Paso a paso
La primera vez que vi tus ojos fue en aquel programa dedicado
a los leopardos.
La segunda paseabas por la calle
dando pasos como yo.
La tercera bailas y bailas
haciendo sangre
en mi cabeza.
La cuarta te pediré el teléfono,
seguro.
Desierto
Dan Mountford
Ya
no quedan jóvenes,
se
quedaron atrapados
todos
en
las líneas rectas
en
las vallas metálicas
en
tus ojos fríos.
Ya
no quedan jóvenes y todo es estable
podrídamente
y con olor a meado de viejo
estable
oxidadamente
y olor a establo
estable
con
la puertas cerradas y la calva sucia
estable.
Sin
embargo aparece
(y
la escala de Richter mira hacia otro lado)
una
chica que camina con el aire fresco
y
sus dedos de los pies son moras
o
piezas de parchis.
Se
acerca,
se
va a acercando.
Un
paso y enciende la tele
Otro
paso y las tetas de silicona
un
paso más y se le caen los ojos
gira
la esquina y se come 20.
Bordea
la farola, mira mi entrepierna y y besa la bandera gris
de
la gente pequeña
y
vieja.
Pasado fértil
Collage de John Stezaker
Tengo
un cementerio de alas rotas
en
la boca.
Un
cementerio de espinas nocturnas
que
quieren ser
palomas
negras.
Mi
boca es un cementerio que no se rinde
y
que santifica las raíces.
Mis
cosas muertas,
las
cosas muertas que acaricio con la punta de la lengua
son
las cosas que me hacen estar vivo.
Vivir muerto y morir inmigrante
Eduardo Anievas Cortines
Hoy han encontrado a X inmigrantes muertos en las costas de Algeciras,
X inmigrantes muertos que no tuvieron Blackberry ni flores,
X inmigrantes muertos que no podrán vender Cds piratas.
X inmigrantes muertos que no podrán servirte
entregarte,
darte
regalarte
ni ser ya los puntos negros de la calle
ni tus esclavos.
X inmigrantes muertos que nunca tuvieron cara,
X inmigrantes muertos que nunca compraron (ni robaron),
X inmigrantes muertos que no podrán ser maniquís del Zara.
Hoy han encontrado a X inmigrantes muertos en las costas de Algeciras,
que son carne,
como nosotros,
que se comerán los gusanos.
club poético blogger que admita críticas feroces
(ctrl+c y ctrl+v desde http://neorrabioso.blogspot.com/)
Propongo un club poético blogger que admita críticas feroces

Esta noche he estado pensando que la poesía que se hace actualmente, la mía la primera, es la peor poesía desde el comienzo de la humanidad. Y cómo no vamos a ser malos hasta el sonrojo, si nos prohibimos la crítica y operamos con una falta de verdad que ni que fuéramos políticos españoles. Propongo por tanto hacer un club de poenautas que estén de acuerdo con dejarse criticar sus poemas. No es obligatorio criticarlos negativamente, ojo: basta con permitirlo y hasta defender la crítica en el caso de que aparezca un tercero para criticar al crítico desde el anonimato o desde fuera del club. También se establece la condición de que el poeta no pueda defenderse de las críticas. Repito:
El poeta que ha escrito el poema
no puede defenderse de las críticas.
Este último punto se establece a la manera de la famosa tertulia del Grupo 47 alemán (Böll, Grass, etc) para evitar venganzas del criticado. En cualquier caso, los otros miembros del club sí pueden defender al poeta de las críticas de ese otro miembro si así lo creen justo. También se establece una fecha límite para este club de críticas feroces, el 30 de noviembre, porque tengo comprobado que esto de las críticas es muy heavy y desgasta mucho a la poetambre.
