Islas divergentes

La conjura de los suecos

René Magritte


Reportaje llevado a cabo por "El señor que tiene la garganta hasta el principio del estómago" y publicado en el periódico gracias a su entrega por parte de una gallina mensajera:

Al final saltó a los periódicos. Un día u otro debía pasar. Nos creemos que no sirven, que solo responden ante poderes económicos e intereses particulares, sin importarles una mierda la ética, la honradez, y la moral periodística. En nuestro país, si, pero en el resto, también. Además, cualquier periódico quiere ser como un buen portero: tener todo cubierto.

Claro que pasó mucho tiempo, muchísimo. Desde el año noventa y cinco ha pasado ya mucho, pero lo importante es que haya salido por fin a la luz. Y la verdad es que el hombre que lo provocó todo tuvo mucho valor. Un valor que le provocó, por supuesto, la muerte.

Este hombre es, como ya sabéis todos, Don Alfredo Muñoz Manrique. Desde el año ochenta y uno estuvo al lado del presidente del gobierno y fue su sombra hasta que  llegó a la presidencia en el año ochenta y dos. Era un doble espiritual del presidente García que conocía todos sus secretos. Don Alfredo nunca habría hablado. Jamás. Nunca habría contado nada sobre “la intriga de los rubios”, como se conoció la trama en la prensa.

Era un hombre de palabra, pero cuando el señor Carpintero, a través de uno de sus funcionarios, de esos con cara gris, manos grises, y nudo perfecto en los cordones, (doble lazo y equidistancia entre ambos lados) eliminó la pensión vitalicia del señor Muñoz para evitar gastos “superfluos”, este tuvo que estallar. Sus corridas de toros y las botellas de Merlot estaban en peligro. El hombre tenía ya setenta y siete años y mantenía con celo sus discretos pero a la vez necesarios vicios.

Todo el mundo sabe que en los pasillos de los ministerios, en aquellos despachos de puertas de roble macizo, pasan cosas que solo conocen unos pocos. Los necesarios. Y a veces, incluso son demasiados. Y uno de esos pocos era el señor Muñoz Manrique.

No fue él el encargado de negociar directamente con los suecos, claro que no. El señor M. Manrique disponía de un equipo altamente cualificado preparado para llevar a cabo este tipo de relaciones clandestinas y de alto estado. Pero él, por supuesto, supervisaba todos los asuntos que se trataban en aquellas enormes salas con plantas enormes, cuadros de paisajes y suelos encerados.

Cuando se enteró de lo que estaba pasando, mejor dicho, de lo que los suecos pretendían que pasara, se quedó impactado. No pensaba que España, fuera de nuestras fronteras se viera como un país de mierda al que se puede someter así porque si. Aunque fueran suecos, joder.

Lo primero que hizo, viendo el tamaño y la importancia de la operación, fue consultarlo con el mismísimo presidente García, para cubrirse las espaldas. Pero el señor Manrique no podía sospechar lo que le iba a decir el presidente. En su visita diaria para informarle de las novedades, se presentó en su puerta, se ajustó la corbata más de lo normal, se pasó la mano por el pelo intentando corregir algún pelo rebelde, llamó a la puerta y tras contestarle el presidente, la abrió con entusiasmo:

-Buenos días señor presidente.

-Hola, Alfredo, pasa, pasa.

El presidente García la sonrió detrás de una mesa demasiado grande, llena de teléfonos, folios y un cenicero metalizado y enorme. Ese día, el presidente tenía los pies encima de una silla, y garabateaba algo en una hoja. Cuando su empleado empezó a hablar, encapuchó el bolígrafo y le miró.

-Mire, venía a preguntarle una cuestión que tengo en la cabeza desde hace un tiempo. Hace un par de días, mis colaboradores me comentaron una reunión que tuvieron con unos responsables del gobierno sueco…

-Ah, lo de los suecos…No se preocupe por eso, Manrique. Ya está todo hecho. Era algo necesario para el país.

-Pero…señor presidente...

-Si, Manrique, es algo doloroso aunque inevitable. Además, ¿Usted sabe el dinero que tienen los suecos?

-No, no lo se señor presidente.

-Mucho, Manrique, muchísimo.

-Pero señor presidente, ¿Qué pensarán los ciudadanos?

-No tienen que enterarse, eso es obvio. Imagínese el escándalo. Además, con el dinero de los suecos podremos hacer carreteras, hospitales…de todo. Y eso si que es útil para los ciudadanos, y no que pertenezcan a un país o a otro. Eso son tonterías.

-Pero señor presidente, perdóneme que discrepe, pero no me parece legítimo que disponga de la soberanía nacional como usted quiera.

-Mire, le tengo mucha estima y sabe que es una persona de mi completa confianza, pero debe usted entender la situación. Nosotros, España, somos una mierdecita de país que acaba de salir de una crisis de narices y que no tenemos dinero para nada. Eso es así, llega septiembre, se acaba el verano, y ale, el dinero a tomar por culo. Ante esta situación podemos hacer dos cosas. Podemos tirar de casta, de orgullo, ser nacionalistas, patriotas o lo que sea, y coger el poco dinero que tenemos e intentar hacer cosas con él sin pedir dinero a nadie. La otra opción es dejar que nos ayuden.

-Ya, señor presidente, pero es que esa ayuda supone que los suecos se queden en propiedad las Islas Baleares. Me parece un precio muy alto.

-Bueno, según como se mire. Oficialmente, nadie sabe nada y esperemos que esto siga así para siempre. Los suecos nos dejan el dinero, nosotros lo utilizamos para revitalizar el país, y por cierto, para ganar las próximas elecciones, y se lo vamos pagando en cómodos plazos. Poco a poco.

-Ya, señor presidente, pero mientras que las Islas Baleares sean suyas, estén bajo su dominio, ellos ¡Pueden hacer en la práctica lo que les de la gana y nosotros no podremos hacer nada para evitarlo!-Aquí el señor Manrique se sorprendió por haberle levantado la voz al presidente. Tras un momento, se sintió orgulloso de haberlo hecho.

-Mire Manrique, los suecos son gente correcta, formal, y no harían nada que pudiera levantar sospechas. Además, a ellos tampoco les interesa que esto se descubra. Internacionalmente tienen la imagen de ser gente tolerable y conciliadora, casi lo opuesto a la idea de colonialismo, que por un tiempo muy corto les dejaremos desarrollar en nuestro territorio.

-Ya, pero es que precisamente ese es el problema. Es nuestro territorio. No podemos negociar con él, señor presidente.

