Islas divergentes

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Amigo

Cuando alguien me mira y me dice una verdad,

no la verdad, sino una verdad,
una verdad hecha con trozos de muela y coágulos de nudo de garganta,
una verdad hilo de aire entre piedras,
una verdad escondida de las luces y los aullidos,
una verdad como pájaro herido envuelto en una servilleta de la cocina y recogido en unas manos,
digo
que cuando alguien me mira y me dice una verdad
yo puedo llamarle amigo.


con mi buen amigo Manuel Álvarez Ugarte.




Vídeo de presentación de Cercanías en Torrelaguna

Aquí os dejo el vídeo del recital que hicimos mi amigo Manuel Álvarez Ugarte y yo en Torrelaguna el pasado mayo en la presentación de Cercanías.

Sí, fue hace tiempo, pero así sabe mejor. Ojalá que, pese a la distancia y la pantalla, estos poemas os sean cercanos. 


Presentación de Cercanías junto a Manuel Álvarez Ugarte en Miraflores de la Sierra

Ayer fue un día especial. Ayer nació mi segundo hijo, "Cercanías", y fue sobre el escenario de mi pueblo, Miraflores de la Sierra.
Muchos amigos vinieron a arropar el primer grito del recién nacido, y Manuel Álvarez Ugarte le escribió su primera nana. "Así da lujo nacer", dicen que dijo.
En las butacas una sonrisa brillaba pese a la oscuridad y era ella. De nuevo. La culpable de todo.
Gracias a todos por acercaros a escuchar los primeros latidos de "Cercanías".


Además, Ya se puede encontrar (y comprar) Cercanías en la web de Baile del Sol. Y recordad, gastos de envío gratis para toda España, 5% de descuento, y si compráis un libro, recibiréis dos y, si compráis diez… recibiréis ¡veinte!
*Gracias a Luis Look at the flowers por las fotos. 

Presentación de mi libro Cercanías en Miraflores de la Sierra, junto al guitarrista Manuel Álvarez Ugarte

Ya puedo anunciaros que el próximo 20 de mayo estaré en el teatro de Miraflores de la Sierra presentando mi nuevo libro, Cercanías. Estará conmigo, acompañando con su guitarra y su amistad, mi querido Manuel Álvarez Ugarte. Estáis todos invitados. 

Os dejo aquí los siguientes eventos...





Crónica del concierto que el pasado sábado Manuel Álvarez Ugarte y sus músicos amigos dieron en La Cabrera, presentando Jacarandá





Se atan las algas a un tambor que las libera y las sacude. Se agita una guitarra y comienza un río. Alguien mete el pie en la arena y encuentra un latido de cuerdas. No queda huella cuando cruza la tormenta de lluvia caliente. Quizá dos grados más en el oído, quizá kilómetros en la memoria. Aquí nadie se pisa los pies, buceando se comparte el aire y el hueco que deja el silencio. Los animales dormidos despiertan sus cuerpos y salen de su cueva  espectadora.

No te da tiempo a preparar el oído y pasa ella, un suspiro, en medio del muro de ruidos, como un recuerdo al que limpias de arena. Ella es la madera aprendiendo a andar, le pasa la canción por la cuerda, y la afila.

Hay una orilla donde se celebra el cuerpo, cuando las olas se despiertan.  Hay un ritual inexacto de peces y fuegos, volver la cabeza a la médula y encontrar una guitarra riendo.

Tenemos sed, la sal nos baña y los huesos se revuelven antes de la ruina. Los troncos hundidos y tiernos caen lento al fondo del río, les nacen cuerdas como venas o paracaídas.

La música navega pasos y aliento por los brazos, no hay horizonte para quien ya está abierto. Hay algo en mis dedos parecido a sus dedos hasta que suenan y me convierto en huella. El sonido trance que sonríe de puntillas.

Cuando un artesano se lava las manos, el agua escucha la música de mi amigo Manuel






Centrocampistas, con música de Manuel Álvarez Ugarte




La clase media no tiene ideas enteras
Batania



Los centrocampistas nunca han lamido un gol
tienen miedo del césped más allá de su jardín
arrancan las rosas si aparecen
se esconden detrás de la lavadora
cuando llegan los hambrientos de revancha.

Un  centrocampista nunca ganará el partido
sus pies están vueltos hacia el sillón
y su ojo no tiene hambre.

En el centro del campo se escuchan las bombas desde lejos
los besos nunca son para ellos
tiene los cuellos llenos de púas
las manos con guantes
y esconden su fiebre en los bolsillos.

No arden
ni se dejan llevar por la lluvia caliente que a veces
en verano
empapa los campos y obliga a la gente
desconocida
a quitarse la ropa y besarse.

Los centrocampistas tienen dinero en el banco
cuellos de camisa perfectos
unos labios con precinto
y una vida muerta
empatada a cero.