Islas divergentes

25 diciembre


Hace años escribí un poemario sobre amor y desamor que se llamó Hogar. En las presentaciones y cuando explicaba a alguien de qué iba el libro siempre decía lo mismo (o casi): «Es la historia de cómo se construye un hogar y cómo se destruye un hogar».

Hoy, después de años, sentimientos y compañías, vivo, construyo y reconstruyo a diario un hogar junto a mis compañeras Lorenza y Kiwi cuando pensaba que ya los hogares eran una cuestión del pasado, algo que pasó y que no iba a volver, que habría que conformarse con las casas.

Desde aquí os invito a no reverenciar las ruinas de un amor antiguo, os invito a que intentéis ser felices de nuevo: por muy grande que haya sido la caída, por mucho dolor que haya supuesto el silencio, por tanto desperdicio de amor entregado: Confía, agradece, ama y sé amable con quien sí quiere pasar la vida contigo. Celebra que AÚN seguimos vivos, que el tiempo está delante de ti para ser disfrutado, no sufrido.

Ah, y felices fiestas, que se me olvidaba 🤦‍♂️😅.

(Poema inédito escrito en 2017 y rematado en 2024

(El cuadro es de Jesús Román Brovia)


No disimules, sé lo que te pasa. 
No mires otra vez tu móvil,
nadie te escribe,
nadie comenta tu nuevo libro,nadie te invita a salir el finde,
una pachanga de fútbol,
nada,
nadie que surja del océano de la nostalgia
y aterrice en el presente.
Te entiendo,
no pasa nada,
yo también soy nadie,
pero ahora,
me tomaría una cerveza contigo,
te escucharía,
apagaríamos juntos los móviles,
seríamos inmortales,
lo más,
lo analógico es ahora lo que se lleva,
qué bien lo pasamos juntos,
venga,
encendamos el móvil y hagámonos un selfi,
o varios,
démosles envidia a todos ellos,
a los nadies que nos miran desde sus pantallas,
a los nadies que son nosotros.


(Poema que podéis encontrar en mi libro «El Despertador de Sísifo»| 2018 ♟)

 


7:00 H.
La procesión de los que esperamos el bus,
adorar la luz del móvil como si fuera una vela.
La intermitencia de la fe,
la certidumbre de patas cortas que es el WhatsApp,
su atronadora piscina de ruido.
Mirarse dentro los recuerdos para saberse uno y no otro,
cualquiera
de los que te acompañan en la fila.
Y pese a la búsqueda, no poder despejar la incógnita:
no saber si las personas del verbo nacen del yo
del nosotros
o del ellos.

(Foto de la presentación del libro, en Miraflores de la Sierra, en 2018).

Poema que podéis encontrar en mi libro «Ojo y ventana» | 2014🌱):

 


Fuego y ceniza
Cuando nació tu cuerpo se inventaron la llama y la ceniza,
las camas frías
y los ojos antorcha.
Cuando llegaste
cerré mi niño en el recuerdo
para salir corriendo
a buscarte.
No cabía tu melena en mis manos tartamudas,
no encajaba tu río de viernes,
imposible tu lava en mi piscina vacía.
Nunca levantas el acelerador de la esperanza,
y a mí solo me queda aprender:
para alcanzar tu temperatura hay que convertirse en fuego
y ceniza
y no preocuparse por la herida.

(La foto es de Frank Horvat y se llama Teenagers playing billiard).

Poema que podéis encontrar en mi libro «Cercanías» | 2016🌾



La patria es una mentira que huele a casa, a salvarse de la lluvia, a quitarse los zapatos como quien deja de luchar porque no hace falta, saber dónde duermen las cucharas.
La casa como refugio, islote en medio de la tierra, paredes de hueso propio.
Una revolución es ampliar la casa e invitar a los amigos, que son cualquiera, el primero que veas. Un abrazo es un hogar portátil, la llave de tu boca, aún hay esperanza.
Casa de carne y hueso frente al perdigón del aire acondicionado y el fuego del semáforo. Aquí donde escondemos el tesoro. Donde somos tesoro poco a poco.

(Fotograma de la película Luces de la ciudad (recomendadísisisima).

Relato inédito | 2010




Cuando el niño levantó la vista de la pantalla ya era un hombre. Y cuando el hombre levantó la vista de la pantalla ya estaba muerto.

(Imagen de Tetsuya Ishida).

Poema que podéis encontrar en mi libro mortal | 2023🍂



45
La sábana del calor cubre la tierra hasta el acantilado del horizonte,
embruja a sus cautivos, hace de las exclamaciones de trigo un jardín de corcheas, de la curiosidad verde de los olivos, un silencio de relámpagos atrofiados.

¿Y para el hombre, profeta del agua y heredero del silencio, qué esconde la sábana del calor?