-Si, si podemos negociar con él. En el año ochenta y seis, y aunque usted, ¡ni siquiera usted señor Manrique!, fíjese, tenía ni tiene ni idea de lo que supone nuestra entrada en la Comunidad Europea. Ni idea. A partir de ese momento nuestra soberanía se ve completamente supeditada a lo que decida Europa. Punto. Eso es así y nadie se ha tirado de los pelos, joder, y es algo obvio. Ahora que decidimos alquilar, (porque es alquilar y nunca vender) una parte de nuestro país para generar riqueza, gente como usted, preparada, pragmática, se opone. ¡Imagínese si esto sale a la luz! Me mientan a los Reyes Católicos, a la unidad de España y me llaman comunista por lo menos.

Además, si no negociamos con lo que podemos negociar, nuestra economía estará en desventaja con otros países que definitivamente si que están dispuestos a negociar partes de sus territorios con países más ricos. Algunos incluso venden partes a perpetuidad. Para siempre. El sur de Madagascar, esa isla enorme que hay en el pacífico al lado de África, fue comprada por los chinos para plantar soja y arroz en sus campos. En Portugal los franceses han comprado unas provincias en el norte del país para desarrollar el vino de la región y sacar beneficio, en el sur de Argentina los Estados Unidos han alquilado, porque ya sabe usted como son los argentinos, que se mosquean por nada, parte de la Pampa para hacer pruebas militares. Ya ve señor Manrique. Si no accedemos a alquilarle las Islas Baleares a los suecos, otros países emergentes nos pasan por encima. No me gusta la situación, pero es lo que hay, y yo, como presidente del gobierno, elegido por todos los españoles, debo hacer lo que considere mejor para el conjunto de la nación, no para retóricas anticuadas sobre nacionalismos y demás estupideces. Estamos en a las puertas del siglo veinte, los idealismos se han ido a la basura, y ahora lo más parecido al idealismo es tener un coche en la puerta y una tele muy grande. Y para que la gente tenga estas cosas, debemos conseguir dinero. Es la única solución.

-De acuerdo señor presidente. Pero usted no es libre de hacer lo que quiera, usted deberá responder de sus acciones para bien o para mal en un futuro.

-No responderé ante nada porque esto nunca saldrá públicamente. Es un secreto de estado y ya sabe cómo se castigan este tipo de delitos. Nadie se atreverá a decir nada. 

-Señor presidente, usted debe estar tranquilo conmigo. Aunque discrepe de sus decisiones, nunca sería capaz de traicionarle a usted y a la patria. Jamás.

-Lo se, lo se, señor Manrique. Usted es una persona de mi completa confianza. Por eso le otorgué la capacidad para tratar estos temas tan delicados.

-Muy bien presidente. Ahora debo ausentarme y seguir con mi trabajo. Buenos días.

-Muy buenos días, Alfredo.

Los suecos, pese a la idea que tenía el señor presidente de ellos, y que suponía que representaban a nivel global, no se portaron del todo bien. Dos meses después de la conversación entre el señor Manrique y el presidente, se cerró el pacto y un destacamento de la Svenska diplomatiska se ubicó en un edificio enorme del centro de Palma de Mallorca, para ir manejando los asuntos que les competían. Era Julio, y como es normal en las islas Baleares, hacía calor, y la llegada de casi ochenta rubios, (la mayoría eran rubios y blanquísimos de piel, aunque había algún hijo de inmigrante que daba un poco de color al destacamento), pasó desapercibida para los de la zona, acostumbrados a la llegada masiva de turistas en estas fechas. La toma efectiva, y por supuesto clandestina de poder tendría lugar, escalondamente, en unos tres meses y hasta entonces deberían ir asumiendo poco a poco y sin levantar mucho polvo, las responsabilidades que los políticos y funcionarios de las islas les iban a otorgar.

Por cierto, a toda esta masa de gente que trabajaba para el gobierno balear, y que por supuesto, debían estar a partir de ahora bajo mando de los suecos, no se les informó de nada. Los suecos, para no levantar sospechas, y con un equipo de ochenta personas, pretendía controlar los principales despachos y otorgar los puestos de menos importancia a políticos de la zona.

Los suecos y sus familias empezaron a comprar masivamente casas y chalets en Menorca, Mallorca, Ibiza y en menor medida, Formentera. Los isleños estaban acostumbrados a acoger a turistas, pero no a que compraran casas tan masivamente como lo hacían ahora. Y por supuesto, el precio de la vivienda creció muchísimo hasta el punto de que los baleares de a pie que querían comprarse una casa debían hipotecarse hasta las cejas. Hubo alguna protesta, pero pasó el tiempo, se dejaron de comprar tantas casas, y el precio fue bajando poco a poco hasta llegar a precios normales.

Pero la llegada masiva de responsables del Svenska diplomatiska, también hizo que llegaran jovencitos y jovencitas, hijos y nietos de los funcionarios. Estos chavales y chavalas, acostumbrados a venir a España de vacaciones con sus amigos, desvariar durante un par de semanas y volverse a su país. Pero cuando se dieron cuenta que la fiesta y la juerga que había en las islas no podía durar para siempre, habían pasado ya unos cuantos meses. Y así, aquellos inocentes jovencitos que llegaron, se convirtieron en poco tiempo en unos adictos al sol y a las drogas, provocando unos cuantos problemas a sus familias y a la gente de la isla. Pero poco a poco, y a base de abandono parental o inclusión de los vástagos en puestos influyentes, estos rubios y rubias nórdicos fueron haciéndose hippies drogadictos por un lado, y si podían reconducirse a tiempo, en unos jóvenes y ambiciosos ejecutivos por otro.

Los años fueron pasando. El Partido Popular ganó las elecciones del noventa y seis y la economía, sorprendentemente, creció muchísimo. Se liberalizaron empresas, se construyó masivamente y los fondos de cohesión europeos hicieron que pudiéramos creernos europeos por fin. Además, gracias a este dinero fresco, se pudieron recomprar las Baleares. Después de un par de años de colonialismo Express, no hubo apenas restos de aquel alquiler interestatal, salvo en la memoria de algunos funcionarios, pocos, y algunos hippies que cuando los suecos se volvieron a las frías y verdes  praderas suecas , ellos ya estaban demasiado liados con el New age, las drogas y todo ese jaleo. 

En las entrañas del gobierno, el señor Manrique, junto a muchos funcionarios de confianza del gabinete socialista, fueron despedidos aunque a los más delicados, como el señor Manrique, se les otorgó una generosa paga vitalicia que no pretendía otra cosa que callarles la boca de por vida.

