Entrevista de Alberto Rivas para la Jurassic Jam de El dinosaurio todavía estaba allí...
Letanía de Lavapiés, por Rafael Carvajal
Se pueden encontrar más poemas de Rafael aquí.
La poesía AÚN: para qué la poesía
¿La poesía para qué? Para qué si tenemos teléfonos infinitos, Ipad, televisiones digitales, fuegos artificiales y tres dimensiones. Para qué y por qué.
Segundo, tenemos delirios de grandeza. Si, ya no tanto por el éxito sino por ese pedazo de éxtasis que alguna vez hemos escrito y/o hemos leído. Puta droga de la buena que nos hace ser unos yonkis a la caza de ese trozo salvaje de letras. Nuestro Moby Dick particular que no hay manera de domesticar.
Tercero y más importante. A nadie le importa la poesía. A nadie le importamos. Los chavales la miran con desconfianza porque la tienen que estudiar llevando ladrillos en los bolsillos en la escuela y el instituto. Lenguaje raro de invierno y polvo para chavales de verano a saco y sin frenos. Así es imposible. Esto debemos tenerlo muy presente cuando empecemos a vender libros a mansalva porque ese mansalva significa, en realidad, cuatro locos como tú/yo.
¿Y por qué seguir? qué cojones hacemos aquí, escribiendo/leyendo poesía si no sirve para nada, si es inútil.
Precisamente por eso. Porque si hemos sido tan pringados como para llegar hasta aquí, si hemos aguantado las miradas extrañadas de nuestros colegas y familiares y, al final y sin darnos cuenta, nos hemos hecho más fuertes chavales. Somos unos putos locos de las letras y de la lírica y tal y pascual pero estamos agarrados a un recuerdo caliente. Sabemos que dentro de la maleza de letras hay animales. Y hay animales feroces que solo son para nosotros. Para nosotros los locos que nos atrevemos a ir por mitad de la selva en calzones y con un cuchillo sin filo. No tenemos miedo. No tenemos miedo a la inutilidad ni a la rutina ni al desierto.
Para qué la poesía, pues paracaídas, paraguas y pararrayos y todo lo demás.
La poesía AÚN: Limpiarse
hay quien se levanta y se siente sucio, aplastado por el sudor, el frío, las pelusas o los escombros del sueño. Hay otros que odian los baños públicos, otros no aguantan usar cubiertos que no sean los de su casa. Hay personas para las que la suciedad se representa con una cucaracha, una rata, o un político, depende. Y para corregir la suciedad, la sociedad (que para algunos también es suciedad) ha creado insecticidas, guillotinas y otros artilugios higiénicos. Entiendo que tú también tendrás una suciedad propia, un rincón de mierda del mundo que eliminarías sin pensar o, al menos, esconderías en algún sitio muy profundo. Seguro. Todos tenemos, creo, ese punto filantrópico aunque difiera el objeto en cuestión.
Panorámica de su sonrisa
La verdad sobre Pablo Iglesias
Concierto de Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró en el teatro Nuevo Apolo de Madrid en plan chorro, ventisca o tobogán ardiendo
Lunes por la tarde sin las telarañas de la semana que se despereza. Aquí no se hacen hogueras, dice el cartel a la entrada del teatro, pero Sílvia es baile alrededor del fuego, jugando con las sombras y el calor de su voz como inflan los niños sus globos. Riendo y todo fuera.
Granada es su disco, su plaza de pueblo donde se encuentran sus canciones a tomar el fresco con nosotros. Canciones escogidas y adoptadas por Sílvia y Raül como quien acoge huérfanos en medio de la lluvia. Y no porque estas canciones, todas ya maduras con paraguas y arteria propia necesitaran que Silvia las acogiera. No es eso. Lo de Silvia es otra cosa.
Como los buenos amigos que te llevan a su casa y te invitan a tomar algo y te dan ganas de quedarte a vivir siempre ahí, en su voz y en su sonrisa, en sus canciones, como si afuera, en la calle, solo te esperara el frío.