El que esté de acuerdo con esta propuesta sólo tiene que dejar un mensaje en los comentarios a esta entrada o en mi facebook y empiezo a criticarlo (o elogiarlo) desde ya. Por supuesto, para formar parte del club es indispensable contar con un blog de poesía, creer que la crítica sincera es beneficiosa para el poeta y que lo que hacemos en Planeta Blog tiene que ver más con el peloteo que con cualquier atisbo de crítica. El club es sólo para la poesía en verso, ojo, no vale para la prosa ni la prosa poética.
Ánimo!!!!!
Ya somos VEINTITRÉS en el club poético de críticas
Aunque parezca mentira, ya son veintitrés los poetas inconscientes que han decidido acabar para siempre con su carrera poética. Los veintitrés que se han apuntado al club internacional de críticas y que por tanto se ofrecen a ser criticados por el resto sin posibilidad de venganza son los siguientes (por orden cronológico):
• • • Beatriz Boca
• • • Jorge M. Molinero / Malone
• • • Tomás Rivero
• • • Isabel Tejada / BaBel
• • • Anouk A.
• • • Antonio Díez
• • • Mery Caos
• • • Hostal Mi Loli
• • • María Socorro Luis
• • • Jorge García Torrego
• • • B.
• • • Antonio Báez Rodríguez / Hombredebarro
• • • Víctor Mesa
• • • M. Samsa
• • • Mí
• • • Sofía Serra Giráldez
• • • Eloy
• • • Giovanni Collazos
• • • Amelia Díaz
• • • Mayte Sánchez Sempere
• • • Olaia Pazos
• • • Así habló Zarathustra
Quede claro que no hay responsabilidad ninguna y que cada poeta puede comentar / criticar los poemas de los otros de acuerdo al tiempo de que disponga, o no criticar ninguno, o sólo el de aquellos que leía de antes o con los que tiene confianza. Los blogs de los veintitrés apuntados están en la parte superior derecha de este blog. El de BaBel sigo sin poder abrirlo (se me congela la pantalla del portátil, no sé por qué). Ánimo. El plazo sigue abierto porque no existen plazos.
La columna de Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)
Como suele ocurrir con los delirios y supersticiones humanas, ha llegado la hora del desencanto. Hoy, las protestas de los indignados están tan globalizadas como los mercados y los medios de comunicación. En todo el mundo, los ciudadanos advierten que el mentado modelo neoliberal no produce el bienestar prometido sino que genera desempleo, crisis económica e injusticia social. Esto lo sabemos bien en Chile, emblemático país-dólar a escala latinoamericana desde los tenebrosos años de Augusto Pinochet, pero también lo saben en Nueva York, París o Roma.
La llamada globalización ha creado un “capitalismo casino” planetario que enriquece a las grandes corporaciones, sumiendo a las naciones en la miseria. Este fenómeno que se ha acentuado estos primeros años del siglo XXI ha tenido consecuencias culturales y políticas insospechadas. El desarrollo de una “Hiperindustria Cultural” – construida de redes e imágenes digitalizadas en tiempo real - ha engendrado lo que algunos llaman una “Cultura Internacional Popular”. La sociedad de consumidores, diseño antropológico y rostro cotidiano del neo capitalismo, posee, ahora, un alcance mundial. En pocas palabras: Los problemas de los ciudadanos de diversos países son, en lo fundamental, los mismos. Esto explica, en parte, que la indignación sea, también, global.
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Fortuito
Eduardo Anievas Cortines
Disculpe,
se le ha caído la médula en mis ojos,
y
he chorreado la acera.
Siento molestarla, pero su pasear es amarillo
tirando a limón
y yo le noto el olor.
Desde que tropecé,
con
sus corolas, sus ojos,
la
vida es otra.
Pero aún
hay
coches y chaquetas
todo corre por el gris
incluso tu envés de granizo duro
que se lanza,
y huye
se desliza
caracola
de sabor
impúdica reventadora de cotidianos,
dejándome
aquí,
blando y febril,
hablando solo.
La raya del pantalón
Cualquier persona con uniforme
se convierte
automáticamente
en chaqueta o maceta.
