Islas divergentes

Quizá los influencers sí que estaban desnudos- 24/08/2026

Hace días que intento estar fuera del alcance de las noticias y aún así no he podido escapar del nuevo mantra: «La caída de los influencers». Uf, qué pesadilla. Pero quiero aprovechar este boom sorprendente para contarte cómo veo esta supuesta bajada a los infiernos para estos chavales que hasta hace un par de días vivían en el paraíso. Para empezar, hay que tener en cuenta que agosto es el mes del becario por excelencia. Y el becario, por un tema de edad, está más cerca del contenido influencer que sus compañeros titulares de los medios. Por eso imagino que algún chaval espabilado sacó el tema ante la necesidad de llenar contenido y el resto de medios se han subido al carro por no quedar mal y porque básicamente no se sabe muy bien cómo tratar y cómo evaluar este mundo de chavales ególatras y flipaos que te dan lecciones de todo nada más salir de la adolescencia.

Como yo lo veo, estos influencers son los hijos del usuario-creador del internet 2.0 (¿os acordáis?) en el que se democratizaba la información y por lo tanto se derretían las antiguas jerarquías y todo se tenía que volver a plantear desde 0, todo mucho más justo, fresco y avanzado. Lo viejo empezó a mirarse con desconfianza, lo nuevo con entusiasmo, y estalló el 15 y aquella horizontalidad en la que todo era posible. Unos cuantos años después de dicho proceso, y sin rastro de teoría o planteamiento político, filosófico o sociológico, los influencers son autores de contenido consumible y bien digerible que genera interés en una audiencia que quiere pasarlo bien, no rallarse mucho y pasar el rato. Esto es en términos generales, claro, que ya sé que hay influencers que hacen contenido elaborado, pero no son la norma. De la erudición que nos iba a traer internet han salido momentos memorables como los unboxing de paquetes de pipas o subnormalidades del estilo.

Pues el caso es que ahora estos generadores de contenidos ya no caen bien porque ganan mucho dinero, viven fuera de la realidad y ya no son creíbles. Vaya. Que grandes marcas (las de siempre) hayan aupado y dejado caer a según qué influencer parece que es la clave, pero no se toca mucho este tema. Porque, por lo que sea, un divulgador de ciencia o historia no va a ser aupado por grandes marcas mientras otros contenidos menos exigentes y sensacionalistas van a tener menos problemas para encontrar apoyos.

Como yo lo veo, parece que algún becario se ha dado cuenta de que QUIZÁ los influencers sean solo humo y mucha pasta en publicidad y todo el mundo ha empezado a preguntarse si estamos siguiendo a las personas adecuadas:



Reseña de El oficio de ser frágil, Celia Bsoul

 

 

Pincha en la imagen para ir a la reseña)

 

La Imprenta. Madrid. 2026

El último libro publicado por la editorial madrileña La imprenta es El oficio de ser frágil, de Celia Bsoul. Es un libro breve, con un diseño simple, y en él, la joven escritora nos despliega un mapa del daño. Su daño, claro, pero es que su daño personal está conectado al daño genérico (si se pudiera dar un dolor genérico, compartido) gracias al micelio que compartimos, llámese tiempo, llámese ilusión, llámese relaciones personales.

«Alguien borró la línea

entre el mundo y su peligro,

este fue mi primer oficio:

dibujarla»

dice la autora al inicio del poemario y podemos sentir que esta línea sigue hasta el día de hoy. Que la protagonista muestra cómo falló esa distancia y la vida pinchó, hizo daño, y muestra la herida ya sin sangre, pero aún con dolor.

Lees y relees los poemas y te das cuenta de que Bsoul no hace un espectáculo del daño, tampoco un ejercicio de exuberancia de la resiliencia, ella simplemente se abre poderosa, cuenta, y honesta contra un papel que aguanta a duras penas su catarata de cicatrices cosidas, heridas recientes o abismos de nostalgia. Os seré sincero: puedo decir que tengo la suerte de ser amigo de la autora desde hace unos 12 o 13 años, y leyendo el libro me he sentido culpable por no haber estado más cerca de la amiga que sufrió o que sigue sufriendo. Pero imagino que esta sensación será similar, incluso, aunque no conozcas a la autora, porque lo que invoca Celia no es ni siquiera empatía ante lo que duele sino un alegato por la fraternidad y la compasión. Una especie de «te entiendo» o un «estuve ahí» o un «gracias por contarlo». Porque Celia está en proceso, se sincera, y nos apela:

«Para aprender mi nombre

necesito mucho más tiempo del que puedes darme,

del que debo concederme.»