El señor Manrique, con su paga en el bolsillo y con una familia desconocida por descubrir después de tanto tiempo trabajando en las altas esferas, se mudó a un pueblo pequeño de Galicia para vivir, tranquilamente, el resto de su vida. Allí pasó en la clandestinidad bastantes años, en una casa pequeña, cubierta de musgo y hecha con pizarra. Sus hijos fueron con ellos, pero al poco tiempo se casaron, hicieron sus familias, y se desperdigaron por otras partes de España. La vida era feliz para el señor Manrique. Hicieron amigos, iban a cenar con ellos, conocían a Julia, la panadero y Felipe el del kiosko. Pasaron allí el cambio de milenio y el atentado de Atocha. Cuando llegó Zapatero al gobierno, y pese a que ya era muy mayor para poder optar a un puesto en el gobierno, al señor Manrique le nació una renovada esperanza política.

Tan solo tendrían que pasar un par de meses hasta que una carta, entregada un día lluvioso de otoño, y que resaltaba violentamente contra la pizarra del suelo de su porche, iba a provocar el enfado visceral del ya anciano Adolfo Muñoz Manrique. Esa misma tarde, cuando abrieron los ministerios, hizo llamadas, gritó, pero sus antiguos compañeros y encargados ya no estaban en las instituciones y en su lugar unos jóvenes hijos de tal o cual persona importante, decían no conocerle.

En ese momento, el señor Manrique se cagó en la socialdemocracia, en todo el funcionariado que no sabe reconocer los méritos de alguien como él, y sobre todo en el tontolaba de la sonrisita, el señor Zapatero.

A los pocos días y después de hablarlo con su mujer, decidió llamar al periódico El Dato para contar todo lo que sabía, todo lo que había tenido que callar durante tantos años. La verdad es que fue la única salida que le quedó. Juró no decir nada, si, pero a él también le prometieron que iba a tener una pensión vitalicia, que ahora, por recortar gastos, le han quitado.

A la semana, el señor y la señora Manrique aparecieron muertos en su cama. A nadie le importó una mierda la vida de este señor (y mucho menos la de su señora), que en la sombra, luchó por defender lo poco que quedaba de un país a la deriva. 



Comentario de Cuaderno del delirio, de Elvira Daudet



Aquí podéis ver el poemario de Elvira Daudet. 

Pero yo sigo, sin esperanza pero sigo. Así se nos presenta Elvira Daudet en este Cuaderno del delirio, libro publicado en la red por Alacena roja el pasado mayo y que, a 20 de junio, lleva 15.016 lecturas. Casi nada para un libro de poesía.  Y estas cifras, y las que vendrán, se deben a que Elvira cautiva, te lleva, te trae, escribiendo a un paso del delirio y sobre la fuerza de la emoción. Gracias a Luisa Navarrete, Elvira publicó este poemario en internet para, como dice en la dedicatoria, poder ofrecérselo como regalo a los lectores.
Lo admito. He tardado en entrar en este libro porque, además de tener mala conexión a internet y ver el poemario era una odisea, la imagen que tenía de Daudet era la del dolor, un dolor cercano, sin dramas, previsto y doloroso. Voy a comentar cada poema porque hacer un comentario general sin meterme en los intestinos de cada parte, sería esquivar el objetivo de esta crítica, que es, simple y llanamente, que os lleguen estos poemas como a mí me han llegado. 

SOBRE PATRIA DEL TIEMPO (10)

En este poema que inaugura el conjunto, Elvira nos enseña una felicidad que se volvió refugio, paraíso inaccesible por culpa del tiempo. Elvira era joven y París retumbaba de pobreza y de felicidad, de amor por la persona amada a partir de ese instante, /París con 
sus tesoros era nuestro.

CONDICIONES (13)

Condiciones para amar, para darse hazme un hueco en tu piel por esta noche/ y déjame partir cuando amanezca, para jugarse la vida por otro aprovechando que hace calor y un río de jazmines me brotó en la cintura/y una gran rosa roja floreció de mi cuerpo. Aprovecha, dice Elvira al lector, aprovecha y que tus condiciones para amar no sean muros porque un día desperté y ya no estaba.  

TE BUSCABA (16)

Te buscaba es un poema de la adolescencia, de la aventura, del descubrimiento del cuerpo y de los cuerpos, de la sangre. Gemido intermitente, te buscaba/ en el silente nido del reptil. Es un poema de búsqueda, antes de que Elvira sufriera, esa búsqueda que no se olvida porque es derrota y dolor: ¡Ay, derrota, que insistencia en buscarte/y qué difícil es ahora olvidarte!

SIN EL CUERPO (18)

Este poema es el que más me ha dolido de todos los que he leído en este Cuaderno del delirio. Qué dolor, qué entrega, qué lucha por la persona amada que no devuelve, que no es, que no es cuerpo para amar sino solo para ser evocado. Mientras yo, cual bulto en la noche abandonado, / agonizo en el lino de una blanca camisa/sagrada por tu aroma.

DESPEDIDA (20)

Y comenzó la muerte que no acaba, como este poema, que se queda clavado en algún sitio del pasado, del presente, del futuro. Elvira enumera y pone el daño, la ausencia encima de la mesa. Sin ocultar nada. Sin mentiras, sin filtros. Auténtica.

SORPRESA EN JUEVES SANTO (23)

La infidelidad es un puñal en este poema, un puñal del que se sirve Elvira para, a modo de justiciera herida, acuchillar a su amor y su vergüenza. Me parece un híbrido entre un poema y un relato, y creo que pierde un poco la fuerza al ser más narrativo que, por ejemplo, Sin el cuerpo.

VELLOCINO DE ORO (27)

Este poema es un poema de amor. Con espinas pero de amor, con otras mujeres que susurran al amado. Es un poema de amor porque hay aliento, dientes, sueño y un caníbal perdonado por una niña: tú también me amaste; /lo gritaban tus ojos deslumbrados/por la luz que emanaba de mi cuerpo de niña/en su primer desnudo.

¿HASTA DÓNDE? (29)

Aunque parezcan infinitos, el amor y el odio tienen fin y en estos versos intenta acotarlos, saber hasta dónde y cómo pueden existir. Y surge la pregunta, el amado, ¿seguirá vivo? ¿seguirá amado?, ¿seguirá amando? y si ya no vive, si ya no pasea su corazón inmóvil, limón verde/brutalmente arrancado de la rama/ hacer girar enloquecido el cosmos, para qué seguir, a qué seguir pegado, si Los momentos felices me golpean la aorta/como clavos ardiendo.