Todo el que llora es un caníbal,
un tartamudo
un degenerado mental.
Almacenando tierra o pañuelos
la imaginación se escurre por la solapa
como una víscera rota
sucia
que se muere sin hacer ruido.
Fauna aérea
Emergency instructions, Fight club movie
Cuando
el avión perdió el control y estaba ya a punto de estrellarse
contra el suelo, de los 204 pasajeros del avión 2 daban a botones
desesperadamente, otros 4 habían decidido dejar de intentar
tranquilizar al resto de pasajeros y ahora gritan y lloran y uno de
ellos maldice el momento en que decidió estudiar para azafato y
abandonar así una vida larga y feliz trabajando en la ferretería de
su padre.
65
personas cierran los ojos, se agarran fuertemente a los apoyabrazos y
piensan en las personas que más quieren. 1 chica joven escribe
rápidamente la parte final de un poema que trata de la fugacidad de
la vida.
4
ancianos piensan que podrían haber hecho más cosas en su vida o al
menos mejor. Uno de ellos se acuerda de aquella chica a la que no
pudo besar cuando tenían doce años y le da pena.
32
personas se dan la mano con los pasajeros de al lado, y así se
sienten un poco menos solos. 6 personas no han querido darse las
manos con las personas de al lado, y cuatro de ellas se arrepienten.
1
persona lleva los audífonos puestos y está mirando cosas del
trabajo en el ordenador, y por eso no se ha dado cuenta de nada.
6
mujeres piensan en sus hijos y mueren de dolor. 5 hombres piensan en
sus hijos y sufren. Dos de ellos creen que no fueron tan buenos
padres como deberían haber sido.
1
anciana se acuerda de cómo su madre lavaba la ropa en el patio
cuando ella era pequeña, se emociona y sonríe ligeramente.
9
personas han pensado en hacer el amor, pero ya es muy tarde y además
los baños están ocupados. 1 anciano se da cuenta que ha tenido una
buena vida, y está tranquilo.
14
personas se besan, aunque la mayoría de ellos no se habían dirigido
la palabra antes. Otros 8 también se besan, pero es diferente porque
estos se quieren.
23
hombres y mujeres se han quitado el cinturón de seguridad y han
buscado diferentes posturas para intentar salvar mejor el impacto.
6
niños están asustados y lloran porque todo el mundo llora, grita o
hace cosas raras.1 bebe sigue durmiendo feliz ajeno a todo.
En
uno de los baños del avión, 1 mujer tiene el estómago suelto y no
puede hacer nada más aunque quisiera.
2
personas golpean la puerta fuertemente pidiendo inútilmente a la
usuaria que salga. En el otro baño, 1 hombre se alivia efusivamente
y grita.
1
chico joven tiene la foto de su novia que siempre lleva en la cartera
en las manos, la mira, sonríe y se le humedecen los ojos. 1 chico
también tiene la foto de su novia en la cartera, pero le da igual
porque está intentando que la chica que tiene a su derecha le bese,
le toque o algo. 1 chica se siente estúpidamente seducida y cede.
7
mujeres piensan en sus maridos y una de ellas también en su amante.
1
persona, que soy yo, siempre ha tenido pánico a volar.
Cazador
El
cazador se esconde entre la espesa selva. Repta y se ensucia, pero no
le importa. Hace ya más de media hora vio a su presa, a lo lejos, y
esa visión le da fuerzas para llenarse de barro, para soportar el
sol, la sed y esos remordimientos odiosos que siempre aparecen.
El
cazador conoce a su presa y sabe que se
dirige con su pareja a una pequeña cala en la que nadie los
molestará. Desde la distancia los observa. No tan cerca como para
tenerlos a tiro. No. Aún no. Es muy pronto todavía, pero la sangre
ya golpea con fuerza en sus venas.
