Trenza
Amasa el campo de trigo que es su melena
y lo convierte en camino,
pirueta son sus dedos intercalando afluentes, busca entre sus mechones una espiga con la que jugar
entrelaza sus dedos con ese río de silencio,
alimentando el misterio de mi mirada,
creación vertical,
raíz que parte el aire en dos,
un respirar tranquilo hecho con sus manos.
(Cuadro «La amante de Fazio, de Rosetti»).
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