Para él un muestrario de arrugas y otoños, una lluvia de harinas y sudores, pero también la alegría perfecta y silenciosa de una lágrima de aceite bendiciendo un pan.

Poema que podéis encontrar en mi libro «Hogar» | 2020🌵

 




Trenza

Amasa el campo de trigo que es su melena
y lo convierte en camino,
pirueta son sus dedos intercalando afluentes, busca entre sus mechones una espiga con la que jugar
entrelaza sus dedos con ese río de silencio,
alimentando el misterio de mi mirada,
creación vertical,
raíz que parte el aire en dos,
un respirar tranquilo hecho con sus manos.

(Cuadro «La amante de Fazio, de Rosetti»).

Sobre el triunfo de Trump en las elecciones de EEUU


Han pasado unos cuantos días ya desde que Donald Trump fue reelegido presidente del país más poderoso del mundo y quiero comentarlo porque me parece importante reflexionar sobre ello, más allá de que pueda o no estar equivocado y mi análisis esté acertado. Pese a esta presunción de inocencia previa ante la inexactitud, intentaré ser lo más preciso posible. 

Creo que todos los que nos consideramos personas críticas, que no se adscriben a una forma de pensar «pase lo que pase», hemos alucinado con el triunfo de Trump en las elecciones. Y hemos alucinado porque vemos a este señor como un tipo peligroso, volátil, medio loco, imprevisible, machista, racista, idiota y obsesionado por el poder y el dinero. Un Ubu rey en toda regla, para los amantes del dadaísmo. Este podría ser un retrato hecho con palabras de lo que significa el señor Trump para este «nosotros» que no sé muy bien definir, espero que me entiendas. 

Pero, más allá de nuestra visión crítica de esta reelección, está la postura de los estadounidenses. No voy a entrar en etiquetas, razas ni géneros, sino solamente en renta/capacidad económica. Para un estadounidense, criado con la esencia del hombre hecho a sí mismo, superpoderoso, capaz de todo, la situación de EEUU no era tolerable. Un país que, muy tímidamente, se había reconducido hacia la senda ecológica, con unas promesas de un tibio decrecimiento, lo que, en la mente del estadounidense medio era un empobrecimiento para él y su entorno, y esto no podía pasar. No se podía admitir que la curva creciente se tuviera que matizar o incluso invertir para, básicamente, poder existir sobre el planeta tierra. No, no se acepta. Como en la película No mires arriba, la realidad científica se impone pero es más fácil tomar la postura infantil de negar la evidencia. Y esto es lo que propone Trump: negar la evidencia. No aceptar el cambio climático, no aceptar la matización del crecimiento, la posibilidad de adecuar el objetivo del país al bienestar de sus habitantes. No. Se decide «tirar palante», no hacer caso de las indicaciones, que son vistas como indicaciones agoreras de una élite progre y gris, e intentar la heroicidad de «Hacer América grande de nuevo». 

Es verdad que la alternativa de Kamala Harris tampoco es que fuera un giro de guion brutal, pero al menos sí que podía continuar esa leve matización económica de Biden. Por lo tanto el primer país del mundo del mundo occidental, el modelo en el que se miran tantos y tantos países, ha decidido no hacer caso a los expertos y seguir echándole más leña al fuego. Y, que nadie se equivoque, ha sido con el voto y el visto bueno de la gran mayoría de la población. Habrá que prepararse para las consecuencias de esta senda negacionista que puede llevarse todo por delante. Para empezar, las evidencias científicas y el sentido común. 

Publicación en revista francesa

Quien me conoce sabe que el francés ha sido y es, aunque bastante olvidado, importante para mí. Hoy me llega la noticia de que Miguel Ángel Real ha traducido al bello idioma de Boris Vian y Bobin, para la revista OUPOLI (OUvroir de POésie LIbre), algunos poemas de mi último libro, mortal , publicado por Lastura. Merci beaucoup, c´est trop genial!
Aquí el enlace: https://oupoli.fr/.../traductions-jorge-garcia-torrego.../



Poema 58 de mi libro mortal

 58



Mi calavera está 37 años más cerca, isla de mármol y sueño, mar en pausa para que navegue la barca de mi cuerpo.

Se han desinflado los misterios

y las nubes ya nunca dicen nada. ¿Qué hemos hecho con el tiempo? Miramos atrás y ¿qué rescatamos de la tormenta de olvido? ¿Qué escombro es este que guardamos como reliquia? Somos manchas en el silencio de la Historia, tenemos arena en las manos de aquellas victorias que no fueron, aguantamos derrotas que nos empujan hacia abajo y sin embargo qué bellos y únicos nuestros vertederos.


