El despertador de Sísifo, firma en la Feria del libro
La poesía, el trabajo, el amor, ingredientes de este río: las piedras, el agua, el bañista. Así. Los días mojados de oxígeno y agua, acariciar el lomo de la corriente y encontrar tu cuerpo, como lengua caliente entre las corrientes del deshielo, tus ojos negros y paso de cebra en el maltrato continuo de los faros de los coches:
Soy Sísifo
Soy Sísifo
Yo, Sísifo,
pecho de lata, eslabón corroído, pulso inestable del caballo
flaco llamado progreso.
Soy Sísifo,
el usar y tirar de días manchados e iguales,
raíz muda y viaje en círculos.
Soy Sísifo
condenado, estación final del hombre en serie y sus sentidos
cortados con cuchilla como los tendones del amor.
Soy Sísifo y escupo mi nombre a las abejas libadoras que
cosechan minutos y producen nóminas y pequeños grumos de azúcar que llamamos
dinero.
Soy Sísifo y grito a los dioses que manejan los barcos, los
semáforos y los buses de línea,
les grito que empujaré su piedra,
descansaré las brújulas y volveré a casa,
que la luz de Mérope en la noche no me ciegue y me guíe,
que en el cerrar los ojos despierte mi cuerpo y se borre tu
condena,
oh dioses impolutos y tristes,
envidiosos de nuestra angustia.
Soy Sísifo,
os digo,
el que masca piedra a diario y cada noche Mérope no aterriza
en mí
no aterrizo,
todo es un ensayo macabro,
un diálogo de muebles y ruidos,
la escarcha que silencia nuestro deseo como ancla dormido,
el jarabe de las pantallas encendidas,
su trampa viscosa llamada «series».
Soy Sísifo,
el que encontró a Mérope en los arrabales de la ciudad,
en las afueras donde los caminos se abrasan de soledad,
marcaré tu nombre en mi lengua
«Mérope»,
y en cada palabra un incendio de tu olor.
Soy Sísifo,
el perdido, el condenado,
volveré a casa.
(poema de mi libro «El despertador de Sísifo»)
(poema de mi libro «El despertador de Sísifo»)
«Convivir poesía/conbeber poesía» en la Universidad de Berkeley
La universidad de Berkeley, en California, ha
comprado para su biblioteca mi ensayo «Convivir poesía, conbeber poesía :
el fenómeno poético de las jams sessions y la poesía oral en el Madrid
del siglo XXI» que publicó Amargord Ediciones.
Este era, precisamente, el objetivo que tuve al publicar este ensayo, hacer que esta reflexión, que no es mía sino colectiva, saliera y fuera compartida por otras personas curiosas por la poesía y el arte actual.
Gracias a todos aquellos que habéis formado parte de este movimiento fértil y amorfo llamado jam sessions en Madrid.
Os dejo el enlace para que cotilleéis el asunto:
http://oskicat.berkeley.edu/record=b24911913?fbclid=IwAR3oz5hABd-i3gFTYJsOkDH_xK5nIwIHvHJj4qIWLuPcLnM3OHULoILGOb4
Este era, precisamente, el objetivo que tuve al publicar este ensayo, hacer que esta reflexión, que no es mía sino colectiva, saliera y fuera compartida por otras personas curiosas por la poesía y el arte actual.
Gracias a todos aquellos que habéis formado parte de este movimiento fértil y amorfo llamado jam sessions en Madrid.
Os dejo el enlace para que cotilleéis el asunto:
http://oskicat.berkeley.edu/record=b24911913?fbclid=IwAR3oz5hABd-i3gFTYJsOkDH_xK5nIwIHvHJj4qIWLuPcLnM3OHULoILGOb4
Aquí estamos donde la ropa nos separa
donde tu belleza es madriguera en el grito de la ciudad,
una concha, una mano aprendiendo a nadar en la noche.
Somos esta suma de ríos, amuleto escondido,
limpiar la casa y mantener el cuerpo sucio, vivo,
multiplicado en la magia de la ducha donde no acaban los brazos.
Ensayo de mar en la espuma cayendo por tu espalda
como una catarata perezosa:
nieve ardiendo al caminarte.
Presentación de El despertador de Sísifo en Torrelaguna
No puedo evitar escribir poesía, leer poesía, intentar saber qué es lo que pasa, por qué pasa así y no de otra manera. La poesía es mi martillo y mi lupa, una selva y un tomate. A través de ella os veo a vosotros y a través de ella me véis, aunque no os déis cuenta. No es fácil la mayor parte de las veces. Muchas veces duele, pero otras veces, cuando encuentro en un poema una manera de decir que me explica, cuyo mecanismo dulce de piezas y respiraciones me dice que no estoy solo, me siento feliz.