El oficio de ser frágil consta de 10 fragilidades, que además de estructurar el poemario de una manera sencilla y efectiva —a tener en cuenta la bonita iconografía de cada sección, obra de Javier Olivares— en sus títulos podemos encontrar imágenes poéticas muy sugerentes que os comparto aquí y que, de hecho, funcionan perfectamente como un nuevo poema (cuidado con la número 6. Duele):

La fragilidad nº1 es tener un nombre.

La fragilidad nº2 es tener un cuerpo.

La fragilidad nº3 es tener un cuerpo y que otros lo utilicen sin pedir permiso.

La fragilidad nº4 es podarte cada mañana hasta convertirte en un bonsái.

La fragilidad nº5 caer por el hueco que se abre entre los apellidos.

La fragilidad nº6 es doblar y guardar con cuidado, en un cajón, la palabra madre.

La fragilidad nº7 es ser un gorrión, oír pisadas y no huir.

La fragilidad nº8 es tratar al amor como a una fiera y no intentar domesticarla.

La fragilidad nº9 es componer una belleza con una suma de parches.

La fragilidad nº10 no es.

Estas debilidades o abismos acechan a la poeta y, como la aluminosis, ponen en peligro la estabilidad del edificio: Familia, amor, identidad, trabajo, muerte son parte de esa enfermedad que compartimos. Pero ella resiste. Bsoul ha tenido la valentía de mirar de frente a ese miedo con tantas caras y contarnos cómo es, qué ha hecho para combatirlo.

Y quizá, una pista, en la contracubierta:

«Tengo un nuevo oficio: consiste en amontonar trocitos de luz y fingir un sol».

 


Reseña de Música popular, de Juan Bello Sánchez

 



Liliputienses. 2026

El nuevo libro del poeta Juan Bello Sánchez (1986), Premio de Poesía Joven RNE en 2014, se titula Música Popular y ha sido publicado por la editorial cacereña Liliputienses. Es un libro pequeño, cabe en la palma de una mano no muy grande, pero sus poemas rebosan significados y no acaban nunca de cerrarse. Y es que lo que consigue el escritor gallego con pinceladas como esta:

«Una sensación de asombro

Una mujer riega las plantas de su terraza

con una pequeña regadera de plástico.

Las plantas sienten algo,

sin entender. Después

se pierden en el aire»

es llevar al lector a una realidad que no está acostumbrado a habitar, desarticula su mundo porque Bello Sánchez no habla de un mundo ordenado y asumible, abre la puerta a pequeñas situaciones despegadas del mundo lógico. Imagino, querido lector, que estarás pensando: «vale, otro libro de haikus, con ese rollo filosófico oriental», pero no es eso. O no es eso solo, al menos. Música popular no se cierra a ningún horizonte.

Alrededor de 60 poemas, diminutos, de unos 5 o 6 versos, Juan juega con las coordenadas esenciales de nuestro mundo, como puede ser el tiempo:

«Perro Negro

El hombre lanza una pelota de goma

con todas sus fuerzas.

Lo que el perro trae de vuelta,

en la boca,

es el pasado»

o los sentidos:

«Deseo de realidad

Lo real se construye a partir del tacto.

Mirar es engañar a la mano»

Entre otras, para desajustarnos el mundo y hacernos reflexionar sobre él.

Esta propuesta de Liliputienses y Juan Bello, a través del ingenio, la incertidumbre, sostener la lógica sobre el papel, crea un mundo único a través del desajuste de las leyes que rigen en cada poema y con ello se puede entender cierta complicidad con el lector, porque siento que el autor y el lector comparten este pequeño puente cómplice y único que se crea y se destruye en cada texto.

Me parece muy valiente que el poeta haya decidido apostar por esta belleza incómoda, a paso cambiado, como hicieron antes que él Octavio Paz y William Carlos Williams, por ejemplo. ¿Y por qué se titula Música popular este libro? Pues yo siento que tiene más de música que de popular, una música que une los pedazos de una realidad oculta y que muchas veces se nos escapa. Pero también es popular porque cualquiera está atravesado por las diagonales que tensan el libro, nadie escapa a sus ejes y por lo tanto todos somos partícipes del juego de cambiar las reglas.