Más información sobre el libro:

https://jorgegarciatorregolibros.wordpress.com/mortal/


14/9/2024

La palabra se baña en este río que soy,

río de cauce y lágrima,
de sístole y abandono.

Y de todo el humo de lo dicho,
polvo estrellado en la curva del cráneo,
no quedará nada salvo unas manos vacías en un andén,
y una ventana abierta en la intemperie.




Breve historia de los adoradores de pipas

 Manoseado el tiempo y mezclado el murmullo propio con el del amigo,

crece la montaña de cadáveres de pipas, pero también las tardes, las noches, en compañía.

Conversar es el centro de la pipa, el cogollo en la plaza del pueblo o cualquier parque.
Dar vueltas por los lugares de siempre y sacar las palabras y la cercanía.
Juntarse para comer pipas, el ritual del amigo,

oh pipa, oh pipa blanca y salada,

invoca aquellos tiempos hasta aquí, haz que vuelvan los conversadores de la Tijuana,
los que no contaban el tiempo y el horario se escurría a nuestros pies,
derrotado por nuestros labios resecos.

Fuera

 En el párrafo cerrado e inhóspito de los que hablan telediarios, tú y yo bajo el agua, jugando a la simbiosis, mudos y sordos, sin palabras ciertas hasta que llegó el baile, tu falda y tu cadera escribieron palabras ciertas en un cuaderno llamado reggae.


(Poema que se puede encontrar en el libro Hogar - https://jgtorrego.com/hogar/)



Inicio en septiembre

Llega septiembre y la palabra inicio nos sobrevuela como globo inalcanzable que nos hace torcer el cuello, plegarnos a la nostalgia. Llega septiembre y seguimos, intentamos que la palabra inicio vuelva a emocionarnos, pero el chicle de la vida YA HA SIDO MASCADO y solo queda seguir MASCÁNDOLO, hacer minería de sabor y rescatar las vetas que aún se esconden en el día a día. Porque septiembre siempre olerá a cuadernos nuevos, a contar los veranos a nuestros amigos, a primera lluvia de novedad después de meses de calor y monotonía, pero tenemos que buscar en el hoy, en el mañana, los nuevos sabores que nos harán levantarnos cada mañana. Lanzar la esperanza hacia el horizonte para luego ir a buscarla con los ojos llenos.


¡Aquí hemos venido a jugar! (publicado originalmente en Senda Norte en mayo de 2024)


El pasado 13 de abril, en el Centro Comarcal de Humanidades Cardenal Gonzaga de La Cabrera, se celebró y se jugó el II Maratón de Impro Sierra Norte. Pero, antes de nada, ¿qué es eso de la impro? Pues te cuento que la impro (improvisación) es una técnica teatral en la que, a partir de unas indicaciones simples, una acción teatral comienza, con ganas de probar y sin miedo a que “salga mal”. Se basa, más que nada, en pasarlo bien, en divertirse sin miedo “al fracaso”, al “qué dirán” y a tantos otros frenos que sobre todo hemos ido acumulando de adultos. Es, básicamente, una burbuja de tiempo y espacio en mitad de la adultez para volver a ser un niño.

 

El encuentro fue organizado por la Asociación P.L.A.Y. (https://asociacionplay.org/ en internet), que lleva ya unos cuantos años trabajando en la Sierra Norte. Coordinado por París Uki y Verónica Regueiro el Maratón también contó con el apoyo de múltiples actores de compañías de improvisación de varios lugares de España como Zaragoza, Madrid, o Tenerife, además de todo el público que acudió al Centro y que fue invitado a participar en cada actividad (y que se lanzaron al escenario con poca o ninguna timidez, la verdad).

Y os cuento que el encuentro fue un éxito. Y no solo porque las entradas se acabaran días antes del evento, sino porque el maratón duró 6 horas (desde las 16:00 horas hasta las 22:00), con sus pausas y sus piscolabis, y a nadie se le hizo pesado porque entre carcajada y carcajada el tiempo pasó volando. A mí en particular me pareció muy divertido porque en ningún momento tenía la sensación de saber lo que iba a pasar, porque me sentí identificado con el actor que hace un momento estaba a mi lado en la butaca y que un segundo después estaba haciéndome reír sobre el escenario o porque alucinaba con la rapidez mental de algún improvisador para sacar la risa donde no la esperaba.

 

Desde este pequeño rincón del Senda Norte que es mi columna mensual quiero agradecer a todos los organizadores y a los trabajadores del Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte que hicieran posible este encuentro y ojalá pueda repetirse muchos años más. Gracias por las risas, por el juego y por vuestras ganas de pasarlo bien.

 

¡1, 2, 3… Impro!

