Islas divergentes

habitar la poesía y viajar por ella

salir de Madrid y buscar el sur como un pájaro que recupera las ganas de vivir. Fin de semana y vamos a luchar por la poesía, mojados en el color azul de un verano que se acaba. Javier Gomis y yo, letras de un mismo viento, y Ciudad Real nos esperaba. Llevamos nuestros libros (La cronología de los pájaros - Javi, Cercanías - yo).
foto de Javi Gomis
Al llegar, la Madriguera nos acoge con sonrisas de Sergio Benito y Bea. Barco de libros luchando con las olas del temporal de la indiferencia y la estupidez. Seguimos. Pilar Boadicea, DYSO, Javi y sus amigos. Poesía como canica, manejable y sin embargo profunda como ojo de acantilado.
Entran lectores y público y empieza la lectura, caminos que se cruzan, miradas, cervezas y risas. Así la noche en Ciudad Real. Y nosotros solo nos dejamos llevar.
Confiar en la poesía siempre. Así se alargan las palabras y las semanas no se convierten en cajas, recipientes, ceniza de tiempo. Las palabras, la poesía y los amigos.

Nuevas presentaciones de Cercanías en MADRID, CIUDAD REAL Y LA CABRERA

MARTES 4 DE OCTUBRE, MADRID
SEMILLAS DE POESÍA, 20:00h, La inquilina, Calle Ave María 39, Lavapiés, MADRID




SÁBADO 8 DE OCTUBRE, CIUDAD REAL
Junto a JAVI GOMIS en La Madriguera, 20:30h, C/Toledo 53, Ciudad Real



SÁBADO 15 DE OCTUBRE, LA CABRERA
Junto a Manuel Álvarez Ugarte, en Avenida de la Cabrera 96, La Cabrera, 19:00h


Artistas y creadores

Pintaron de hojalata el estanque que se veía en la infancia. Obra de arte dijeron de la llama que arrasó los ojos de los valientes, y esta creció hasta el tamaño de los monstruos. Nadie alcanza. Los artistas van y vienen con su lengua de oro y su lenguaje desconocido de dinero y transparencia. Los artistas huidos de la tribu. Artistas clavados en lo alto de la calle, esperando que los no artistas pregunten su nombre. He visto artistas con la cara manchada de nada.

He visto artistas que salieron del mundo y he visto creadores que ensanchan en la tierra como esponjas de vida. Creadores que tienen piernas ajenas, y brazos ajenos y cuerpo de todos. Así se crea en el río del mundo. Qué diferencia entre tu trozo de agua y mi trozo de agua si aquí hemos venido a celebrar el baño. El arte debe quedarse sin gasolina y que su cadáver alimente el corazón del hormiguero.

Los libros y el verano (1) Moby Dick

Libro para fondo de mochila, para hueco entre las cosas del camping, libro como tablón en la terraza acuática del verano. Moby Dick tiene algo que me ha hecho rescatarlo hoy, día 6 de julio de 2016, al menos 5 años después de haberlo leído, y que aún no termino de comprender del todo.

Lo primero que tengo que hacer, antes de empezar a hablar de esta persecución, esta obsesión, es admitir que hay partes de Moby Dick que no las he leído. Así. Venga, va, pues vaya. Sí, en ocasiones el señor Mellville se pone a describir los diferentes instrumentos del barco, o detallar los diferentes tipos de nudos marineros posibles y claro, es inevitable que tu mientras te pongas a pensar qué estará pasando con la ballena demonio. 

Todos conocemos la historia de Moby Dick, algunos con más zoom que otros, pero lo básico es reconocible por todos porque incluso ha salido en Los Simpsons: un capitán de barco se obsesiona con una ballena enorme y blanca y quiere cazarla por todos los medios. 


Vale, hasta aquí todo bien. Pero lo que a mí me hace recomendar que en este verano de 2016 leáis esta historia es la fuerza. La fuerza que se esconde en un mínimo porcentaje de la novela (sí, porque aunque no lo creáis, en esta novela se habla de muuuuchas más cosas que Ahab y la propia ballena), pero que hace que el resto del relato sea pertinente. Ahab, tío loco y pese a todo. Pese a todo empatizas con él y su obsesión porque todos hemos tenido irracionalidades que daban sentido al mundo. Todos hemos tenido un horizonte, una meta que nos hacía caminar-correr-viajar sin mirar atrás o a los lados, solo un posible chorro a lo lejos, un "por allí resopla" que justifique el viaje, los esfuerzos, los sacrificios. 

