Islas divergentes

14/9/2024

La palabra se baña en este río que soy,

río de cauce y lágrima,
de sístole y abandono.

Y de todo el humo de lo dicho,
polvo estrellado en la curva del cráneo,
no quedará nada salvo unas manos vacías en un andén,
y una ventana abierta en la intemperie.




Breve historia de los adoradores de pipas

 Manoseado el tiempo y mezclado el murmullo propio con el del amigo,

crece la montaña de cadáveres de pipas, pero también las tardes, las noches, en compañía.

Conversar es el centro de la pipa, el cogollo en la plaza del pueblo o cualquier parque.
Dar vueltas por los lugares de siempre y sacar las palabras y la cercanía.
Juntarse para comer pipas, el ritual del amigo,

oh pipa, oh pipa blanca y salada,

invoca aquellos tiempos hasta aquí, haz que vuelvan los conversadores de la Tijuana,
los que no contaban el tiempo y el horario se escurría a nuestros pies,
derrotado por nuestros labios resecos.

Fuera

 En el párrafo cerrado e inhóspito de los que hablan telediarios, tú y yo bajo el agua, jugando a la simbiosis, mudos y sordos, sin palabras ciertas hasta que llegó el baile, tu falda y tu cadera escribieron palabras ciertas en un cuaderno llamado reggae.


(Poema que se puede encontrar en el libro Hogar - https://jgtorrego.com/hogar/)



Inicio en septiembre

Llega septiembre y la palabra inicio nos sobrevuela como globo inalcanzable que nos hace torcer el cuello, plegarnos a la nostalgia. Llega septiembre y seguimos, intentamos que la palabra inicio vuelva a emocionarnos, pero el chicle de la vida YA HA SIDO MASCADO y solo queda seguir MASCÁNDOLO, hacer minería de sabor y rescatar las vetas que aún se esconden en el día a día. Porque septiembre siempre olerá a cuadernos nuevos, a contar los veranos a nuestros amigos, a primera lluvia de novedad después de meses de calor y monotonía, pero tenemos que buscar en el hoy, en el mañana, los nuevos sabores que nos harán levantarnos cada mañana. Lanzar la esperanza hacia el horizonte para luego ir a buscarla con los ojos llenos.