Me despido de esta breve reseña con este y que sirve como resumen de lo que ha significado para mí la lectura de Música Popular:

Todo está roto

La verdad es un jarrón.

Un jarrón puede caer al suelo

y romperse.

Si junto los pedazos

obtengo otra cosa.

La memoria es asimétrica.

Despedida a Javier García Rodríguez



Querido Javi, gracias por ser tan buen tío, tan generoso, tan sencillo conmigo y con tantos, como yo, flipados de la literatura.

En 2011 nos conocimos, en aquella locura llamada Versátil.es, en Valladolid, y pude conocer gracias a ti una cara diferente de la poesía. No había boatos, tontunas ni jerarquías. En estos encuentros la poesía era el medio para mostrarnos como éramos (o somos o intentamos seguir siendo): personas apasionadas por aquello que encontramos entre metáforas, citas y versos sin rima.

Gracias, Javi, que descanses en paz y un abrazo muy fuerte a aquellos que lo quisisteis.

(La foto es de Álex Piña para El Comercio).

Reseña de Seronda, de Ana Pérez Cañamares, en InfoLibre

 


Existen varias acepciones para la palabra Seronda y la propia autora las incluye al inicio del poemario:

Otoño

Hierba que se siega en el otoño. Cosecha del otoño

Hierba de segundo o tercer corte

Dicho de un fruto: tardío.

No sé tú, pero yo no conocía el término, y de estas acepciones me quedo sin duda con la última: Dicho de un fruto: tardío. Los que hemos tenido la suerte de seguir a Ana Pérez Cañamares a través de manifestaciones, entrevistas, páginas, blogs y charlas, sabemos que Ana no hace las cosas de cualquier manera, le gusta sacar provecho de cualquier ámbito. Y por eso, en este su décimo poemario, hay muchos frutos tardíos. Frutos entregados al lector después de mucha vida y muchas lecturas. Ana sigue la trocha de resistencia iniciada en La senda del cimarrón y no se arrepiente de «haberse echado al monte». Allí, delante de una hoguera alimentada por petirrojos, montañas y familia no humana estudia el mundo y lo disfruta.

Lo primero que llama la atención de Seronda es la excepcional edición que La Garúa ha hecho para acoger estos nuevos poemas de Ana Pérez Cañamares. Una edición cuidada y acorde al contenido del libro, ya que Seronda es un elogio al tiempo lento, a hacer las cosas bien, al «Festina lente».

En el inicio de Seronda, en las secciones HAZ y LIMBO, Ana hace que sus poemas no sean un artefacto o un mecanismo sino algo lógico, sencillo y a la vez infinito como una contraseña que abre el musgo o una perra olfateando las lindes del camino. Pérez Cañamares muestra un poemario humano y animal, y ubica animales en contextos aparentemente humanos:

por fin el alce será el Dios que fue

y en los retablos no tendrá rival

o a personas en situaciones más propias de animales:

no ibas a destetar a tus cachorros

o incluso vegetales:

como jardín borracho de maleza

Y así crea un vínculo y une los límites para que el lector sienta que lo que tiene entre manos no es una obra intelectual de una escritora que se ha esmerado por encontrar las palabras adecuadas para agradar, sino huellas de una vida en sintonía con el entorno, con los libros, con la memoria. Ana Pérez Cañamares no muestra artefactos literarios sino plantas o animales literarios, aprecia más allá de lo evidente porque el tiempo antes que rueda fue caballo.

El lector es invitado a un lugar de resistencia, pero a diferencia de otras épocas en las que Pérez Cañamares participaba en la barricada popular y jarandosa, desde abajo y principalmente urbana, en Seronda muestra una resistencia eco-comunitaria, simple a la vez que poderosa, en la que muchas veces recuerda a los grandes solitarios humanistas como Thoreau Mary Oliver. Crea puentes, con paciencia, pero con buenos cimientos y tiene claro, igual antes que ahora, que la última palabra aún no está dicha.