 

¡Cuidado!, un libro te puede cambiar la vida (publicado originalmente en Senda Norte en marzo de 2024)

Llevo un par de meses de gira con mi último libro, mortal. En este tiempo me he cruzado con bastantes personas que se han excusado por no ir a las presentaciones porque «no les gusta la poesía, no la entienden», y otras excusas del mismo tipo. Yo siempre les digo que no pasa nada, que es normal y que no tiene nada de malo. Lo que sí que pasa (y esto os lo cuento aquí a ti, que lees el Senda Norte) es que te estás perdiendo la oportunidad de descubrir mundos nuevos que, si no lees poesía, pasarán de largo. 

Sé que cuesta, que los poetas a veces (no pocas) nos ponemos exquisitos con nuestras metáforas y nuestro lenguaje no siempre claro y luminoso, pero hay algo, una especie de honestidad secreta, que los lectores pueden descubrir debajo de tantas letras y que, literalmente, te puede cambiar la vida. 

De hecho, me pongo mi ejemplo: hasta los 20 años no leía poesía, no la entendía. Había tenido que estudiarla, pero no, no entraba. Me gustaba leer, leía bastante, pero la poesía siempre se había quedado al otro lado, no me atraía porque me parecía costosa y difícil. Sin embargo, un día, pensando que se trataba de un libro de relatos, encontré el libro que me cambió la vida: Se llamaba Altazor, lo escribió Vicente Huidobro en 1931, y de alguna manera estaba jugando con las palabras:

Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
 Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
 Amo la noche, sombrero de todos los días.
 La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
 Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos. 

Empecé a leer y no pude dejarlo. Y hoy, 17 años después, con varios libros de poesía publicados, puedo decir que mi vida habría sido mucho más triste, mucho más superficial y simple si no me hubiera atrevido a seguir leyendo aquel libro que encontré por azar. 

Empezamos 2024 y decimos adiós a los Alcántara (publicado originalmente en Senda Norte en febrero de 2024)

 Han pasado 23 años desde que en 2001 llegó a la televisión la familia Alcántara, protagonista de la Serie Cuéntame y que ha retratado la mayor parte de la historia reciente de nuestro país. Aunque no hayas visto la serie en su totalidad (verla entera es más una cuestión de empeño, por su extensión y porque ha sido bastante irregular durante estos años) seguro que conoces a estos personajes: Antonio, Merche, Inés, Toni  o Carlitos. Ya forman parte, como Mortadelo y Filemón (Ibáñez, descansa en paz, genio), Fortunata, Sancho o Tino Bravo, de nuestra historia común. 

Y es a este término, historia común, a donde me gustaría enfocar este pequeño texto, aprovechando la despedida de Cuéntame. Porque hoy en día estamos en un mundo completamente fragmentado en el que cualquier persona que se pone detrás de una pantalla decide inmediatamente qué contenido ver. 

Hoy tenemos muchísimas plataformas para ver series y películas (Netflix, HBO, Disney+, Filmin, Amazon Prime…), los canales de televisión de siempre pero a la carta, lo que quieras y cuando quieras, también Youtube, con un número de vídeos casi infinito… pero esta gran variedad hace que sea tan difícil poder hablar con amigos o familiares sobre la última serie o película que nos haya gustado. Qué queréis que os diga, yo lo echo de menos, y pienso que mi infancia habría sido peor si la mayoría de mis amigos no hubiéramos visto lo mismo (Bola de Dragón, Pippi Calzaslargas, Oliver y Benji…) y nuestras relaciones con otros compañeros habrían sido mucho más difíciles.

Hoy en día de vez en cuando me veo desde fuera hablando con amigos o familiares y qué queréis que os diga, es una conversación de besugos:

– ¿Has visto la serie Afterlife?

– No, no la he visto, ¿Dónde está?

– En Netflix. 

– Pues no, ni idea. Yo te recomiendo Fleabag, que está en Amazon Prime, buenísima, tío. 

– ¿Fli qué?

– Fleabag, es en inglés. 

– Buah, ni idea, no me suena. 

Y por eso echo de menos poder hablar con mi Madre o incluso con mi abuela de lo que le pasó a Inés en el último capítulo de Cuéntame. Porque tengo la certeza de que lo han visto, porque les interesa, porque se reconocen y me reconozco y también porque llevamos viéndolo todo la vida y hemos mejorado nuestra relación en ese encuentro en la cultura. Y no, no creo que eso pueda pasar con la última serie noruega que acaba de salir en Filmin. 

Sé que Cuéntame no es la mejor serie de la historia, que seguro que hay otras mucho mejores en HBO, Netflix, Filmin etc., pero yo sé que he perdido algo con el final de la familia Alcántara y que va a ser imposible recuperarlo al engancharme a otra serie. Gracias, queridos vecinos de la familia Alcántara, aunque os hayáis mudado, siempre os recordaremos.