Pincha
en la imagen para ir a la reseña)
La Imprenta.
Madrid. 2026
El último libro
publicado por la editorial madrileña La imprenta es El oficio de ser
frágil, de Celia Bsoul. Es un libro breve, con un diseño
simple, y en él, la joven escritora nos despliega un mapa del daño. Su daño,
claro, pero es que su daño personal está conectado al daño genérico (si se
pudiera dar un dolor genérico, compartido) gracias al micelio que compartimos,
llámese tiempo, llámese ilusión, llámese relaciones personales.
«Alguien borró la
línea
entre el mundo y
su peligro,
este fue mi
primer oficio:
dibujarla»
dice la autora al
inicio del poemario y podemos sentir que esta línea sigue hasta el día de hoy.
Que la protagonista muestra cómo falló esa distancia y la vida pinchó, hizo
daño, y muestra la herida ya sin sangre, pero aún con dolor.
Lees y relees los
poemas y te das cuenta de que Bsoul no hace un espectáculo del daño, tampoco un
ejercicio de exuberancia de la resiliencia, ella simplemente se abre poderosa,
cuenta, y honesta contra un papel que aguanta a duras penas su catarata de cicatrices
cosidas, heridas recientes o abismos de nostalgia. Os seré sincero: puedo decir
que tengo la suerte de ser amigo de la autora desde hace unos 12 o 13 años, y
leyendo el libro me he sentido culpable por no haber estado más cerca de la
amiga que sufrió o que sigue sufriendo. Pero imagino que esta sensación será
similar, incluso, aunque no conozcas a la autora, porque lo que invoca Celia no
es ni siquiera empatía ante lo que duele sino un alegato por la fraternidad y
la compasión. Una especie de «te entiendo» o un «estuve ahí» o un «gracias por
contarlo». Porque Celia está en proceso, se sincera, y nos apela:
«Para aprender mi
nombre
necesito mucho
más tiempo del que puedes darme,
del que debo
concederme.»
El oficio de ser
frágil consta de 10 fragilidades, que además de estructurar el poemario de una
manera sencilla y efectiva —a tener en cuenta la bonita iconografía de cada
sección, obra de Javier Olivares— en sus títulos podemos encontrar
imágenes poéticas muy sugerentes que os comparto aquí y que, de hecho,
funcionan perfectamente como un nuevo poema (cuidado con la número 6. Duele):
La fragilidad nº1
es tener un nombre.
La fragilidad nº2
es tener un cuerpo.
La fragilidad nº3
es tener un cuerpo y que otros lo utilicen sin pedir permiso.
La fragilidad nº4
es podarte cada mañana hasta convertirte en un bonsái.
La fragilidad nº5
caer por el hueco que se abre entre los apellidos.
La fragilidad nº6
es doblar y guardar con cuidado, en un cajón, la palabra madre.
La fragilidad nº7
es ser un gorrión, oír pisadas y no huir.
La fragilidad nº8
es tratar al amor como a una fiera y no intentar domesticarla.
La fragilidad nº9
es componer una belleza con una suma de parches.
La fragilidad
nº10 no es.
Estas debilidades
o abismos acechan a la poeta y, como la aluminosis, ponen en peligro la
estabilidad del edificio: Familia, amor, identidad, trabajo, muerte son parte
de esa enfermedad que compartimos. Pero ella resiste. Bsoul ha tenido la
valentía de mirar de frente a ese miedo con tantas caras y contarnos cómo es,
qué ha hecho para combatirlo.
Y quizá, una
pista, en la contracubierta:
«Tengo un nuevo
oficio: consiste en amontonar trocitos de luz y fingir un sol».
No hay comentarios:
Publicar un comentario