En las dos últimas secciones la autora se muestra un poco más, nos deja pasar a una estancia más próxima a su día a día. Nos presenta a su compañía animal, gatos y perros, pero también a sus recuerdos, a su genealogía como un santuario, a sus antiguos amores, y nos cuenta, casi como en una confidencia, su gran temor: la ausencia será el peor de los infiernos.

Con poemas de verso corto en su mayoría, con imágenes precisas, emocionantes y cotidianas, Cañamares va desplegando sus poemas y su mundo para aterrizar en NERVADURA, la última sección, en la que, como un río que se divide en muchos ramales, la autora va subrayando los lugares donde aún es posible la esperanza. Recovecos como la amistad, la escritura, el amor o la fraternidad, para que este mundo cruel, rápido y estúpido no nos arrase y nos contagie. 


Hermano pulpo, de Miguel Martínez López

 




Debe ser que, como Neruda, este ser limitado pero infinito que es Miguel «se cansa de ser hombre» y por eso decide lanzarse a descifrar la mente, los tentáculos, las pezuñas, los utensilios de cocina, las frutas o cualquier otro elemento humano o animal para no dejar ni un rincón sin verbalizar. Como dice Miguel en un poema de este libro: “recemos la oración del ‘no sé’ / construyamos iglesias / con forma de interrogación» porque es desde la humildad del no saber que podemos acercarnos, poco a poco, al saber”.

El horror vacui del sentir se multiplica y multiplica en Hermano pulpo de todas las maneras posibles y da la impresión de que, al igual que con el resto de sus libros, las obras de Miguel Martínez no se archivan en anaqueles sino que se deberían guardar debajo de la tierra, en la muela de un dromedario, sobre la curva de un pasamanos, en el auditorio de un hormiguero o quizá en la oscuridad misteriosa de los océanos abisales.

Pero, aunque este Hermano pulpo, ganador del decimoctavo Premio Leonor de Poesía 2024, sea un ejemplo de humildad desde el no saber donde el poeta no solo se pregunta y se sigue preguntando sobre los límites del universo, el autor también se explora a sí mismo, se moja, se mancha las manos de palabras y subjetivismo como un cirujano que se abriera el pecho en busca de Eurekas o sosiego existencial.

Y es que en este libro que tenéis o tendréis pronto entre las manos, este ser humano habla de sus miedos, de sus constantes vitales, de su sensación de vacío. Podría parapetarse sin problema en los juegos verbales de los cambios de máscaras para en realidad no decir, para no exponerse, pero es que Miguel Martínez López es voraz, lo quiere todo y por eso mira, huele y siente a través de cualquier objeto, pero también a través de sí mismo. Y sientes esa angustia, el lector acompaña en el juego pero también en la incapacidad, en la inutilidad, a veces, de la palabra, para corregir la vida. Porque, como decía al principio, Miguel Martínez es, antes de todo lo demás, un ser humano.


Reseña de Fuenteovejuna en Infolibre - 'Fuenteovejuna': un clásico también puede ser punk

 

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No cabía nadie más ni en la platea ni en los palcos del Teatro de la Comedia de Madrid. A reventar. Parece que se ha corrido la voz y se notaban las ganas desde minutos antes de que empezara la función. Esta versión de Fuenteovejuna de María Folguera, dirigida por Rakel Camacho y producida por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, llegaba a la capital después de un gran éxito en el Festival de Almagro y esa fama no era gratuita. En el certamen clásico saben lo que se hacen y por supuesto que las buenas críticas no fueron regaladas.

En esta propuesta podemos ver escenarios rotos y líricos en los que la armonía de un pueblo hecho de ritual, costumbre y candidez se ven alterados por la llegada del poder, representado en la persona del Comendador (Chani Martín) que, rodeado de sus acólitos fascistas, convierte lo bucólico en un infierno. Bueno, ya conoces la obra, qué te voy a contar yo.

Y yo también la conocía, pero lo que consiguen transmitir Rakel María a través de unos talentosos actores que cantan, bailan, pelean y se destruyen va más allá. Afortunadamente, pierden el respeto al supuesto boato y decoro que debería tener un clásico y lo traen a 2025, y colocan un chándal Adidas a algún villano por ahí, botellas de J&B por allá, y pistolas y fusiles en las manos más inoportunas. Pero estos elementos no desentonan, son verosímiles y acercan el texto clásico a todo el mundo.

