Con todos sus amigos. Los de un
curso más arriba, que ya han tenido un baile de final de curso, ponche, y han
empezado a ir al gimnasio. Qué hacer. Qué hacer si tu eres blanquito, enclenque,
te llamas, por ejemplo, Pau Gasol, y
das dinero a ONG´s y lees libros. “Vamos a ver, chaval, a ver si espabilas. Que
tiene cojones que te lo tenga que decir tu hermano pequeño. A ese Lebron le vamos a dar pal pelo, que
tengo yo un amigo que se llama Ibaka
que ya verás”.
Este fue el partido del otro día.
Ibaka, los hermanos Gasol, y el resto de colegas tenían un
problema. Lebron y sus amigos se enteraron de que se iba diciendo por ahí que
la selección española podía ganarles. Que estuvieron a punto de ganarles hace
cuatro años y que en Londres España tendrá el oro y el bocadillo de Lebron, Kobe, Durant…y claro, se cabrearon. Y ahora van a buscar a los blanquitos que han dicho eso, a ellos, que son de un curso más, que brillan más, que se hacen más flexiones, que venden más camisetas. Imposible dejar impune semejante afrenta.
Bueno, pues el primer corrillo, el primer round amistoso, la
primera trifulca, la ganó USA. Corren más, son más fuertes, y son más
polivalentes. Jugar con Carmelo de
cinco y que tu equipo no desentone marca las diferencias. La verdad es que en
China, hace cuatro años, lo tuvimos mejor, era un equipo igualmente fuerte y atlético, pero clásico,
con sus pívots y sus bases, su Dwight
Howard y su incapacidad de meter triples, por ejemplo. Pero para Londres lo
tenemos jodido. ¿Cómo jugar contra cinco tíos que están más en forma que tú,
que tienen mejor muñeca que tú, que saltan más que tú? Pues siendo un equipo,
joder. Que si tu jugador salta más que tú, una ayuda para quitarle el
rebote. Que si tienen mejor muñeca que tu, pues te pegas una carrera y le pones
la mano en el gepeto, que no vea, a ver si la mete. Con esfuerzo, se puede
cualquier cosa.