Islas divergentes

Disociados, una antilogía






Hace ya tres años, en 2010, Ya lo dijo Casimiro Parker presentó una antilogía en la que reunía a cuatro poetas desbordantes (Contrapoesía { Antilogía de poetas reversados }; Pedro Casariego Córdoba Eduardo Scala Arturo Martínez y  Gonzalo Escarpa) para darles un cuerpo común y diferente.

A principio de este 2013, José Ángel Barrueco y Gsús Bonilla dos poetas como la copa de un Bukowski, repiten la fórmula y nos traen Disociados, una antilogía con textos de El Ángel, Karmelo C. Iribarren, Roger Wolfe y David González. La palabra disociado en poesía, según Bonilla y Barrueco, podría entenderse como una actitud ante la adversidad, al margen de las corrientes existentes y a modo de evolución en la propia poética, personal y libre, siempre independiente, como quien busca su realidad, generando siempre una voz inconfundible: verismo y autenticidad.  Me gustaría afilar un poco más el lápiz sobre lo que han dicho Barrueco y Bonilla para decir que estos cuatro poetas se toman cafés y se pinchan en el límite, se escriben y fuman en la frontera pero siempre sin tocarse, sin mezclar las lenguas ni los estilos. A través de lo mejor de sus obras, de algunos poemas inéditos (tela marinera de la buena la mayoría) y poemas breves, se nos presenta un collage sin fisuras y que no para de crecer cada vez que se lee.

Por ejemplo, lees a El ángel y te viene una sensación de vértigo ante la carne, la propia y la ajena, que te hace sentir la muerte de manera rutinaria, real, casi física  Caballo/eso que nos causaba dolor se nos antojaba como lo único que podía aliviarnos. El ángel camina sobre cristales rotos cuando escribe.

Karmelo C. Iribarren parece que no va deprisa, que no corre, que te dirá las verdades sin abrir la boca y cuando has terminado el poema sientes que te has llevado una hostia de las buenas, como en el poema: MOMENTOS QUE NO TIENEN PRECIO, Llegar al fin/hasta la puerta/de tu casa, /entrar,/echar todas las cerraduras,/y, como quien saborea/el sabor de la venganza/ decirlo:/”ahí/os quedáis,/hijosdeputa”.


Si Charles Chaplin decía, en sus primeras películas Todo lo que necesito para hacer una comedia es un parque, un policía y una chica guapa lo único que necesita Roger Wolfe para escribir un poema es un cigarro y un café, que te dejarán el poso agrio en la lengua, la insistencia en la derrota (las palabras son la terquedad de mi abulia/Pero son –lo he dicho, lo repito- lo único que tengo) y pese a todo, sin saber por qué ni de dónde viene, la posibilidad de una victoria inesperada.

El poeta que remata el libro es David González, un nombre común que no tapa una poesía muy humana, una forma de contar que huele a frutería, cañas y droga a media noche. Acciones normales que él transforma en hechos memorables En el autobús, le cedo el asiento a los niños:/los mayores ya tuvieron su oportunidad/y no supieron, o no quisieron, aprovecharla.

Disociados rescata y abre las venas de cuatro poetas verdaderos, que ya tienen voz propia y derrotas propias, que saben cuál es su sitio y cómo empuñar la poesía para que esa voz y esas derrotas sigan siendo suyas. Merece la pena ver este espectáculo de contención y tenacidad.  

DISOCIADOS. antilogía
EL ÁNGEL
KARMELO C. IRIBARREN
ROGER WOLFE
DAVID GONZÁLEZ
Selección de poemas y prólogo:
Gsús Bonilla + José Ángel Barrueco
ISBN 978-84-939270-6-6
232 páginas
Encuadernación rústica
Cubierta plastificado mate
Papel Munken
15 EUROS

Mudanza



 Porque este cuerpo me entorpece
inútil y torcido no sirve para nada
armario de días que se pudren
estación de tren sin esperanza
tumba donde no crecen girasoles
costilla enorme sin refugios
y no siento que vengan cigüeñas a mi pelo
no tengo afluentes en mi lengua
y se me están pudriendo los lagos
que ayer fueron ríos de esperanza.