Ya sé que definir como punk a una obra clásica del siglo XVII, en verso, del Fénix de los ingenios y en la que los Reyes Católicos son los mandamases del país puede parecer exagerado, pero la atmósfera que Camacho consigue crear, eléctrica, potente y valiente, tiene similitudes con esa actitud poderosa, auténtica y necesaria que consiguen transmitir los conciertos de grupos como Black flag o The Clash. Una descarga, un chute de energía que no puedes dejar de mirar.

No es casualidad que este poder subversivo y arraigado a la tierra que tiene Fuenteovejuna cautivara hace ya más de cien años a los revolucionarios rusos. Esta obra, que en época de Lope no fue ni mucho menos de sus obras más admiradas, cautivó a los comunistas que estaban en plena lucha por la libertad y la sacaron del ostracismo en el que se encontraba para que fuera ejemplo para un presente que también buscaba justicia contra la tiranía.

Lorca también se sintió atraído por ella, y por eso la representaba con la compañía La Barraca por unos pueblos de España tan hambrientos de pan, tan necesitados de cultura, que reconocían en aquella Fuenteovejuna de quinientos años atrás las Fuenteovejunas de su presente.

La Fuenteovejuna de Camacho Folguera es cruda, violenta, muestra cómo astillan la realidad dos fuerzas tan poderosas como son el amor y la tiranía, y lo hacen con un equipo técnico preciso y a la vez contundente y con un reparto que nos muestra una realidad de violencia y libertad de una manera excesiva, brutal, pero a la vez muy natural, muy lógica.

Siento que cuanto más escribo más te estoy fastidiando la obra. Creo que lo oportuno sería decirte simplemente que emociona, que los humanos, por suerte, aún conservamos la inextinguible capacidad de sentirnos interpelados por lo que le sucede al otro.

Por mucho que nos quieran hacer creer que la justicia es imposible, que la tiranía es inevitable, que el dolor de las Laurencias del mundo queda muy lejos (brutal interpretación de Cristina Marín-Miró, pero brutal, brutal), a una pantalla de distancia, y que no se puede hacer nada. Sin embargo, este Fuenteovejuna nos vuelve a demuestra que, todos a una, no existen los imposibles.

Opinión sobre situación en Palestina

 

(La foto es de Eyad Baba / via Getty Images)

Lo que está destruyendo Israel en Palestina es mucho más que un país, miles de edificios o miles de vidas. Es el derecho internacional. Desde la 2ª GM y pese a tropezones brutales como las Guerras de Irak, Ruanda y Yugoslavia, el Derecho Internacional se había mantenido erguido aún en la conciencia de todos, una conciencia que dictaba que no se puede seguir la vía de la violencia porque esta vía solo conducía al desastre y la ONU, armada de leyes y sanciones, estaba ahí para defender la diplomacia y evitar la guerra.

Sin embargo, un político como Netanyahu, en su huida hacia adelante para escapar de los juicios que lo acosan, y con una casi extinta excusa de revancha, ha hecho saltar la diplomacia internacional por los aires. Se acabó. Nadie creerá nunca más a la ONU, al derecho internacional, a Europa. La superioridad moral que se nos suponía por haber levantado (en el aire y en los países occidentales, claro) los derechos humanos y un supuesto marco de legalidad internacional se ha demostrado incapaz de evitar un genocidio, que era precisamente lo que era más necesario evitar.

Yo no sé cuánto tiempo le queda de vida a Palestina y a los Palestinos. Si Ubu Rey - Trump conseguirá arrasar o no Gaza para montar una Marbella de lujo, pero lo que sí sé es que el mundo ha visto que Europa, Occidente y la legalidad internacional no existen y que eran un mero paño caliente para tapar una enorme montaña de escombros, muerte y colonialismo que parece que no tiene fin.


Aprender

Quiero aprender la humildad del árbol que, 
generoso, 
calla su metáfora de agua, sol y sombra
y no destruye al edificio, 
grito de metal, óxido y sonajero. 

Quiero aprender el regalo del perro, 
su relámpago sin factura,
su ojo de bondad, su colmillo suave, 
y aparcar así este hueso de café y prisa, 
este delicado veneno del porqué. 

Quiero aprender la lluvia
pero poco a poco, gota a gota, 
y recogerlas, 
como quien cuenta lunares
o pétalos caídos de las nubes. 

Quiero aprender, 
no aplastar nunca lo aprendido. 