Siempre está al fondo. Nunca sabes cómo ni cuándo va a pasar el esperado encuentro, y esa espera, esa incertidumbre, esa emoción que a pesar del tiempo aún recuerdo de manera viva y cercana hacen que yo os recomiende este novelón clásico. 

Ojalá vuestro arpón aguante la embestida del relato.

Los libros y el verano (previa)

El pasado 20 de mayo publiqué un libro y, después de haber respondido muchas veces en el último mes la pregunta ¿Cuánto vale el libro? (bueno, tampoco tantas, seguro que menos de las que quisiera, pero aún así, bastantes), he empezado a darle vueltas como una hormigonera literario-mercantil al hecho de comprar libros. 

Sí. 

Ese acto que un porcentaje mínimo de la población hacemos impulsivamente y que nos supone un gasto periódico (pero gustoso). Y claro, me he puesto últimamente del otro lado y me he dado cuenta que mi libro cuesta mucho. A mí me ha costado. Mi libro vale mucho, a mí me ha valido y me vale. Entonces, ¿Por qué cuesta apenas 9€? (Por favor, no interpreten aquí autobombo oculto, el libro está bien, pero tampoco es para tanto)

Y ahí llega lamadredelcordero. ¿Son caros los libros? Supongo que el problema es que son caros si después de comprarlos no sabes qué hacer con ellos. Si no los vas a leer, son caros. Si no los vas a releer son caros. Si no los vas a vivir son caros, pero, ¿Cómo le explico yo esto a alguien que me dice que mi libro es caro? ¿Cuántas cervezas vale un libro? ¿Qué porcentaje de rellenar el depósito de tu coche es suficiente para comprar un libro? 

Y ahí estamos, en ese punto, en saber qué sentido tiene comprar un libro antes de recomendaros algunos libros que considero útiles, herramientas para aprovechar siestas a la bartola o tardes en terrazas de este verano que ya saca el látigo del calorcete. 


Porque claro, lo primero va antes. 







Presentación de Cercanías junto a Manuel Álvarez Ugarte en Miraflores de la Sierra

Ayer fue un día especial. Ayer nació mi segundo hijo, "Cercanías", y fue sobre el escenario de mi pueblo, Miraflores de la Sierra.
Muchos amigos vinieron a arropar el primer grito del recién nacido, y Manuel Álvarez Ugarte le escribió su primera nana. "Así da lujo nacer", dicen que dijo.
En las butacas una sonrisa brillaba pese a la oscuridad y era ella. De nuevo. La culpable de todo.
Gracias a todos por acercaros a escuchar los primeros latidos de "Cercanías".


Además, Ya se puede encontrar (y comprar) Cercanías en la web de Baile del Sol. Y recordad, gastos de envío gratis para toda España, 5% de descuento, y si compráis un libro, recibiréis dos y, si compráis diez… recibiréis ¡veinte!
*Gracias a Luis Look at the flowers por las fotos. 

Presentación de mi libro Cercanías en Miraflores de la Sierra, junto al guitarrista Manuel Álvarez Ugarte

Ya puedo anunciaros que el próximo 20 de mayo estaré en el teatro de Miraflores de la Sierra presentando mi nuevo libro, Cercanías. Estará conmigo, acompañando con su guitarra y su amistad, mi querido Manuel Álvarez Ugarte. Estáis todos invitados. 

Os dejo aquí los siguientes eventos...





Entrevista en El Rincón de las Letras, en Onda Verde

En la radio comunitaria Onda Verde, en el programa El rincón de las letras, Jorge Díaz Leza y Sol Rubio me entrevistaron hace unas semanas. Además, en la primera parte del programa podréis disfrutar de poemas y relatos del gran escritor argentino Andrés Neuman.  