Lo tengo todo en cajas.
Me mudo a tu cuerpo.

En el tuto de Torrelaguna



Hace un par de meses decidí ir al instituto de mi pueblo, Torrelaguna, para hablar a los chavales de poesía y literatura. Pensé en esto porque yo en el instituto no entendía la poesía y me resultaba incomprensible. Por eso, decidí ir a leerles algún poema de fútbol, de sociedad, y por qué no, también de amor. La profesora de lengua de los chavales, Mª Paz Soler, una profe de las que no dejan de enseñar una vez que termina la clase, me dijo que si, que no había problema y que le gustaría que fuera a las clases de segundo de Bachillerato, de Sociales y Ciencias. 

Y ayer estuve hablando con los chavales de poesía, literatura, curro, y más cosas. La primera charla fue a las 8.30, con los chicos de Ciencias y les pillé algo dormidos pero se entonaron rápido (más que yo) riendo con algunas tonterías que les iba contando o con algunos poemas. En general sentí una respuesta muy buena, e incluso alguno se acercó al final de la charla para decirme que le había gustado algún poema en concreto. 



La segunda fue a las 11.30, con los chicos y chicas del Bachillerato de Sociales. La verdad es que este grupo andaba más despistado o despierto al principio (quizá por la hora) pero me hicieron bastantes preguntas sobre mis viajes o cómo currar en el extranjero. Al igual que los de la otra clase me comentaron los poemas que les habían gustado más que otros. Entre los comentarios que me hicieron, hubo uno que me llamó especialmente la atención. Me dijo que el poema que más le había impactado era uno sobre el paro. Aquí os lo dejo:



Y quedarse parado no es cosa de un momento;

poco a poco se te funden los tendones y las piernas,

minuto a minuto se te pudre la fresa de tu lengua

y ya no hay agua

no hay refugio

y día a día se te adelgaza el ciervo de la noche y no sabes

que pasan los minutos y se te amontona el hambre

en el futuro

no sabes que hay termitas en tu cintura,

que hay termitas en tu salario

que hay termitas en el compañero de al lado

que hay termitas

hambrientas

en tus ojos vivos

que aún se mueven.



Quedarse parado no es cosa de un momento;



Las termitas muerden muy despacio.  




Presentación de Zombie Journal y Código Genético en los Diablos Azules, Madrid

Este viernes, a las 21:00, Lon Mc y yo, Jorge García Torrego, haremos una presentación de nuestros vástagos Código Genético, maqueta de música rap que llevaba Lon muy dentro desde hace ya tiempo y Zombie Journal, periódico moribundo que volvió de entre los muertos infectado de literatura. 

Se va a liar parda, como dice Lon Mc, nos vemos en Tribunal ESTE VIERNES

 

Asesinato silencioso

A la poesía no le caigo bien. Los mejores poemas se me ocurren al volante.

Poder



 Arlequín, de Federico García Lorca

Un hombre no puede nada contra la lluvia
no puede nada contra los coches y su desamparo
y se vuelve derrota cobarde contra la muerte.

Un hombre no puede nada
una tragedia pequeña le tira al suelo
una nube tapa su ojo para siempre
y un hombre no puede
ni siquiera levantarse contra el viento o el estado
no tiene garra suficiente contra la jungla
ni remolino en la lengua para el amor, tan enorme.

Uno solo no puede nada,
pero dos lo pueden todo.

Transición





Cuánto músculo queda aún en mi esperanza

qué futuro es este si no tengo manos.

Todos los gritos tienen cerrojo

demasiados años de paz

y la tripa llena de nada.



Quién vendrá a recoger los escombros en esta mañana gris

que no desemboca. 

Requisitos

Como la cerradura necesita al dedo índice
al explosivo plástico
al ojo de los curiosos.
Te necesito como el melocotón al mordisco
para no pudrirme de porsiacasos
sentirme vivo
como el inútil cauce de mi cuerpo
cuando tú te desbordas
y me llueves.