PERITO EN DESTRUCCIONES (33)

Cuando el amor va más allá de la piel, de los días y desborda incluso la vida, sucede un poema como Perito en destrucciones. Un poema con fe que vuelves a mi batiendo las alas de la muerte/como vuelven las águilas al nido/me besas las heridas/y me clavas de nuevo los colmillos. En este texto se puede ver un sentimiento que está atravesando este poemario, de adentro a afuera. Es el sentimiento de amor-odio, de necesidad y daño, de amor con garra, de amor con labio, de amor con veneno dulce que cambia la vida de las personas. Elvira sufre, pero sobre todo ama.

MUERTE DE ULISES (35)

A través de esta historia clásica, La Daudet evoca y halaga la aventura de su amado, haciéndolo un ser casi mítico a sus ojos, derrotado en un fin trágico pero restablecido por ella con las palabras y el amor.

NO ME PREGUNTES (37)

Y poco a poco su vida: él, sus mañanas: él, su pregunta: él, su respuesta para el dolor: él, y aferrada al ansia de encontrarte, /para andar más ligera me quité los zapatos,  /me desvestí las ropas que acortaban mis pasos/vacié los huesos de la médula/y me olvidé la vida en cualquier parte. Poema breve pero que recoge con muy pocos versos esta fascinación, esta  mirada de amor entregado que también está presente en otros poemas del Cuaderno del delirio.

CELOS (38)

Quiere saber. Quiere conocer ¿qué lengua se introdujo glotona en tu sonrisa/borrando con su baba la huella de mis besos? ¿Quién fue la que provocó el dolor tan enorme? La autora, a través de unas preguntas que van dirigidas a su amado pregunta el porqué, el quién que ha supuesto un enorme dolor, como se puede ver en los últimos versos, como una flor de fuego, que arrasó nuestra casa/ y llenó de cenizas mi corazón.

AMANTE DE LA NOCHE (40)

Se anhela al amado aunque esté muerto, porque si las personas mueren, los sentimientos no tienen por qué hacerlo.  Este, su amado, viene por las noches, en los sueños, en lo incierto, pero en cuanto amanece, desaparece a lo que Elvira no se resigna ya que sé que tengo una cita con tu escombro. La muerte no es óbice.

NOCHES DE ABRIL SIN TI (42)

Qué hueco,  qué ausencia tan dolorosa en estos versos donde Elvira vuelve a gritar por la ausencia de todo. De su amado y de todo, porque sin este, lo demás se hace yermo y seco. Qué lava de dolor por dentro de su cuerpo, impetuosa lava que el tiempo no detiene/que vence todo límite y avanza. ¿Podrá llegar abril sin él, sin el que todo lo originaba? Lo veremos en los próximos poemas, y si Elvira consigue coger aire de algún sitio, para seguir respirando y no morir como pez sin mar que aún respira/sobre la blanca arena.

HUESOS COMO DARDOS (45)

Dardos lanzados a quien más le quería, por esa muerte inesperada y que a través de estos poemas Elvira intenta descifrar, desarmar, a través de tantas preguntas pendientes, tantos, sentimientos, como dice la poeta, y arrojarme a los ojos tus cenizas, /y al corazón tus huesos como dardos.

Y PESE A TODO VOY… (47)

Elvira decía que no paró de llorar al escribir estos poemas y yo me lo creo. Intenta escapar, huir del dolor que ya es acompañado por el amor y a la presencia, ya sea evocando un pasado placentero, dónde él aún no era  refugiarme en la ausencia donde tú no existías (…) o bien en el futuro, el descanso de la piel y del corazón donde venga la muerte a rescatarme.

UN SOLO DE SAXO (50)

Al ausente no solo le echa de menos ella, sino que fue tal su presencia que las películas de Orson Welles le echan de menos, un solo de saxo, los amigos en común. Todos los trozos de vida que han dejado de significar para permanecer callados, mudos, ante esta ausencia que trastoca todo el universo que rodea a Elvira. Pero,  ¿dónde está tu victoria? ¿fuiste feliz al menos?

TUS LABIOS TODAVÍA (52)

Para mí, el mejor poema de todo el Cuaderno del delirio junto a Sin el cuerpo. Entre todos los escombros, entre todos los casquetes de recuerdos en punta que se clavan, unos labios, unos labios,  dulces gajos ayer de la granada, que aún refrescan la memoria y la boca de la poeta. Pensaremos que estos son, además, un símbolo para algo parecido a la esperanza, para seguir adelante.

LA MONEDA DE CARONTE (55)

Pese a todo, te espero cada tarde frente al mar, aunque sea mentira y él no vuelva. Que nadie le de la moneda a Caronte, porque tiene que volver como un preso fugado para  ver a la novia.

REGRESO (57)

En este poema, en el que Daudet deja un poco de lado la figura del amado, recuerda su época más joven, cuando todo era aún atrevido y auténtico, rodeada de amigos, personas queridas que hoy ya no están o no la entienden, hoy el rojo corazón es hueso negro.

¿QUIÉN SOY YO? (60)

Como colofón a este poemario visceral y de ausencia, Elvira Daudet se pregunta ¿quién es ella?, y más en concreto creo que se pregunta ¿quién soy yo después de este vacío, después de mi otra muerte, después de tener que vivir con un hueco a cuestas? Mientras tanto,  Al borde del abismo camino a ciegas, / sin comprender quien soy ni lo que espero.

Cómo se desangra Elvira Daudet en este libro. Cómo nos deja entrar en su milímetro más cercano de ausencia, de dolor, pero también de amor, que la hizo entregarse a una persona en letra, cuerpo y alma.

Entrevista a Pequeñapiltrafas (el grupo de Sara García)




Más allá de Alcobendas, más allá del círculo industrial (si todavía queda algo, que no lo sabemos) que rodea Madrid, hay algo más. Siempre nos quejamos que no hay cultura en nuestros pueblos, que aquí es lo de siempre, que en Madrí hay tal y hay cual, pero hay veces que nos quejamos por gusto. Últimamente, y por lo que estoy viendo en los pueblos que más visito, Torrelaguna y Miraflores, empieza a haber movimiento. Los pintores, bailarines, cantantes y artistas de todo tipo, aparecen para mostrarnos su arte de manera cercana, vecinal casi, pero sin que sea menoscabo de un gran talento.
Uno, (una en este caso) vecina de Miraflores es Sara García Altez, que es actriz, clown, malabarista y guitarrista. Desde hace unos años, esta mirafloreña ha apostado fuerte por la música (pero sin dejar de lado la interpretación) y se ha embarcado junto a Rakel, Fer y Antonelo en Pequeñapiltrafas.

