Islas divergentes

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Educación sentimental

Chema Madoz



Desde pequeño el amor en un cajón:
"Más vale pájaro casado que cien amantes volando".
Más valía, más vale
morder la jaula que cazar volcanes con la lengua.
Mejor usar muletas de labios
mejor tener, mejor atar
mejor criar un mar esclavo
en la pecera de la tripa.
No lo dudes y clava a tu amad@ al suelo
día a día a la cocina y los sillones.
Clava al suelo
(con enormes puntas de hielo)
la sombra de la cama
y asesina al tigre que se esconde
debajo.

Mejor parar y medir el calor exacto
necesario
que te ofrecen
y dar las gracias.

¿Para qué correr si cada persona tiene un final
un reposabrazos asesino,
un tropezón de jaulas
grises?

Escribe cartas de despedida a tus amantes y a tus labios,
cartas de hasta nunca a tus manos,
a la oscuridad suicida de otros cuerpos y vuelve al sillón,
enciende la tele y aguanta la respiración:
empieza a oler a podrido.

El coco

Chema Madoz


Sus manos se clavan en mí espalda. Mueve todo. Me empuja, me dice. La lámpara se ha movido un poco de la mesa. Después la colocaré. Me acaricia y me duele. No, ahora no. Luis tiene que comer. Los dedos me fuerzan, me gusta, si un poco. Pero me duele. No, ya no me gusta. Ya, ya está bien. Para.

Ya no es como antes. De sus ojos no cae nada. Lo miro y ya no recojo nada. Mi sujetador está casi caído y el no para de empujarme y gritarme. Ya no escucho. Puede haber sido aquel golpe. Luis está en el salón. No vendrá. La televisión está muy alta. Me tumba en la cama. Me clava el reloj en el muslo. No, le he dicho que no. Que no siga, que después. Le prometo que después. Tendré que ordenar todo antes. Está todo descolocado. No me escucha.

Me baja las bragas. Y sus uñas se clavan en mis muslos. Me mancha, me pudre y me lastima. Luis me llama, lo escucho bajo el sonido de la televisión. No. Hijo, no vengas. Sus manos están por todos lados. Y me patea con sus ojos. Y me mata con su boca. Lo golpeo. Lo intento. Pero me agarra las manos. Ya no puedo hacer nada. Me devora. Y me remata cuando Luis entorna la puerta. Lentamente. Mirando, asustado, al Coco disfrazado de padre.