Islas divergentes

Con versando con Luis Oroz

Hace tiempo que no os traía ninguna entrevista de Paloma Corrales y el equipo de Veoguadatv con Paloma Corrales, y en este caso se trata de Luis Oroz, un poeta que, desde el instinto, recorre todo lo que le rodea. Aquí os dejo un muy buen poema que dedica a La Elipa, su barrio. Que lo disfrutéis. 


Ha venido a pedirme que regrese,
a inyectarme en la piel el botox transparente de su complicidad.
Trashumante dormida,
vuelve y desplaza su flexible gravedad de kilómetros
y va doblando el mundo
en el libro de mapas del deseo.
Allí, muda y distinta,
habla otra vez sobre una edad difícil,
entorna las ventanas de mi casa extrajera
y pregunta en voz baja;
como un rezo que absorbe la distancia y el tiempo,
como un secreto en la canción del aire.
-Y cruza una pelota sobre el aro de los remordimientos.
La nostalgia es un grito, le respondo;
una boca pequeña que te besa en los ojos
o una luz que modela alguna oscuridad de plastilina.
Conozco ese lugar;
esa calle sin suelo, esa casa sin huéspedes,
esa mesa de humo donde apoyar los brazos
que sujetan la historia,
y la torpe ambición de un exiliado
que surge de la tierra con sus manos estériles,
su anestesia de pájaros,
para tirar mil piedras contra el agua de la felicidad.
¡No voy a regresar!
pero puedes pedírmelo,
tu voz son cinco amigos jugando al baloncesto
en la estrecha canasta del oído.

Cristiano Ronaldo



Se te agita un toro herido en cada bota
un látigo de pólvora en cada pierna,
pero cuánta chatarra tienes en tu espalda
Demasiada curva
Demasiada colonia
Demasiado músculo golpeando los postes
y a los defensas,
y así no se llega,
así no se alcanza la fruta roja del gol
no te alcanza el fuego pequeño
de tu voluntad
de tu ego
de tu peinado
y acabas llorando solo
juguete roto
en el vestuario.



El raro


  Fotograma de la película Annie Hall, de Woody Allen


El que mira a los chicos
el que tiene granos como volcanes
el inocente
el que dice “macho” y le sale “coliflor”
el que corre como las chicas
el que no sabe jugar al fútbol
el que no sabe jugar a nada
el hambriento de amigos y de playa
el que tiene nudos en los brazos
nudo
en la lengua
pero un bolígrafo que escribe poesía
y jilgueros.

Los rotos


Transformar el imaginario boliviano, por Catalina Bartolomé


Ellos no supieron nacer en el centro de la sábana, crecieron fuera, aún más allá, con los pies saliendo por las ventanas cayendo, rotos, en las mansiones de basura. Son los rotos porque siempre tienen descomposición en las manos y se les ve fuera de juego, como a los juguetes negros.

Tierra seca lloran cuando no pueden alcanzar un trozo de manzana y se dejan las uñas largas para no echar de menos los espejos. Los rotos tienen un pájaro gris que les cruza el pecho como una pelusa y no conocen el paro porque siempre tienen lombrices en los pies con ganas de bailar.

Ellos están rotos porque los atropellamos con nuestros toros relucientes, los cortamos con nuestras tarjetas de cianuro azul y les damos los animales muertos que dejamos en las carreteras.

Nunca saben de qué color es la ducha en los grifos de oro y luchan para conseguir las patatas que nuestros niños usan como balones. Los rotos tienen ojos como faros de llamas, como gritos de viento y no dejan que nadie les compre el hambre al precio de mercado. 

Lo que vale y lo que no


 Michal Maku

No me importa Lorca con lentejuela
sino abierto en la mesa
como una granada.

Me importa el pan y el panadero
y la peseta que no tiene
y la pólvora
a final de mes.

Que no quiero fuegos de colores
que mi letra no quiere trajes de luces
tan solo que sepa bien
y que llene el estómago.

Que mi letra suba desde el suelo es lo que quiero
y que no haya atajos
que no haya trucos en la manga
solo una boca que se abra
para decir

NOSOTROS.

POEMAS DEL BASKET: 5. PÍVOT


 Dikembe Mutombo

Y todos sobre ti como si fueras un mulo enorme,
el previsible,
el que te ayuda en los bloqueos y nunca pide nada,
el que come rebotes y nunca pasa hambre
el que no necesita puntos, salvo para las heridas.

Que no te enfaden, pívot, porque de tus bíceps nacieron los mates,
nació el crujir de los aros
apareció el golpe seco
en los tableros.

Que sus juegos y sus danzas no te muevan,
gigante
porque tú eres el héroe que nadie conoce
el que tiene cicatrices donde nacen rebotes y tapones
donde nace
el calor de la victoria.

POEMAS DEL BASKET: 4. ALA-PÍVOT


Dirk Nowitzki

Tu músculo aprendió a bailar
tus centímetros se salen por las costuras de tus dedos
aprietas el triple hasta que revienta la zona,
y no sabes mantener el orden
guardar las formas
ser montaña o lanza
flecha o martillo.

Ala-pívot que saliste de la zona y nunca volviste,
que dejaste solo al ogro porque te salió ala
y un arco
en el ojo.

¿Volverás algún día a inflar el músculo?
¿Romperás el arco
de los tres puntos?

¿Cuántos partidos necesitas romper con dinamita
 para volver a la clase de los rinocerontes
de los pívot sin ala
de los armarios con brazos
de los que nunca cerbatana por si acaso?