Este grupo al que le gustan las cosas bien hechas, cuidadas, lleva ya unos cuantos años en la carretera, dando caña en los escenarios pero también en estudio, llegando a la final del Festival FIVECC con su videoclip Interior día y  en la que se encontramos con grupos del nivel de Love of Lesbian, Ojos de brujo o Facto de la fe y las flores azules. Y así, con un futuro con muy buena pinta, se unieron a Juan Luis Giménez (Los Piratas, C. Rosenvinge…) y a Manuel Tomás (We are standart, Amaral...) con los que se encerraron dos meses en Valencia para traer al mundo el que sería su álbum de debut, el Guardagujas.

Y como os decía antes, tener a un artista como Sara cerca de nosotros, tiene muchos beneficios, como por ejemplo, que nos conteste junto al resto del grupo a unas preguntas:

• ¿Desde cuándo sois un grupo y cómo empezasteis?
El proyecto comenzó hace cuatro años pero dio un vuelco hace dos al convertirse en grupo. Al principio era Rakel (voz) buscando músicos para unas canciones que estaban dando bastante que hablar (prensa especializada, premios, etc.). La búsqueda de músicos no resultó del todo y el grupo se formó finalmente de una manera muy natural entre amigos, conocidos y el proyecto empezó a coger el verdadero empaque de cuatro personas componiendo y uniéndose musicalmente. Hoy por hoy no se entendería nuestra música sin alguno de nosotros.

• Dentro del rock, ¿qué corriente es la que más os identifica?
Somos un grupo de música. Nosotros decimos que es pop-rock alternativo, la gente que nos ha escuchado dice de todo y muy diferente, y la verdad es que nos gusta.  Para algunos sonamos indie, para otros como Amaral, otros como Coldplay, no pensamos mucho en eso al hacer canciones la verdad.

• ¿Qué grupos os han influido?
Nos han influido grupos muy diferentes. Cada miembro del grupo es de un estilo musical distinto aunque aunamos en general el gusto por la música. Sobre todo nos han influido los noventa y grupos como Radiohead, K’Choice, U2, Alanis Morrisette, Metallica, RHCP…  y ¡muchisísimos más!

• ¿Qué proyectos tenéis a corto plazo?
Conciertos y más conciertos, de aquí al verano tenemos conciertos todos los fines de semana y seguiremos presentando nuestro primer EP, El Guardagujas. También ya estamos planteándonos fechas con vistas a grabar el segundo a finales de año.

• ¿Creéis, sinceramente, que se puede vivir de la música en estos tiempos?
Nada es imposible. Nosotros somos bastante cabezones y queremos pensar que sí, es un sueño a cumplir y mientras, disfrutamos muchísimo de todo el trayecto y del calor que nos da la gente en los conciertos y por internet. Vivir de la música significaría poder dedicarle aún más tiempo a sorprender a la gente, componer y tocar con mayor deshago.

• ¿Os parece que Internet puede ser una forma de promocionarse?
Nos parece que es la forma de promocionarse. Desgraciadamente las formas de darse a conocer han caído en un deterioro sin fin. Nosotros creemos que tenemos suerte porque nacimos como banda en un momento en el que esto ya era así, así que nos hemos buscado las maneras para promocionarnos con lo que teníamos y no nos va mal, la verdad. Tanto es así que un productor muy importante se puso en contacto con nosotros para contratar a ¡“nuestra agencia de Internet”! pero claro, no se dio cuenta que éramos nosotros nuestros propios agentes…

• ¿Tenéis algún tipo de relación con otros grupos de Miraflores o de la zona?
Si, aparte de que Sara la guitarrista es de Miraflores y conoce de toda la vida a algunos de ellos, nos mantenemos informados de lo que van haciendo, nos encantaría que se dieran las ocasiones para compartir bolo con ellos.

• ¿Tenéis alguna idea de cómo se podría ayudar a los grupos locales o de la zona a sacar un poco la cabeza en el panorama musical?
Sería muy importante que sobre todo se les diera la importancia que tienen. Además de ser muy gratificante ser músico y hacer canciones y conciertos, también hay mucho trabajo detrás. Estaría bien primero ser consciente de esto y luego intentar dar un impulso. Ofrecer lugares y fechas para poder tocar y compartir la música con los vecinos y con otros grupos y/o iniciativas musicales en fiestas o celebraciones. También publicar en los medios del municipio noticias y avances de cada grupo como hacen con Vicente Aleixandre…jeje.
¿Qué fechas de conciertos tenéis próximamente?
2 de junio en el Orange Café de Madrid
10 de junio en el marimba café en Madrid
15 de junio en el maratón de cuentos de Guadalajara

De cualquier modo en nuestra página web podéis encontrar los horarios y direcciones.
www.pequeniapiltrafas.com

Como podéis ver, en nuestros pueblos hay mucha cultura por descubrir, así que si queréis seguir conociendo a los artistas que compran el pan en la misma panadería que nosotros o que llevan a sus hijos al mismo colegio que al que llevamos nosotros a los nuestros, no os despistéis y estad atentos al próximo número de Aire en la Sierra. 

Con versando con Santi Tena

Buenos días, aquí os dejo de nuevo una entrevista de Paloma Corrales con Santi Tena, un poeta sensible y profundo, con una manera especial de hacer poesía:


Este sábado, estaré/estaremos en Miraflores

Este sábado día 9, a las 22.30, la Sextavocal Banda de poetas estará/estaremos en La Tetería de Miraflores de la Sierra, en la Plaza de España. Estaremos Silvia Cuevas-Morales, Cloti GuzzoAlejandro Kata Olalla, Ana Gutiérrez, José Miguel González, y yo. Aquí os dejo una pequeña muestra:


Diferencias




La diferencia entre un parado y un vagabundo
es la cantidad de óxido en el ojo,
la profundidad del pozo y la distancia de la soga.
El parado aún encuentra
bajo sus dedos gastados,
una carretera de hormigas que arrancan su carne,
tristes
los lunes por la mañana.

El vagabundo,
esclavo del invierno y del hueso,
ya no recuerda el escándalo de hormigas
el festín caníbal
de la sociedad que devora su carne.

Es fácil distinguirlos;
el parado aún siente dolor en su carne,
los cartones del vagabundo
ya no sienten. 

