B. Bartlett
Hoy cerré el camino de cerezas que se abrió en tu pecho,
como un verano,
inútil ya,
en medio del pasado.
Tú que fuiste futuro y roja
que prometías y felicidad con fuego
pero tu hueco
era presente y demasiado frío.
Ya va siendo tarde y tu cuerpo es plomo,
tu risa ya no duele,
y las hormigas del tiempo devoran,
furiosas,
tu pasado y mis promesas:
lo único que nunca tuvimos.