Sé que es difícil de explicar pero puedo decir que en la poesía conozco mejor y más intensamente. A pesar del daño, como decía.
Este viernes tengo una lectura, una presentación de un libro en mi pueblo, Torrelaguna, y sé que es complicado explicar cómo me sentía cuando tenía 13 o 14 años. No voy a saber explicar cómo no puedo deciros tantas cosas, aunque quiera. No puedo contaros como, aunque parezco normal, por dentro estoy siempre a medias, sin entender, escribiendo y reescribiendo poemas y pensando y pensando en aquello que no fue. No puedo hacer todo esto, no puedo explicarlo más allá de la poesía.
Como decía, este viernes voy a Torrelaguna a presentar un libro, pero es que en este libro soy yo más que en cualquier red social (obviamente), más que en cualquier charla de cerveza y juerga o más que en cualquier partido de baloncesto, por ejemplo.
Soy yo porque en la poesía me encuentro e intento encontraros, saber qué es eso que nos une y hace posible la comunicación.
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De aquel palacio del amor solo quedan cenizas
De aquel palacio del amor solo quedan cenizas
Tu pelo escondido en las sombras del nunca más, y en tu nombre ya no hay chimenea ni playa.
Construí un palacio al amor: cada ladrillo en estas manos, cada puerta este pecho, cada balcón estaba hecho de golondrinas.
Un palacio para el amor, decía, un palacio para el amor que tuve, como un hallazgo, arropado y caliente, contigo.
Y en aquel palacio, en aquella certidumbre de presente y bocas rojas, de repente, no estuviste. Te habías ido hacía tiempo ya. Tan cegado en subir las persianas del amor, en quitar las telarañas del no, alimentar las arrugas de las sábanas.
Hace tiempo ya que aquel palacio no existe. Podridos los cimientos, sin hambre ningún edificio mantiene las ganas de seguir interrumpiendo el cielo.
Hoy ya no quiero palacios, me basta este imperio que pedaleo en un ahora llamado incertidumbre.
17 de febrero de 2019
olvidado tu cuerpo sobre mi cuerpo,
ancla en la memoria será la silueta del calor que hiciste sobre mí
como una periferia de lo amado
una costra
un recuerdo deshecho en las manos,
aquellas manos que dejaste en mi piel
y fueron raíz y brasa.
Y así arrastro el cuerpo y su peso de cicatrices
duelo entre pasado que no se apaga y futuro que no reverdece,
así camino tu recuerdo,
tu mejor letra, la imposible
y lamo este archipiélago de daño que un día
ya casi deshecho
fue mi única patria.
ancla en la memoria será la silueta del calor que hiciste sobre mí
como una periferia de lo amado
una costra
un recuerdo deshecho en las manos,
aquellas manos que dejaste en mi piel
y fueron raíz y brasa.
Y así arrastro el cuerpo y su peso de cicatrices
duelo entre pasado que no se apaga y futuro que no reverdece,
así camino tu recuerdo,
tu mejor letra, la imposible
y lamo este archipiélago de daño que un día
ya casi deshecho
fue mi única patria.
Automático 20/1/2019
porque me vienen las voces de tantos lugares solo necesito silencio y que el río se calme. Busco volver al camino donde me perdí,
ausente de mí y devoto de ti,
así me dijeron el querer,
pon tus manos en la tierra cálida del camino y déjate llevar.
Pero me fui tan lejos de mí que ya no sé volver.
Atragantado de caminos en internet me pierdo.
Atragantado de llamadas me ausento y estoy solo,
sin poder empezarme de nuevo.
Busco silencio pero antes intento de nuevo el cimiento de un amor que me haga tener destino, no ser sustancia amorfa y débil,
un cuerpo extraño en la boca para que sea posible el aullido donde todo empieza.
Te puse en el centro del asterisco,
el centro del cimiento
y encima yo
bailando las dudas calladas por tu sonrisa,
creyente ciego del templo que eras.
Solo tú y yo sabíamos los rincones del laberinto de la memoria única y compartida,
solo tú y yo hicimos el juego de manos donde nos creímos tan dichosos.
Y ahora que no estás siento esa memoria amputada y muda,
no consigo completar el puzle de aquel hogar que fuimos.