Va
a ser difícil capturar a esta presa. Es un ejemplar ya maduro, no
viejo, sino maduro, casi en plenitud y no se dejará atrapar. Además,
puede ser que haya más cazadores acechando. Eso nunca se sabe. Se va
acercando lentamente, sin levantarse apenas del suelo, encogido
por la prudencia y también por el miedo.
¡La
acaba de ver! Pero aún no está a tiro. Pero queda poco. Un fallo a
esta distancia haría perder la presa. El cazador hiede
a sudor y tiene hambre. Esta es su oportunidad. Nunca se ha visto en
una situación tan buena como esta.
Avanza
un poco más sin quitar la vista de su presa. Un crujido aparece a su
lado izquierdo. Está cerca. Él mira hacia esa dirección, pero solo
ve marrón y verde. Debe de ser otro cazador. Tiene que darse prisa
si no quiere que le quiten la pieza. En cuclillas esquiva los
troncos y ramas caídas, mientras avanza decidido. Ahora los ve a los
dos. Macho y hembra. Él es más grande que ella. Ella es más
valiosa, mucho más, pero su piel ya no es tan tersa y lustrosa como
antes. Él es más joven y atlético. Tiene la piel más oscura y
huele a frescura desde lejos.
El
cazador saca el arma, lo mueve, lo ajusta hasta que, entre sus manos,
queda perfecta. Apunta, regula un poco más, así, eso es. Ahora está
perfecto. Y dispara varias veces. La hembra recibe uno de los
disparos en pleno rostro pero no siente nada, y siguen ahí, en la
playa, desnudos y felices.
Dos
días más tarde el país se despierta y ve la sangre de las víctimas
en la portada de una revista:
“La
reina Margarita fotografiada con un amante en las playas de Costa
Rica”.
La
presa agoniza de dolor en su casa. El teléfono no deja de sonar. El
cazador, tranquilo en el sofá de piel de su casa, observa orgulloso
la pared donde cuelga la fotografía. El disparo que acabó con su
presa.
Discusión a trozos
SVETLANA VALUEVA
-No
me importó que llenaras de piel las paredes de la habitación.
Tampoco que cultivaras uñas recién cortadas en el felpudo, pero,
joder cari, no aguanto que dejes tirados los brazos en medio del
pasillo. Anoche me caí y me rompí tres besos del mes de abril.
-Ay,
lo siento. Hay veces que me despisto, me desmonto, se me rebelan los
brazos. Con rabia se me saltan las piezas y soy chorro. Otras veces
soy sangre explosiva porque tu tan cerca...
-Pues
esto habrá que arreglarlo. No puedes ir desaparramándote por la
casa, ¿¡Qué dirán las visitas cuando encuentren una mirada tuya
de dos metros de largo en medio del sofá!? ¿Cómo podremos comer
lentejas si cada vez que enciendes la vitrocerámica, un recuerdo se
te queda pegado en el botón de encendido? Cariño, me tienes que
querer menos.
-Pero
Antonio, cariño, no te enfades conmigo. Yo lo intento pero la culpa
no es mía. Es la sangre la que explota.
El manifiesto global de apoyo a las marchas del 15O que han firmado Naomi Klein, Noam Chomsky y Eduardo Galeano.
El manifiesto
El 15 de octubre, unidos y unidas en nuestra diversidad por un cambio global, exigimos democracia global: un gobierno global del pueblo y para el pueblo. Inspirados en nuestros hermanos y hermanas en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrain, Palestina-Israel, España, Chile y Grecia, también exigimos un cambio de régimen: un cambio de régimen global. En las palabras de Vandana Shiva, la activista india, exigimos el remplazo del G8 por la humanidad completa- el G7,000,000,000.
Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad mundial, nuestro Gaddafi internacional. Estas incluyen: el FMI, OMC, el comercio internacional, los bancos multinacionales, el G8/G20 y el Consejo de Seguridad de la ONU. Como Mubarak y Assad, no permitiremos que dirijan nuestras vidas sin nuestro consentimiento. Todos nacimos iguales, pobre o rico, mujer o hombre. Africanos y Asiáticos son iguales a Europeos y Americanos. Nuestras instituciones deben reflejar esto o ser derrocadas.