Capítulo XXV de Las uvas de la Ira, de Steinbeck


Hay veces que lees cosas que se escribieron hace mucho tiempo pero que se repiten hoy, sin que nadie haya aprendido nada. Hay veces que el pasado duele aunque no sea propio. Era época de crisis y quizá este libro, Las uvas de la ira, fue escrito para evitar futuras crisis, futuros sinsentidos. Ojalá algún día pueda escribir un libro como este. Aquí os dejo un trozo:




                                                                 CAPÍTULO XXV
La primavera es hermosa en California. Valles en los que las frutas maduras son fragantes aguas rosas y blancas de un mar poco profundo. Luego los primeros zarcillos de las uvas, hinchándose desde las viejas vides nudosas, caen como una cascada y cubren los troncos. Las verdes colinas llenas son redondeadas y suaves como senos. Y a ras del suelo las tierras de verduras y hortalizas dan hileras de millas de longitud con lechugas verde claro y pequeñas coliflores esbeltas, plantas dé alcachofa verde-grisáceas, que no parecen de esta tierra.
Y entonces las hojas salen en los árboles y los pétalos caen de los frutales y alfombran la tierra de rosa y blanco, los centros de las flores se hinchan, crecen y se colorean: cerezas y manzanas, melocotones y peras, higos cuya flor se
cierra sobre la fruta. Toda California se acelera con productos de la tierra y la fruta se hace pesada y las ramas se van inclinando poco a poco bajo el peso de la fruta, de modo que deben ponerse bajo ellas pequeñas horquillas para
soportar el peso. Detrás de esa fertilidad hay hombres con comprensión, sabiduría y habilidad, que experimentan con semillas, desarrollando sin descanso las técnicas para conseguir cosechas mayores de plantas cuyas raíces resistirán los miles de enemigos de la tierra: los topos, los insectos, las royas, las plagas.
Estos hombres trabajan con cuidado y sin pausa para perfeccionar la semilla, las raíces. Y están los químicos que rocían los árboles contra las plagas, que sulfatan las uvas, eliminan las enfermedades y la podredumbre, los mohos y otros males.
Médicos de medicina preventiva, hombres que en los arriates buscan insectos de las frutas, escarabajos japoneses, hombres que ponen en cuarentena los árboles enfermos y los desarraigan y los queman, hombres de sabiduría. Los hombres que injertan los árboles jóvenes, las pequeñas vides, son los más inteligentes porque su trabajo es el del cirujano, tierno y delicado; y estos hombres deben tener manos y corazón de cirujano para hender la corteza, colocar el injerto, cerrar las heridas y resguardarlas del aire. Éstos son grandes hombres.
A lo largo de las hileras se mueven los campesinos, arrancando las hierbas de primavera y apisonándolas para que la tierra sea fértil, abriendo la tierra para que el agua quede cerca de la superficie, haciendo caballones en el suelo para
formar pequeñas lagunas para la irrigación, destruyendo las hierbas de las raíces que podrían beberse el agua de los árboles.
Y constantemente la fruta se hincha y las flores surgen en largos racimos en los viñedos. Y en el año que avanza el calor crece y las hojas se tornan de color verde oscuro. Las ciruelas pasas se alargan como verdes huevecillos de pájaros, y las ramas cuelgan apoyadas en las horquillas bajo el peso. Y las pequeñas y duras peras toman forma y el pelillo comienza a salir en los melocotones. Las flores de las uvas dejan caer sus diminutos pétalos y los duros huesecillos se transforman en botones verdes y los botones cogen peso. Los hombres que trabajan en los campos, los propietarios de las pequeñas huertas, observan y hacen cálculos. El año viene cargado de producción. Los hombres están orgullosos porque con sus conocimientos pueden hacer que sea así. Han transformado el mundo con sus conocimientos. El trigo corto y delgado se ha hecho grande y productivo. Las manzanitas ácidas se han vuelto grandes y dulces, y esa vieja uva que crecía entre los árboles y servía de alimento a los pájaros, su fruto diminuto ha sido la madre de mil variedades, roja y negra, verde y rosa pálido, morada y amarilla; y cada variedad con su propio sabor. Los hombres que trabajan en las granjas experimentales han conseguido nuevos frutos; nectarinas y cuarenta clases de ciruelas, nueces con cáscara de papel. Y siempre trabajando, seleccionando, injertando, cambiando, obligándose a sí mimos obligando a la tierra a producir.
Y primero maduran las cerezas. Un centavo por media libra. Mierda, no la podemos recoger por ese dinero. Cerezas negras y cerezas rojas, gordas y dulces y los pájaros se comen la mitad de cada cereza y las avispas zumban por los
agujeros que hicieron los pájaros. Y las semillas caen a la tierra y se secan con hilos negros colgando de ellas.
Las ciruelas pasas moradas se vuelven suaves y se endulzan. Dios mío, no podemos recogerlas, secarlas y sulfatarlas. No podemos pagar jornales de ningún tipo. Y las ciruelas moradas alfombran el suelo. Primero las pieles se arrugan un poco y enjambres de moscas vienen a darse un festín y el valle se llena de olor de la dulce podredumbre. La carne se torna oscura y la cosecha se marchita en el suelo.
Y las peras ya están amarillas y blandas. Cinco dólares la tonelada. Cinco dólares por cuarenta cajas de veinticinco kilos; árboles podados y pulverizados, huertas cultivadas, coger la fruta, ponerla en cajas, cargar los camiones, llevar la fruta a las fábricas de conserva. Cuarenta cajas por cinco dólares. No podemos.
Y la fruta amarilla cae pesadamente y se revienta en la tierra. Las avispas escarban la dulce carne y se eleva el olor del fermento y la podredumbre. Luego las uvas..., no podemos hacer buen vino. La gente no lo puede comprar. Arranca las uvas de las viñas, uvas buenas, podridas, picadas por las avispas. Prensa los tallos, prensa la porquería y la podredumbre. Pero hay moho y ácido fórmico en las tinajas. Añádele sulfuro y ácido tánico. El olor del fermento no es el rico aroma del vino, sino el olor de lo podrido y los productos químicos. Ah, bueno. De todas formas tiene alcohol. Se pueden emborrachar. Los pequeños campesinos veían aproximarse las deudas como una marea.
Pulverizaban los árboles y no vendían la cosecha, podaban e injertaban y no podían recoger. Y los hombres de ciencia han trabajado, han considerado y la fruta se está pudriendo en el suelo y la mezcla podrida de las tinajas de vino está envenenando el aire. Y prueba el vino..., nada de sabor a uva, sólo sulfato y ácido tánico y alcohol.
Esta pequeña huerta será parte de una gran propiedad el año próximo, porque las deudas habrán ahogado al propietario. El viñedo pertenecerá al banco. Sólo los grandes propietarios pueden sobrevivir porque también son suyas las conserveras. Y cuatro peras, peladas y partidas por la mitad, cocidas y enlatadas, siguen costando quince centavos, y las peras en lata no se ponen malas. Pueden durar años.
La podredumbre se extiende por el Estado y el dulce olor es una desgracia para el campo. Hombres que pueden hacer injertos en los árboles y hacer la semilla fértil y grande, no saben cómo hacer para dejar que gente hambrienta
coma los productos. Hombres que han creado nuevos frutos en el mundo no pueden crear un sistema para que sus frutos se coman. Y el fracaso se cierne sobre el Estado como una enorme desgracia.
Los frutos de las raíces de las vides, de los árboles, deben destruirse para mantener los precios y esto es lo más triste y lo más amargo de todo. Cargamentos de naranjas arrojados en el suelo. La gente vino de muy lejos para coger la fruta, pero no podía ser. ¿Cómo iban a comprar naranjas a veinte centavos la docena si podían salir y recogerlas? Y hombres con mangueras arrojan chorros de queroseno en las naranjas y se enfurecen ante semejante crimen y se enfadan con la gente que ha venido a por la fruta. Un millón de personas hambrientas, que necesitan la fruta... y el queroseno rociado sobre las montañas doradas. Y el olor a podrido llena el campo.
Quemar café como combustible en los barcos. Quemar maíz para calentarse, hace un cálido fuego. Tirar patatas a los ríos y poner vigilantes a lo largo de las orillas para evitar que la gente hambrienta las pesque. Matar a los cerdos y enterrarlos y dejar que la putrefacción se filtre en la tierra. Eso es un crimen que va más allá de la denuncia. Es una desgracia que el llanto no puede simbolizar. Es un fracaso que supera todos nuestros éxitos. La tierra fértil, las rectas hileras de árboles, los robustos troncos y la fruta madura. Y niños agonizando de pelagra deben morir por no poderse obtener un beneficio de una naranja. Y los forenses tienen que rellenar los certificados —murió de desnutrición— porque la comida debe pudrirse, a la fuerza debe pudrirse.
La gente viene con redes para pescar en el río y los vigilantes se lo impiden, vienen en coches destartalados para coger las naranjas arrojadas, pero han sido rociadas con queroseno. Y se quedan inmóviles y ven las patatas pasar flotando, escuchan chillar a los cerdos cuando los meten en una zanja y los cubren con cal viva, miran las montañas de naranjas escurrirse hasta rezumar podredumbre; y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia.

