Islas divergentes

Mostrando entradas con la etiqueta Guayasamín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guayasamín. Mostrar todas las entradas

Madre


Madre y niño, Guayasamín



Si no te hubiera gustado leer,
ahora tendría martillos o piedras
en las manos.

Si no te gustara leer
sería un hombre normal,
un hombre que abre los cajones y encuentra cosas.

Un hombre admirable que confunde un cuello de mujer
con un jarrón o con un plato hondo.

Me diste el mejor arma del mundo,
27 balas,
y miles de zombies grises para disparar.

Si no te gustara leer,
si no tuvieras (y tuviera) ese hueco insaciable en la sangre,
no sería yo, 
no seríamos nosotros. 

Hueco




Cuando los dientes de la memoria
aparecen tras la puerta
tu recuerdo son piedras
que llenan mi boca.

Cuando tu recuerdo aparece
como un paisaje o un veneno,
mi sangre te escucha
atenta
rodeada de camas
dedos hambrientos.

Tu recuerdo es hambre
tripas vacías,
un hueco enorme en el cuerpo
como una invasión
una enfermedad
una ocupación de aire
un grito que pide que vuelvas
que ocupes el espacio
caliente
aún
al fondo de mi ropa
al fondo de mi boca.