Relato Sacrificio

Para celebrar que ya es viernes, y que ya hemos llegado a las 90.000 visitas, aquí os dejo un relato que escribí llamado "Sacrificio". Con este relato quiero recordar a todos aquellos profesores republicanos que quisieron cambiar España para hacerla más justa, más habitable, más decente.
SACRIFICIO
La luz de la luna se extiende sigilosa y huidiza por las piedras de la plaza, por las caras de la gente, por sus mejillas hundidas de gente hambrienta y las convierte, por un momento, en calaveras. La plaza está llena, rebosa pobreza y rabia. Son casi las once de la noche en la plaza del pueblo, bajo la enorme torre de la iglesia y su afilada sombra.
En el centro de la multitud un cuerpo está atado, inmóvil a un mástil. Es el cuerpo de Tomás, el profesor de la escuela. En pocos minutos su cuerpo ancho y lleno de vida no podrá distinguirse del palo que lo sostiene. A las once se le va a prender fuego para demostrar a los presentes cuál es la costumbre que se debe aplicar a los que quieren enseñar al resto. Se ensañarían con él. El hereje moriría por fin.
Debajo de él, un espeso montículo de ramas y hierbajos secos lo sujeta y condena. La gente se impacienta. Siempre tan listo, tan orgulloso, tan altivo. Siempre lo sabía todo. Además, cuando volvía de la ciudad se convertía en alguien refinado y pedante que era insoportable. Menos mal que el señor Ferrán consiguió ejecutarlo. Todo el mundo le odiaba.
Atravesando la calle principal que lleva a la Plaza, se acerca el señor Ferrán, el banquero del pueblo, con la antorcha en la mano, poderosa. La luz del fuego rebota en el traje y deslumbra a la gente. Deslumbra a los ancianos con caras rotas y sucias, a jóvenes musculosos y sedientos, a las amas de casa aburridas. Camina orgulloso, sabiendo que va a hacer algo justo, necesario para el pueblo. "No se puede consentir que este hereje del capitalismo siga diciendo sandeces a nuestros futuros compradores", dijo en el juicio.
Si, hubo juicio. En apenas veinte minutos se consideró culpable a Tomás por desobedecer reiteradamente las órdenes de la entidad económica del municipio, y además, enseñó a leer a dos niños textos no imprescindibles que no eran etiquetas de productos. Se le acusó y condenó en un tiempo récord.
El banquero llega al borde de la plaza, mira al maestro un momento, ve su pobreza, su indecencia, su incapacidad económica para adquirir bienes y, sin pensarlo, prende las ramas. Arriba, en el palo, Tomás ni se inmuta. El fuego crece, se multiplica en cientos de caras calientes que lo miran impresionados por su fuerza, por su pureza. El culpable va a morir. Desde la muchedumbre alguien grita: ¡Enseña ahora, hijo de puta!, se escuchan algunas risas desdentadas que se apagan con los primeros gritos de Tomás.
En una casa oscura, con las cortinas bajadas, una familia llora en una mesa pobre, de madera. En otros lugares niños y adultos se acuerdan un segundo de las letras, de cuando rozaban las aes y las bes con sus dedos índices mientras el señor Tomás les enseñaba el mecanismo suave de leer. Nadie hace nada.
Las llamas rozan al profesor que empieza a gritar. Los gritos chocan contra las paredes, contra las sucias orejas. En poco tiempo Tomás se convierte en un bloque negro, irreconocible. La gente siente alivio, tranquilidad. El mal está muerto, negro y seco por el fuego. Ahora son mejores. Ya no tendrán que temblar ante aquellos libros llenos de letras, llenos de ideas y de imágenes. Ya no temblarán cada vez que se abre un libro.


8 de marzo, día de la mujer trabajora



¿Qué estamos celebrando?
Mujeres trabajadoras que no son nada más que eso, trabajo.
Mujeres sepultadas en talleres manchados de olvido, los pulgares llenos de agujas y callos.

Mujeres trabajadoras como muebles de cocina, que importan menos que el mando a distancia, pero que también son apretadas.

Mujeres como dianas del miedo de sus maridos,
percheros donde aparcar los hijos gritones que también son su trabajo, sus horas extra.

Mujeres que son bombas de relojería con sus cosas, con sus embarazos,
estorbo cuando Cristiano Ronaldo apunta a gol en la tele de casa,  
mujeres que cuidan a sus padres con las manos gastadas e invisibles. 