Hoy, más que nunca, fuerzas globales determinan nuestras vidas. Nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra vivienda, nuestra educación y nuestras pensiones están controladas por los bancos internacionales, el mercado, los paraísos fiscales, las corporaciones y las crisis financieras. Nuestro medio ambiente está siendo destruido por contaminación en otros continentes. Nuestra seguridad la determinan las guerras y el comercio de armas, drogas y recursos naturales que benefician a personas fuera de nuestras fronteras. Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Los ciudadanos del mundo debemos recuperar el control sobre las decisiones que nos afectan a todos los niveles – de global a local. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos. [Este párrafo fue agregado siguiendo las sugerencias de las asambleas]
Como los zapatistas mexicanos, hoy decimos “¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y el gobierno obedece” - ¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y las instituciones globales obedecen. Como los indignados españoles decimos “¡Democracia real ya!”- Democracia global real ya.
Hoy hacemos un llamado a los ciudadanos del mundo: ¡Globalicemos la Plaza Tahrir! ¡Globalicemos la Puerta del Sol!
Despertador, poema de Vanesa Pérez-Sauquillo
éste es mi contestador automático.
Para herir, simplemente, marque 1.
Para contar mentiras que me crea, marque 2.
Para las confesiones trasnochadas, marque 4.
Para interpretaciones literarias
producto del alcohol, marque 6.
Para poemas, marque almohadilla.
Para cortar definitivamente la comunicación,
no marque nada, pero tampoco cuelgue,
titubee en el teléfono
(a ser posible durante varios meses)
hasta que note que voy abandonando el aparato
a intervalos de tiempo cada vez más largos.
No desespere. Aguante.
Espere a que sea yo la que se rinda.
Le evitará cualquier remordimiento.
Gracias.
Pérez Sauquillo, Vanesa: Bajo la lluvia equivocada, poesía Hiperión, 2006, p.60
Consecuencias
Incluso
los del primero escucharon los gritos, los golpes. En el primero A
subieron el volumen, en el B, se fueron a dormir un poco más
temprano.
Más
arriba, en el
segundo, no había nadie. Estaban fuera cenando. En el tercer piso,
había miradas esquivas, de miedo, pero todo estaba bien, aún, en
sus salones.
En
el cuarto explotó un vaso contra el suelo. No pasa nada. Alegría,
alegría con sonrisas forzadas mientras los niños se tuvieron que
poner zapatillas. En el quinto una pareja estaba abrazada, sufriendo
los golpes y aún más los gritos.
En
el sexto nacían y morían los gritos, los golpes, y todo era dolor.
Pero ella, en un descuido del dolor, consiguió escapar y bajar
sangrando las escaleras, para pedir ayuda.
En
el quinto sus golpes en la puerta juntaron más a la pareja. En el
cuarto, su llamada llegó tarde. Los niños son lo primero, dijeron
entre ellos. En los terceros y segundos tuvieron miedo, ¿Quién
será?, dijeron. Nosotros no hemos hecho nada malo. Cuando ella llegó
a los primeros, todo el mundo soñaba o veía la tele. La irrealidad
siempre viene bien en estos casos.
A
la mañana siguiente, la
mujer del quinto piso tenía un ojo morado, en el cuarto, los niños
gritaban y gritaban y sus padres solo podían llorar y pegarlos para
que se callaran. En el tercer piso, a la mañana siguiente, había
trozos de platos rotos por el suelo y algunas gotas de sangre. En el
segundo, seguían durmiendo, soñando con colores y formas diversas.
Los del primero A, encontraron el suicidio de la televisión en el
salón y en el primero B nadie pudo dormir. Los ojos no se podían
cerrar.
Desfile
¿Cuánto
cuesta un avión militar?
¿Cuánto
cuesta una bala?