La sombra de tu corazón

Tu corazón es una rotonda de ramas y ruiseñores perdidos, 
un botón cosido a una ventana abierta, 
pero también la marea roja que se agita y hace que las manzanas sean dulces
y peligrosas. 

Pero yo no quería hablar de tu corazón. 
Yo quería hablar de la sombra de tu corazón, 
aquel lugar donde vivo, 
el refugio contra un sol furioso, agitado e infatigable
que busca derretir a nuestra especie, 
a nuestra especie que huye del delirio.  


Comentario de películas Cónclave y La Infiltrada


Este fin de semana he visto un par de películas, una en casa y otra en el cine. En primer lugar voy a hablar de
Cónclave, vista en el cine (no diré cuál, pero vayan al cine, tiene una fotografía y, sobre todo, una música, que hacen que la experiencia valga los aproximadamente 10€ que vale la entrada). 

Esta película, como se puede entender por el título, va del proceso de elección de un nuevo Papa en la época actual. Para ello, el conocido actor Ralph Fiennes tendrá que organizar esta reunión con más de cien cardenales de todo el mundo que llegan al Vaticano con sus preferencias, odios e historia personal en la mochila, que revisan unas monjas muy funcionales que evitan que entren aparatos tecnológicos a dicha reunión. 

Como podéis imaginar, hay chicha. Hay facciones que se odian, hay curas más simpáticos, otros más odiosos y otros casi angelicales, pero el que se queda con toda la atención, para mí, es el pobre Fiennes (en la película será Thomas Lawrence) que deberá esquivar los problemas para que pueda haber un nuevo Papa en el Vaticano. Es entretenida, pese a que el tema pueda parecer aburrido, y aparecen cuestiones y dilemas existencialistas y morales que, si tienes la suerte de ir acompañado al cine, hará que tengas una buena charla de vuelta a casa. A nosotros nos pasó, y eso que tardamos 40 minutos en volver.




Y la segunda película que quiero eomentar hoy, y que acabo de terminar de ver, es La infiltrada. Seguro que habéis escuchado hablar de ella porque su protagonista, Carolina Yuste, ha ganado el Goya a mejor actriz. También sale Luis Tosar, pero bueno, noticia sería que no saliera, ¿no? Que muy bien, que me gusta y cumple, pero oye, un poquito de variedad, por favor. 

Es la historia de una policía que se infiltra en ETA, en los años 90. La película sí, está bien, entretiene, hay momentos de «hay que te coge el etarra, corre, corre» y algún momento de «etarra bueno, etarra malo» pero, aunque sabía que podría encontrarme con estos lugares comunes de este tipo de pelis, me ha gustado que se haya puesto el foco en este tema. Porque estamos en un país que no siente orgullo por acabar con la violencia, prefiere no levantar ampollas en los asesinos y culpables de la misma, así que sí, hay que hacer muchas más películas de ETA, del franquismo, de la Guerra Civil, de los abusos de la Iglesia, del GAL y de toda la podredumbre que pasó en España y que aún escuece. Ah, y qué personaje hace Diego Anido (este señor) y qué miedo mete. Sí, igual o más que en As Bestas.




Poemas de Tulia Guisado, Walt Whitman y César Vallejo en el pódcast Tarumba

Hola, feliz jueves. Hoy día 13 de febrero, justo antes de San Valentín, traemos otro manojo de poemas para ti, que esperamos que te gusten. Eso sí, como no creemos mucho en estas efemérides, los poemas no no tienen por qué tratar de amor obligatoriamente...tendrás que escuchar el programa para descubrirlo. Son 3 poetas ENORMES, ya nos dirás qué te parecen. 

Somos Lorena Mora Pineda y Jorge García Torrego, escritores y amantes de la poesía. En este espacio para la escucha que es Tarumba subimos poemas cortos, sin grandes alharacas ni fuegos artificiales, de poetas que amamos y que, en algunos casos, nos han cambiado la vida. Esperamos que te gusten.