Celebremos que aún hay conciertos. Que aún huele el aire a palomitas y a instante a punto de caída kamikaze. Celebremos las tormentas, quedarse empapado y volver a la calle como si nos hubieran secuestrado y cuidado a partes iguales. Celebremos a Sílvia y su granada explosión voz y fuerza.
Jugar al escondite en los pasillos de IKEA como si no hubiese un mañana
Quememos los dormitorios con nuestras personas amadas justo en el centro del cuerpo
Errante
Ébola
Recemos al Dios de fuego y palo que nos curó de la peste
ya llega el odio
el aullido del miedo golpea los vagones de metro
guarden sus lenguas y la piel en la primavera del recuerdo.
Montemos las hogueras higiénicas que nos limpien
que nos alejen de las brujas y los negros
dos vueltas a la llave
tres contraseñas
afilemos el ojo que nunca fue compasivo
seamos peores que el ébola
rompamos la palabra acunada en el cuerpo con tanta caricia
seamos salvajes
bestias un paso detrás de la locura
ya llega la señora Mato a nuestra puerta.
Mi indio
Arcada y exilio
Cuánto dura tu ojo frente a mi ojo...
Quiero aprenderte como se aprenden las letras de las canciones...
No quiero guardarte...
¿Por qué publicar?
Presentación el pasado jueves 10 de julio por Pepe Ramos en Vergüenza Ajena
Jorge García Torrego se crió entre Miraflores de la Sierra y Torrelaguna, de ahí esa mirada asilvestrada cuando viene con un trotecillo alegre, que parece que ríe cual si fuese el mismo Platero. Él es peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Tiene veintisiete años y se dedica al periodismo, lo cual según dice él mismo últimamente se reduce a ventriloquía. Lo que si que es cierto es que es un excelente corresponsal de su vida, como nos demuestra en cada poema, porque su poesía está salpicada no solo de expresiones deslumbrantes de inteligencia, sino que además rezuma vida por cada uno de sus versos. Imaginativos, ricos en imágenes y nada previsibles, sus poemas hablan de lo que hay, de un esto tangible y no de los cerros de Úbeda. Poesía viva, en resumen, de impecable factura y sin IVA y sin tonterías y sin ningún postureo de los habituales en el mundillo.
Embudo
Descripción del roce de su marea
agredida por el sol y cada escama que la habita
le gusta reírse en el tobogán de la espuma.
Ella es el horizonte que aterriza
y duerme en la arena de mi pecho.
La lengua océano más dulce
y su resaca me dura puñado de sal
en la garganta del recuerdo.
A veces, cuando no hay anzuelos
el misterio curva del fondo del mar descansa en mi playa
baja la marea y en las caracolas su sonido no enveceje.
Carcoma
En el mapa azul de los derrotados sus manos ocupan un África volcán con cerrojo entre el estómago y el cuello. Como un búfalo dormido. Como un grifo que aguanta una respiración de océano. En el kilómetro 3 de la fiebre de los hombres-balcones bullen tormentas de pan y morro fino, como vacas huérfanas del verde o de sus mugidos a la luna.
Nuevas presentaciones de "ojo y ventana"
Presentaciones de Ojo y ventana, primer libro publicado con Canalla Ediciones
Portada Realizada por Elvira Amor Melones!
- Día 11 en la Tetería de Miraflores de la Sierra
- Día 19 en El Alfolí de la Sal en Torrelaguna
- Día 5, en La Selecta de Buitrago de Lozoya
¿Dónde se puede comprar Ojo y ventana?
Nacimiento de "Ojo y ventana"
Después de un parto largo y complejo, ha nacido "Ojo y ventana", hijo de Jorge García Torrego, Canalla Ediciones, y, según las malas lenguas, muchos más padres y madres, entre ellos sus padrinos, Elvira Daudet, Ignacio Armada y Elvira Amor.
El libro se encuentra bien, ha pesado 102 páginas al nacer y tiene la cara de susto típica de los libros primerizos. La presentación en público, les recordamos, será el próximo 21 de junio en el bar Vergüenza Ajena