Entrar tan dentro de ti y ahora todo oscuro sin la luz que fuiste.
Estoy volviendo de la deriva,
naúfrago que ensambla en la playa los restos del desastre y así se construye,
se da sentido de nuevo,
construye otro barco que es él mismo.
Respiro largo cuando te recuerdo intentando expulsar los restos, vaciarme por fin. Solo en el vacío es posible el yo.
Porque yo soy el que me importa ahora y aquí me empiezo.
Reseña de Un mundo al revés, de Rudolf Arnheim
En la novela publicada por
la editorial logroñesa Pepitas de Calabaza Un
mundo al revés, se nos muestra un salto sin red a la narración, una
propuesta única y alocada en la que la premisa es, como muy bien podemos sospechar
en el título, que TODO está al revés.
No es casual que el autor, Rudolf
Arnheim, sea un conocido filósofo y psicólogo del arte. Especializado en investigar
cómo percibimos las imágenes y cómo se relacionan con el lenguaje, tras su paso
por la Italia fascista Arnheim debió quedar impactado y quiso mostrar el
desconcierto de una sociedad en pleno proceso revolucionario y que acabaría en
el horror más real y crudo.
En Un mundo al revés se nos muestra cómo un viajante llega a un país sin
nombre y se encuentra una realidad distinta (nunca sabremos para qué quería
llegar a ese país tan extraño) pero, a diferencia de otras novelas o relatos de
viajes o de descubrimiento, lo que nos ofrece Arnheim es un cuestionamiento de todo. Sí, todo: ser rico está mal visto,
hay que llevar máscara y dejar el resto del cuerpo a la vista salvo las manos,
los medios de transporte van más lentos que las personas que van a pie, la
población duerme de día y sale de noche, lo duro es blando, lo visible es
transparente…
«La revelación suprema, sin
embargo, fueron las manos. Según la costumbre, se llevaban enguantadas mientras
se estaba entre desconocidos. Pero el envoltorio no ocultaba su viveza. Las
manos exhibían los pensamientos, invisibles en el cráneo rígido,
materializándolos en acción corpórea y mudando el espacio vacío entre el
hablante y el oyente en todo un escenario. Al principio, cuando aún no le
buscaba sentido, el exagerado juego gesticulatorio me era incómodo. Ahora
aprendí a leerlo: a ver el ataque perforador del dedo índice erecto, a apreciar
en las palmas alzadas y abiertas la confesión de la derrota y la impotencia».
Esta novela es un ejercicio
deslumbrante de narración, de estirar la sorpresa y que abarque absolutamente
todo. Como comentaba antes, la narración requiere una progresión y una
evolución, tanto de personajes, como de emociones y realidad. El protagonista del
relato va poco a poco este caleidoscópico mundo como si estuviera drogado o
hubiera viajado a un mundo muy lejano…y ahí está la paradoja: pese a esta
incredulidad inicial acabamos viendo una cierta sensación de cercanía, de
cotidianeidad.
En esta narración, en este
mundo, no hay una tergiversación de una parte de la realidad que condiciona al
resto (como en otras novelas de ciencia ficción), sino que es más bien una
tergiversación existencial, kafkiana, que busca la experimentación y mostrar el
lado oculto de la realidad para mostrar el sinsentido de su presente (de
cualquier presente).
Estamos acostumbrados, en
novela, a tener una línea de tiempo donde el sujeto descubridor progrese y
crezca, pero en Un mundo al revés,
donde todo tiene una apariencia opuesta y desconcertante, sin embargo, hay
humanidad.
Como en este poema de
Nicanor Parra, que podría resumir perfectamente la atmósfera que se respira en
la novela:
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EL HOMBRE
IMAGINARIO
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El
hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios Todas las tardes imaginarias sube las escaleras imaginarias y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario vuelve a sentir ese mismo dolor ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario |
En definitiva, lector,
supongo que querrás saber si, más allá del experimento literario y narrativo, está
bien la novela, si es aburrida o divertida, y si merece la pena viajar a este mundo
complejo y desconcertante. Pues, sorprendentemente, sí. Me parece una novela
muy divertida, no cansa, y la novedad continua llega a normalizarse cuando en
la novela aparece la madre de todas las rarezas: el amor.
Traducción del alemán de Richard Gross
Logroño, octubre 2017
Primera edición
ISBN 978-84-15862-96-3
264 págs., 14x21 cms.
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 20,80€
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