Nos vemos pronto, un abrazo.

https://creators.spotify.com/pod/show/tarumba-podcast1/episodes/Poemas-de-Tulia-Guisado--Walt-Whitman-y-Csar-Vallejo-e2ur884/a-abpfo7b


Poemas de Bárbara Butragueño, Pablo Neruda y Paloma Corrales

Hola de nuevo. Otra vez aquí, con un episodio nuevo, y encima en viernes porque ayer se nos pasó. Qué desastre, menos mal que nos dedicamos a esto y no al mundo broker y crypto o a hacer burpies (¿se escribe así?). El caso es que compartimos nuevos poemas, esta vez a los poetas Bárbara Butragueño, Pablo Neruda y Paloma Corrales, porque somos generosos y queremos que disfrutes como lo hacemos nosotros. También os contamos que somos (seguimos siendo) Lorena Mora Pineda y Jorge García Torrego, escritores y amantes de la poesía. En este espacio para la escucha que es Tarumba subimos poemas cortos, sin grandes alharacas ni fuegos artificiales, de poetas que amamos y que, en algunos casos, nos han cambiado la vida. Esperamos que te gusten.

Lo de quitar la bio es porque, bueno, en realidad con el nombre ya tienes el primer paso para buscar sus nombres en la web (o en la biblioteca, mucho mejor esta opción) y volverte fan incondicional. ¡Que pases buen finde!





Poemas de Escandar Algeet, Fernando Pessoa e Irene La Sen

Somos Lorena Mora y Jorge García Torrego, escritores y amantes de la poesía. En este espacio para la escucha que es Tarumba subiremos poemas cortos, sin grandes alharacas ni fuegos artificiales, de escritores que amamos y que, en algunos casos, nos han cambiado la vida.

Antes de hablar de los poetas que traemos hoy, queremos disculparnos porque tenemos una vida que nos ha hecho estar fuera de casa y POR LO TANTO no poder subir este poema cuando tocaba, que es un horario impuesto por nosotros así que nos lo saltamos y ya. Pero nos disculpamos ante nuestra querida FANATICADA POÉTICA. Ah, y otra cosa: Ahora, en cada programa habrá 3 poemas.  Esta vez compartimos con vosotros 3 poemas. Uno de Escandar Algeet, otro de Fernando Pessoa y otro de Irene La Sen. Esperamos que os gusten. 




Reflexión sobre las redes sociales

 


Supongo que a pesar de que muchos nos imaginábamos que algo no andaba bien en el mundo de las redes sociales como, por ejemplo, el control de datos para su venta masiva, algoritmos opacos que privilegian mensajes de odios y otras delicias, ver al propietario de una de estas enormes redes hacer el saludo nazi ha sido el colmo. 

Muchos escritores y creadores en general sentimos que dependemos de las RRSS para poder encontrar a personas con pasiones como las nuestras y para poder difundir lo que hacemos. Sin embargo, y a raíz de una situación que tuve el año pasado en Twitter (X), me he dado cuenta de que ya no sirve de nada tener redes y difundir contenido en ellas. Eres invisible (o casi). 

Como veis en este pantallazo y el enlace:



MUCHA gente vio esta publicación, mucha gente comentó esta publicación y mucha gente incluso puso una carita de pena a esta publicación (oh!). Sin embargo, fíjate tú qué cosas, a mí lo que me interesaba era vender libros. Yo en redes solo soy un medio para que los lectores lleguen a mis libros, yo no importo. Sin embargo, siento que el público de las redes sociales no es un público al que le interese mucho la poesía. A raíz de esto me hacía una pregunta:

¿A cuánta gente habría llegado con mi poesía si no existieran las redes?, ¿habría cambiado tanto el cuento? Y, si soy honesto conmigo mismo, las redes me han ayudado a llegar a mucha gente pero de una manera superficial, de consumo y «consumible». Por eso he decidido hacer dieta y quitarme algo de ruido. 

Me voy de Twitter/X  (https://x.com/gtorrego) y de Instagram (https://www.instagram.com/gtorrego/). 

Y me quedo en: 
Y en persona, claro. Nos vemos. 






Tarumba, pódcast poético

Pues nada, aquí lo tenéis. Lo que todos estabais esperando, un pódcast de poesía 🎉. Bueno, aparte de la broma, a nosotros SÍ QUE NOS HACE ILUSIÓN este espacio llamado Tarumba. Es un pequeño pódcast en el que Lorena Mora y yo hemos volcado algunos poemas que nos gustan. Y poco más, la verdad. Que sois todos bienvenidos y que ojalá os guste la compañía que nos hemos buscado 😘. 