¿Cuánto
cuestan esas ganas de disparo?
¿Cuánto
esas ganas de sangre ajena?
¿Cuánto
cuesta un tanque?
¿Cuánto
cuesta un rey?
¿Para
qué cuesta un avión militar?
¿Para
qué cuesta una bala?
¿Para
qué cuestan esas ganas de disparo?
¿Para
qué cuestan esas ganas de sangre ajena?
¿Para
qué cuesta un tanque?
¿Para
qué cuesta un rey?
¿Por
qué somos nosotros los que queremos
avión
militar
bala
ganas
de disparo
sangre
ajena
tanque
rey?
Poema 12, espantapájaros, Oliverio Girondo
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.
Oliverio Girondo
http://www.youtube.com/watch?v=WmOLqDETnRw
Si todos fuéramos pobres
Víctor Jara, disco la población
Un día, el pequeño Luchín estaba jugando en la calle con un palo
delgado y roto, y con sus piececitos descalzos y fríos. Estaba
desnudo, y lo único que cubría su cuerpo eran sus mocos y el barro
de la calle. Sus padres, Pancha y Floro, ambos de veintidós años,
han salido a buscar cartones con unos amigos. El encargado de que no
le pase nada al bebé es Jónatan, su hermano mayor, de seis años. Y
como a Luchín nunca le pasa nada, se ha ido a jugar un rato a la
pelota con unos amigos.
Luchín, cansado del palo, gatea entre barro y basura y ve la farola.
Una farola que nunca ha funcionado. Que no tiene bombilla, que está
oxidada y olvidada. Algunas personas, al pasar, se preguntan para qué
sirve, y siguen andando. Nadie se preocupa por ella.
Y de allí, de la única farola del poblado, salen de su tripa, por
debajo de una chapita, unos cables amarillos y verdes. Son de
colorines, atractivos, y poco a poco, gateando, Luchín llega a ellos
y los agarra con su manita derecha. Antes de electrocutarse del todo,
el pequeño Luchín consigue lanzar un pequeño grito. Un perro
sucio, pulgoso, que anda por ahí, empieza a ladrar y da la alarma.
Pronto llega Jonatan, el responsable de cuidar de Luchín, y se lanza
corriendo a ayudar a su hermano. Sus manos, también, aún pequeñas
y desnudas, se quedan pegadas a su hermano por la energía que los
traspasa.
Curiosos por los ladridos del perro, acude más gente al lugar, con
sus pies descalzos entre el barro, su pelo enredado y sucio, y todos,
poco a poco, intentan salvar a los pequeños. Llegan los padres,
Pancha y Floro, y al ver lo que está pasando, dejan a un lado la
chatarra y se lanzan con las manos encrespadas a salvar a sus hijos.
Y como todos, se quedan ahí pegados, unidos, todos juntos.
Viene
más y más gente que abandona sus quehaceres, por un momento, sus
vidas, para ayudar a sus vecinos. Más y más gente se queda pegada a
través de la carne, a través de unas manos sucias que han robado,
algunas, que han drogado, otras, y la mayoría, que han sido usadas
para un levantar un cazo de sopa o para coger un martillo.
El
perro, un poco alejado, moviendo sus patas delanteras, sin atreverse
a acercarse, sigue ladrando. Todo aquel grupo humano está unido,
contagiado por una electricidad misteriosa y maldita, que, de
repente, deja de circular por aquella farola vieja, oxidada.
Las
personas, aturdidas, nerviosas, se miran las manos, miran los ojos de
los otros, como se mueven todos. Siguen vivos. Alguien ríe y llora a
la vez, nervioso, y es un llanto húmedo de vida. A este siguen otros
y todo el mundo poco a poco se levanta, se palpa las espaldas
cansadas y sucias, se abrazan con manos rotas y se besan con labios
negros, partidos. Cada uno va a su hogar, abrazado a alguien, o solo
y contento, y el perro, en la calle, ladra de nuevo y persigue una
rata entre los cartones.
