Islas divergentes

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Holy Motors (uf qué mareo)



Aún me dura el desasosiego que me produjo la película Holy Motors en todo el cuerpo. Fui a verla hace un par de días (todo el mundo hablaba de ella y, joder, por el tráiler parecía que era buena, buena) y aún sigo pensando en ella, en qué cojones quería decir y si me dijo algo. Porque eso es lo principal. Entiendo que este tío, el director Léos Carax, hace muy pocas películas y que se toma su tiempo, que las perspectivas son enormes y que apunta muy alto. Esto lo entiendo y lo valoro, pero más allá del boceto, hay que evaluar la carne que el carnicero nos envuelve, el ladrillo y, joder, aunque el ladrillo estaba predestinado a ser templo creo que se ha quedado en chamizo.

Me explico.

Un supuesto peliculón, con unas críticas del cagarse, con premios en Sitges y tal, ajam, pues te preparas y te metes en el cine. Por supuesto, aún se hacen buenas pelis, te dices, hay que innovar. Y lo cierto es que algunas escenas son acojonantes por intensidad y si, por lirismo, por desenfreno y locura. Pero eso, escenas, videoclips del cagarse que en una película que dura dos horacas te despiertan pero que si no se ven continuadas, quedan en anécdota. Que si recomiendo o no la peli, bueno, depende de quién seas y qué cine te gusta pero para la mayoría sería un NIDECOÑA. Tu verás…