Cada jueves subiremos nuevos capítulos. Estáis todo invitados, aquí os dejamos los capítulos:


*Juan Bonilla: https://open.spotify.com/episode/0T9W2ayiJ7uZFyUiUcNEmc
*Amalia Iglesias:
https://open.spotify.com/episode/6wJD9Vu8Q1kQ8shWmQLVX3?si=_m0Limp0QiS_MmmhGOBYzg
*Lucía Rodríguez:
https://open.spotify.com/episode/348uXSKKCI6FMlw9vY04jd?si=LW1-gMMOTQa6T3jae3rAVA
*Pilar Adón:
https://open.spotify.com/episode/3cW2ASncMwv0gvZyxJGeR5?si=eTo2lAylSM-3Cn0Vp97xMA
*Javi López-Gomis:
https://open.spotify.com/episode/6vC7aaKoqvhBCfZZlbynsY?si=tZl6eYXESlemm6dWCNeiOQ
*María Sotomayor:
https://open.spotify.com/episode/68xfclqoZTjy2cwXwvjbPG?si=9tEhIOcXQH-hgPQpdP4HLg
*Roger Wolfe:
https://open.spotify.com/episode/40cQ9oeunSifGZg6mYzv4z?si=d_fnRGdDTOKHTUghXhbJQQ
*Bertolt Brecht:
https://open.spotify.com/episode/5uGPdhfYXGcuXhZpVSLyEf?si=tzDqn-DVQWmowYKmHVlmmQ
*Angélica Liddell:
https://open.spotify.com/episode/3k3ThOaehLWHWmUoMM9q80?si=jtZFixV8TNGdZQhaUV5Lyw







25 diciembre


Hace años escribí un poemario sobre amor y desamor que se llamó Hogar. En las presentaciones y cuando explicaba a alguien de qué iba el libro siempre decía lo mismo (o casi): «Es la historia de cómo se construye un hogar y cómo se destruye un hogar».

Hoy, después de años, sentimientos y compañías, vivo, construyo y reconstruyo a diario un hogar junto a mis compañeras Lorenza y Kiwi cuando pensaba que ya los hogares eran una cuestión del pasado, algo que pasó y que no iba a volver, que habría que conformarse con las casas.

Desde aquí os invito a no reverenciar las ruinas de un amor antiguo, os invito a que intentéis ser felices de nuevo: por muy grande que haya sido la caída, por mucho dolor que haya supuesto el silencio, por tanto desperdicio de amor entregado: Confía, agradece, ama y sé amable con quien sí quiere pasar la vida contigo. Celebra que AÚN seguimos vivos, que el tiempo está delante de ti para ser disfrutado, no sufrido.

Ah, y felices fiestas, que se me olvidaba 🤦‍♂️😅.

(Poema inédito escrito en 2017 y rematado en 2024

(El cuadro es de Jesús Román Brovia)


No disimules, sé lo que te pasa. 
No mires otra vez tu móvil,
nadie te escribe,
nadie comenta tu nuevo libro,nadie te invita a salir el finde,
una pachanga de fútbol,
nada,
nadie que surja del océano de la nostalgia
y aterrice en el presente.
Te entiendo,
no pasa nada,
yo también soy nadie,
pero ahora,
me tomaría una cerveza contigo,
te escucharía,
apagaríamos juntos los móviles,
seríamos inmortales,
lo más,
lo analógico es ahora lo que se lleva,
qué bien lo pasamos juntos,
venga,
encendamos el móvil y hagámonos un selfi,
o varios,
démosles envidia a todos ellos,
a los nadies que nos miran desde sus pantallas,
a los nadies que son nosotros.


(Poema que podéis encontrar en mi libro «El Despertador de Sísifo»| 2018 ♟)

 


7:00 H.
La procesión de los que esperamos el bus,
adorar la luz del móvil como si fuera una vela.
La intermitencia de la fe,
la certidumbre de patas cortas que es el WhatsApp,
su atronadora piscina de ruido.
Mirarse dentro los recuerdos para saberse uno y no otro,
cualquiera
de los que te acompañan en la fila.
Y pese a la búsqueda, no poder despejar la incógnita:
no saber si las personas del verbo nacen del yo
del nosotros
o del ellos.

(Foto de la presentación del libro, en Miraflores de la Sierra, en 2018).