Tillverkas i Sverige(Hecho en Suecia)
Catalina Bartolomé
Nuestros
sentimientos no son nuestros,
son
de un señor sueco
que
fabrica colchones.
Las
novias de tu adolescencia tienen mesas camillas
en
las rodillas
y
tus padres tiradores beige
en
los ombligos.
Todos
fuimos hechos en Suecia por rubias de manos enlatadas
y
hombres sedientos y gordos.
Nos
falta aire para ser otra cosa.
Demasiado
hueso,
demasiado
precio,
y
cuando se nos sale la sangre a borbotones por lo ojos
tenemos
una tara.
Cuando
miramos a lo lejos
como
los animales que buscan fornicar por placer
o
necesidad
tenemos
una tara.
Cuando
somos otro
y
no aceptamos nuestros cuerpos exactos de cómodas
de
estanterías
de
pequeños lápices de fábrica
tenemos
taras.
Somos
taras cuando nos acariciamos los bordes
cuando
nos lamemos las cerraduras
cuando
queremos salir del envoltorio queriendo ser
lo
que no somos.
Cuando los dioses se convierten en palabrotas (visto en Mi madre es un pez)
En breve(un breve generoso, relajado) la crítica aparecerá en koult.es. Me he encontrado esto y quería compartir.
"Me pongo una cerveza. Le digo.
No hay. Me dice. La madre.
Joder. Le digo.
Palabrota, palabrota. Dicen los niños.
Joder. Digo.
Palabrota, palabrota. Dicen los niños.
Cojones. Digo.
Palabrota, palabrota. Dicen los niños.
Puta. Digo.
Palabrota, palabrota. Dicen los niños.
Jorge Luis Borges.
Palabrota, palabrota. Dicen los niños.
Palabrota, palabrota. Dicen los niños.
La madre no dice nada."
Olmos, Alberto, Todos mis hijos en VV.AA: Mi madre es un pez, edición de Sergi Bellver y Juan Soto Ivars, Libros del silencio, Barcelona, 2011, 374 pp.
Plaza
Otavalo, Ecuador
Cuando
te conocí
tenías
una plaza enorme en el hueco de la boca.
Se
te sentaban ancianos,
jóvenes
con latas,
y
tu los acariciabas con la lengua
y
las farolas encendidas.
Después
de hacer el amor se te abrían las persianas
te
quedaba un nido de pájaros en los ojos
y
olor a mar entre los bancos.
Poco
a poco se te endureció la piedra
venenosa
que
escondía tu cara.
Poco
a poco carne rápida
y
silencios de hueso.
Poco
a poco sangre podrida
pasada
en
el fondo de las alcantarillas.
Si
hubieras mantenido tu carne en el verano
no
habría mimos tristes en los portales,
animales
muertos en las aceras,
y
demasiado hueco en los bancos dobles.
La civilización
Jacek Yerka
Un puñado de abejas bailaban en tus
mejillas
pero a nosotros no nos importaba.
Imposible ver nada con aquel ritmo de
cascadas,
aquel encuentro de selvas y cuchillos.
Todo era normal pese a ser diferente;
tener a cada paso menos cuerpo y más
caballos locos
en las manos.
Pero los caballos poco a poco se fueron
calmando y se convirtieron,
de repente,
en simples muebles de oficina
en dedos
en angostos cinturones y las ganas por
abrirlo todo
(por morderlo todo y probar todas las
sangres)
se fueron,
de una en una
a la fría fila del paro.
Sorpresa
Lo anunciaron en la radio, en la televisión, en las calles, en Internet y en los periódicos. En todos los lugares, a todas horas. Algunas personas pensaron que era la promoción de una nueva película, otros, un grupo musical. Por eso, cuando se dieron cuenta que el apocalipsis era otra cosa, el fin del mundo pilló a todo el mundo por sorpresa.
Bonilla
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