Paloma Corrales con Neorrabioso

En esta entrada Paloma Corrales nos habla del Messi de la poesía actual, del fucking hero de las letras de Madrid. Quizá yo no escribiría como escribo si no conociera a este tío. Se llama Batania o Neorrabioso, y seguro que ya os he contado algo de él. Me parece que, aparte de decir verdades como puños, tiene mucho talento. Sus poemas de amor son cojonudos, sus poemas sociales son buenísimos, sus poemas de cualquier cosa son la leche. Solo os digo que hace unas semanas fui a Saber y ganar, el programa de la tele, y me llevé una camiseta que ponía Neorrabios@. Era mi pequeño tributo y mi manera de dar las gracias.




BATANIA / NEORRABIOSO: Noches aquellas

Noches aquellas de iguanas calcinadas,
lanzados a fuego por la autopista A-8
a la salida tardía del bar Sebas,
borrachos hasta más allá de las fuerzas,
acelerando desnudos en una Nissan Vanette
que conducía con el pulgar de mi izquierda,
noches aquellas con sabor a velocidad
y a punto de matarnos, Iratxe,
cuando querías torcer el volante contra la mediana
para morir unidos como Filemón y Baucis,
cuando jugabas a esbozar las caras de los urgencias
ante nuestros cadáveres desnudos y espléndidos,
las caras de los bomberos sacándonos con el cortafríos
y limpiándose nuestro semen con repugnancia,
noches aquellas del vino fácil y ardiente,
cuando mi padre era tan alto que nunca se acababa,
cuando tu cuerpo olía a belleza y a lluvia de primavera,
coreando como bandidos las letras de La Polla Records,
totalmente borrachos por el túnel de Malmasín,
totalmente desnudos por Kareaga Goikoa,
conduciendo libres y a mil ruedas por hora
mientras nos quejábamos de la Ertzaintza,
la Ertzaintza que nunca nos paraba,
la Ertzaintza que nunca una multa,
la Ertzaintza que nunca alcoholemia,
la Ertzaintza que no se atrevía.

Je me souviens (Yo me acuerdo)


(Yo soy el portero, el que va de amarillo)

Éramos frescos como flashes de cocacola
en el cole aún se podía reír
y afuera estaban el campo, los viernes,
y el verano que llegaba.

Recuerdo cuando nos daban miedo las gallinas
cuando nuestra amistad era una cabaña en medio de la calle
y el sol nos caía por la nuca sin ultravioletas
sin cáncer
sin lunares sospechosos.

Recuerdo aquellos partidos de fútbol
aquella arena
aquella costra en la rodilla
y aquellos goles y las miradas de las chicas.

Llovía y éramos felices
hacía calor y jugábamos a las chapas,
nada podía con nosotros
 y esta telaraña de padres
este botón en la garganta
estaban aún muy lejos.

Pensamos que la paga sería para siempre
y que este laberinto de días, de horas, de puñales
no sería para nosotros.

Veíamos a los mayores gritar
pero siempre había calle
siempre había amigos
siempre había amigos
con los que salir corriendo.


Y ahora, ¿dónde queda la cabaña?
¿dónde quedan las pozas y las chicas?
¿Por qué tenemos puestos estos trajes de afiladores
de cuchillos,
y por qué ya no esperamos con ansia
los viernes
los veranos
las miradas?


Ella



Acariciaba el café con la cuchara
llenándolo de círculos,
de caminos,
y yo quería ser ese café
y que ella marcara en mi piel
todas las idas y venidas
que le diera la gana.

Cuando ella reía,
bajaba las escaleras de mi cuerpo
soltando los ríos de labios
encendiendo todas las luces de la casa.

Pero nunca fue mía,
nunca conseguí alcanzarla para siempre.

Después de quemarse volvía a su frontera de miércoles
a su piel de ventanas cerradas
a su piel
de siberiana esquiva,
y me dejaba allí tirado
con los cerezos desenrrollados
y la mirada perdida.

Una radical,
volcán con dos patas a la que amo con la locura
que me deja mi cuerpo de lunes.

Las bicicletas son para el verano, de Fernán Gómez, representada por Xexil Body Milk en Torrelaguna




Fernán Gómez dijo que Las bicicletas son para el verano, para la niñez, me atrevo a decir, pero lo que nos mostró el excelente dramaturgo y actor, es que hubo una época en España en que se quemaban todas las bicicletas y todos los veranos que andaban sueltos. Se encerraron todos los vientos y se recogieron todas las coletas. Hubo un tiempo en España en que la entraña iba cogida de la mano del odio, y en la que matar era más efectivo, más seguro, que cruzar la calle de la política y llegar al otro lado para intentar arreglar las cosas.  


