mental previo por el suelo de mi casa. Una pasada. Una hostia al mundo actual, lean este trocito:

Gracias al tráfico
las clases populares
ya tienen su baño democrático de sangre
en nombre de la libertad.
Es el coste sangriento, ¿entendéis?
Sólo en este país,
3.000 muertos al año.
Es el coste sangriento
de la revolución tecnológica.
Vacación y sangre.
Playa y sangre.
Montaña y sangre.
Un coche te hace más libre.
De manera que la sangre
vuelve a contribuir
a la consolidación de la superioridad
de nuestro magnífico sistema.
Además de todo eso,
los neumáticos,
están compuestos de azufre.
4.000.000 de toneladas en Europa,
sólo en Europa,
expeliendo azufre,
el infierno sube.


 10. María Sotomayor, Nieve antigua, La bella varsovia, 2017




¿Sabes? Hace cinco años bajaba de las montañas hasta Madrid cada martes para ir al bar Diablos Azules. Jam Session lo llamaban, palabreja. Y cada martes bajaba de las montañas, una hora y media de bajada, una hora y media de subida. Tres horas. Ese peregrinaje tenía un motivo, la poesía. Y es gracias a poetas como María (y otros, claro, como Carlos Salem, Toño Benavides o Batania) que la poesía es parte constitucional de mi organismo. Más metida en mis tendones que el 155 en la ídem española. 

Desde entonces sigo la pista de María Sotomayor, una poeta misteriosa que «iba a su bola», con una poesía exacta y misteriosa como una estrella de hielo, mientras yo andaba con mi pararrayos, captando ondas, relámpagos, cigüeñas. María sigue en la búsqueda y  cada año que pasa las pepitas que encuentra son mayores.


LA FELICIDAD DE LOS OGROS, de Daniel Pennac


Daniel Pennac es un autor complejo y quizá por ello La felicidad de los ogros es un libro en progresión. Sobre todo en su comprensión.

Los primeros capítulos son un auténtico embrollo de personajes, situaciones, pensamientos, lugares…
Pero aunque parezca raro, a medida que va avanzando el texto, todo este embrollo se va asentando y el lector acaba por asimilar este vaivén y al final se deja llevar. Y mucho.
Cuando entras en el mundo de Pennac, no puedes salir. Al menos en este libro.
Después de este enrevesado planteamiento, el autor plantea y desmenuza en parte ese universo. Lo justo para enganchar al lector y a la vez, permitir que siga enganchado.
Y así va el libro caminando, muy ligero pero también muy entretenido. Y muy gracioso.

A lo largo de la novela (y sobre todo en esta parte), te ríes bastante. Hay situaciones muy chistosas.
Y después de este planteamiento, viene el plato gordo.
El autor nos presenta el nudo de la historia. El embrollo. Y aquí es donde todo el mundo cae rendido.
Una historia muy entretenida donde aparece un personaje principal (Benjamin Malaussene) genial.
Creo que no me he llevado tan bien nunca con un personaje de una novela.


Opinión sobre libros, La perla, MACANUDO DE LINIERS, De profundis, LA PEQUEÑA VENDEDORA DE PROSA



LA PERLA

Libro genial. Básico. Hay que analizar al personaje que supone la perla. Creo, que es el único importante mientras que el resto, hasta los protagonistas supuestos protagonistas, son mera comparsa de las repercusiones de esta perla.
Atemporal y eterna.


MACANUDO DE LINIERS
Este conjunto de tiras cómicas de Liniers, fue en un principio, un regalo. La ligera lectura en la repisa de aquella tienda fue suficiente para darme cuenta de lo entretenido que puede llegar a ser este comiquista argentino.
Lo compré rápido, pensando que pronto la gente se pelearía por él.
Al final, y a causa de una espera prolongada, desnudé al libro de su envoltorio y lo devoré en 1 hora. Del tirón.
Mereció la pena el atracón. Liniers es un genio de lo sutil y de lo bello.
Envuelve a sus personajes de una ternura genial y única. Una inocencia demasiado entretenida.
Sus ambientes son siempre relajados, o quizá son sus personajes quienes los hacen así. El caso es que merece la pena.
Aquí os cuelgo el link de su página, espero que os guste...
¡¡Creo que os terminará encantando!!:
http://www.porliniers.com/
 


DE PROFUNDIS

Este libro, es en realidad una carta. Como dice en el prólogo, "seguramente la carta más larga de la literatura".
En ella Oscar Wilde se dirige a su ex-"amigo" como lo llama él, Bosie. "Gracias" a las acusaciones del padre de este, provenientes de problemas entre padre e hijo, el padre decide acusar a Wilde de "sodomita" y por esta acusación, Oscar acaba con sus huesos en la celda. Por dos años.

En el texto, a punto ya de salir de prisión, Oscar le presenta a Bosie todo el mal que le ha hecho. Le explica porqué está en la cárcel y gracias a quién. Le da la verdad de la situación.

Pero lo mejor de este libro no es esta represalia del genial artista, lo mejor es la manera que tiene de expresar el sentimiento que tiene de su ex-amante. Le dice que sale completo. Que la cárcel le ha hecho ver las cosas desde un punto de vista nuevo. Le impacta de tal manera, que ya nunca será el mismo.

Según sus propias palabras, la vida para él no era más que goce y diversión. Solo luces. Mientras que las sombras, lo oculto de la vida era desconocido para él y solo ha podido experimentarlo con crudeza que supone una prisión.

Y es entonces, cuando pese a todo, pese a hundirle en todos los aspectos y de ser claramente culpable, Wilde termina por perdonar a Bosie. Le ofrece de nuevo su amistad y deja claro al lector que la efervescencia de Bosie nunca más tentará a este artista que ha resurgido y se ha hecho más fuerte. 


LA PEQUEÑA VENDEDORA DE PROSA


La historia de Benjamin Malaussène, es una línea continua que se encierra (mejor, se pinta) en este libro. Es un libro, continuación de otros dos, y precedentes de otras dos partes que me dispongo a devorar, pero Daniel Pennac no muestra dejarse nada en el tintero.

Al contrario, su historia cuenta todo lo posible en la cabeza del lector y éste queda saciado(pero no del todo satisfecho). Por cierto, esta saciedad, no es por empacho, es por gusto. Cada párrafo merece leerse al menos un par de veces para no dejarte nada.

En el universo Malaussiano, no hay nada casual y todo es excéntrico, rico y humano. Tremendamente humano. Si un calificativo para el barón y protector de esta "Tribu Malaussene", es ese. Humano. Genial.