Y así, como un intento de volver atrás para abrir las puertas del pasado y que entre aire, Xexil Body Milk, una compañía aficionada de Torrelaguna que cumple este año su trigésimo aniversario, nos trae Las bicicletas son para el verano, una obra trágica y envolvente, casi “en espiral” que hace que el espectador relacione, sin darse cuenta, crisis con hambre y hambre con guerra.  Y da miedo. Da miedo porque te lo crees. Crees a los niños jugando a la guerra, diciendo “no, imposible, ¿cómo va a haber aquí una guerra?” y piensas como negabas en alguna conversación, hace un tiempo: “no, aquí en España es imposible que haya una guerra”. Se cortaron las flores, se secó la garganta que iba a leer el poema, se 
cerraron todas las ventanas. 
Da miedo, si.
La obra de Fernán Gómez, que todos leímos en el instituto o en el colegio y que recordamos mezclada con las gomas y los cuadernos del cole, vuelve a tomar sentido y forma gracias a Pedro García de las Heras, su director, y a sus entregados y talentosos actores. Con una refrescante e ilustrativa serie de imágenes que se nos presentan nada más abrirse la  gran sala de la Casa de la Cultura de Torrelaguna, la contextualización está hecha. Ya estamos dentro. Años treinta, cambios y expectación, esperanza. Todo pasa rápido y alegre, no hay nada que detenga al progreso. Y así, la familia protagonista de la obra, rodeada también de este halo de felicidad aparente y creíble, que no es coraza, pasa la vida. 
Unamuno nos habló de la intrahistoria, de los sucesos que no salen nunca en los titulares, los dramas que se quedan de puertas para dentro y de chismes para fuera. Tragedias íntimas, personales, que poco a poco, con el desarrollo de la obra, van minando la luz de la primavera, del recién estrenado verano, y que oxidarán el metal de las bicicletas. Sin piedad. 
Se cierran las ventanas y se baja a los sótanos. Caen las bombas en los lugares donde antes 
se jugaba a la pelota. Muere gente que no había nacido para recibir pólvora en la boca y se llora, se llora tanto.  
El asedio a Madrid, el egoísmo, el hambre, la pena, la familia. Todo unido para hacer una representación de más de dos horas que pasa muy rápido. Pasa como un mal sueño, una ensoñación cercana, como un recuerdo no vivido. Gran vestuario, decoración escasa pero esencial, y un gran talento de actores que encarnan y sienten lo cotidiano y que lo hacen humano y universal. 
Por desgracia, en la actualidad pasamos momentos delicados en cuestiones sociales, de anhelos ahorcados por la estrechez económica, familias que bordean el umbral de la pobreza. No digo que pueda ocurrir de nuevo una situación como la ocurrida en la Guerra Civil, pero estoy seguro que en las penalidades que se pasaron en los años previos a la contienda y que se pueden ver en la representación, muchos de los espectadores han encontrado similitudes con nuestra crisis.
En resumen, gran representación que todo el mundo debería ver, para tener presente lo poco que cuesta abrir una herida y cuanto, y cuantos años, volver a cerrarla. 





LUGAR: Casa de la Cultura de Torrelaguna
VENTA DE ENTRADAS ANTICIPADA
A partir del 11 de Abril en la Casa de la Cultura.
REPRESENTACIONES:
Sábado 14 (20:00h) Domingo 15(19:00h) Viernes 20 y Sábado 21 (19:30h) y Domingo 22 (19:00h)


Reparto
(por orden de intervención)
Pablo-Kuba Tarasiewicz
Luis-Lucas Aliste
María-Cristina Cencerreo
Doña Dolores-Leticia García
Doña Antonia-Krusenka López
Manolita-Julia González
Don Luis-Julián Martin
Charito-María García
Julio-José Miguel Cobertera
Pedro-Luis Cabrera
Ambrosio-Carlos Ibáñez
Doña Marcela-Azucena Pérez
Don Simón / Locutor-Fran Espinosa
Anselmo-Roberto Manzano
Rosa-Laura García
Doña María Luisa-Mª Jesús Torres
Maluli-Carmen Martín
Basilio-Vicente Veguillas
Josefa-Leonor la del Duque
Vecina 1-Milagros Fernández
Vecina 2-Rosi la Valdominas

Equipo Técnico
Realización Escenografía-Montse García Estrada
Susi López / Carlos Ibáñez
Julián Martin / Benito García
Pintura Escenografía-Carlos Ibáñez (Decohogar)
Vestuario-Susana Martín Canales
KrusenKa López
Arreglos Vestuario-Leonor la del Duque
Milagros Fernández G.
Rosi la Valdominas
Maquillaje y Peluquería-Azucen Pérez
Atrezzo-M. Paz Miguel
Teresa Vare Miguel
Vicente Veguillas
Iluminación-Gema González González
Sonido-Eduardo Burgos
Diseño Cartel-Pedro G. de las Heras, Sobre un cuadro de Amparo Climnet y con un dibujo de
Quique Aliste.
Infraestructura-Benito García / Julián Martín
Ayudante de Dirección-Macu Figueroa
Escenografía y Dirección-Pedro G. de las Heras


Mi pueblo

DAVID BURLIUK

Mi pueblo era mil rocas,
gente apretada y pobre
contra la montaña. 
Lo único que tenían, en el centro del orgullo
una manada de lobos hambrientos y una serpiente de agua.


Ahora los lobos son ceniza en el fuego de la montaña, 
y nos quedan los puños gastados del mediodía
el plato sucio del dominguero
y un camino de asfalto y hormigas 
al acantilado. 

Preguntas de un obrero que lee


Joan Brossa


¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros figuran sólo nombres de reyes.
¿Acaso arrastraron ellos los bloques de piedra?
Y Babilonia, mil veces destruida,
¿quién la volvió a levantar otras tantas? Quienes edificaron
la dorada Lima, ¿en qué casas vivían?
¿Adónde fueron la noche
en que se terminó la Gran Muralla, sus albañiles?
Llena está de arcos triunfales
Roma la grande. Sus cesares
¿sobre quiénes triunfaron? Bizancio,
tantas veces cantada, para sus habitantes
¿sólo tenía palacios? Hasta en la legendaria
Atlántida, la noche en que el mar se la tragó, los que se ahogaban
pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César venció a los galos.
¿No llevaba siquiera a un cocinero?
Felipe II lloró al saber su flota hundida.
¿No lloró más que él?
Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años.
¿Quién la ganó también?
Un triunfo en cada página,
¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias, tantas preguntas.