Mujeres enfermeras, conductoras, profesoras, cocineras, psicólogas que no saben nada y miran a su marido para que le pregunte al mecánico qué le pasa a su coche.

Mujeres con falda y tacones que se rompen los tobillos en oficinas como junglas,
donde nunca llegan al estante más alto aunque se pongan de puntillas,
mujeres limpias, sin pelos, peinadas, afeitadas, maquilladas, ocultas tras el barro de lo cosmético.

Mujeres que van a clase sin que lo sepan sus maridos.
Mujeres silenciosas como cimientos de la casa.
Mujeres que nunca beben vino,
que hablan bajito en el trueno de su marido,
mujeres que tienen hijos y no saben por qué, en qué lugar ponerlos de la casa.

8 de marzo no es un día isla, es un día pantano que dura todo el año.

Mujeres como animales de carga, de trabajo a todas horas,
ordenando la ropa de sus hijos en sueños,
cuentan las gotas de café que le gustan a su marido en el café con leche,
mujeres trabajando el doble, trabajando el triple, mujeres locas por no aceptar cumplidos, por no aceptar el molde,
por no saber que están provocando y que es suya la culpa.  

Mujer como sinónimo de follar,  
mujer cordero que se deja manchar y penetrar y colonizar.
Mujer mía, mujer tuya,
mujer de todos, del que la quiera, del que llegue primero y ponga el cerco de los celos.
Mujer detrás del hombre, debajo, al margen de las cosas importantes ellas también mueren en el día de la mujer trabajadora,
pero mueren poco, en silencio

algo habrían hecho.





Sílvia Pérez Cruz lo vuelve a hacer (Teatro Apolo. 2/3/2016. Natural y potente como la ternura de los tigres)


los ojos de Sílvia Pérez Cruz son territorio independiente de la tierra,
girasoles envenenados por telarañas dulces de la noche.

Ojos simples como rocas negras de mar,
anticipo de su voz donde salta al vacío. Y lo llena. 
Vuelve con manos llenas, sonriendo,
camino abierto en la cuerda de la garganta.

Su mirada es un boceto de gato, un vuelo horizontal de cometas,
sale en las revistas pero guarda el secreto bajo su pelo,
escondido y tímido ante la lupa que busca estirar murmullos,
como los niños vergonzosos del primer beso.

Vestida de rojo como las promesas, 
como las heridas que no cierran, 

natural y potente como la ternura de los tigres ella juega con el mundo y lo hace posible. 

Despedida del bar Diablos azules


mi primer recital, el 28 de febrero de 2012


Ayer 23 de febrero fue la última Jam session (recital abierto/micro libre) en el bar madrileño Diablos azules. Desde hace ya muchos años, este ha sido un lugar de encuentro y mezcla de muchos poetas, no solo madrileños. Lugar fértil y ya histórico, cerrará el próximo día 28 de febrero y su pasado irá dentro de cada uno de los que fuimos allí a aprender los misterios de las letras.

Significa mucho para mí este bar. Como para otros muchos, este lugar que siempre me ha parecido el rincón de un barco, donde empecé a leer poemas en público. A principios de 2012 empecé a ir allí a leer poemas como el niño del barça al que Messi deja tirar un penalti. Allí, entre poetas enormes como Carlos Salem, Neorrabioso, María Helena del Pino, María Sotomayor, Toño Benavides, Pablo Cortina, Silvia Orión, Álvaro Guijarro, Paco Sevilla, Olaia Pazos...y otros muchos, aprendí la mayor parte de las cosas que escribo y recito hoy en día. Además, allí conocí a Roberto Menéndez, el editor de Canalla ediciones que publicó mi primer libro y que es un buen amigo. 

Por todo ello, ¡Larga vida a Diablos azules!



El Diablos azules se muere, pero le recordaremos agradecido.

 y el último, ayer 23 de febrero de 2016.


20

donde se coge aire está ella,
esperanza de los ahogados del trabajo y del niño con pesadillas que fui.
En la curva de su risa sujeto el mundo,
jardín que no se apaga, enemiga de las sequías,
profeta de los peces amarillos que sonríen bajo el mar.

Vengo de un mundo pequeño y no entiendo las palabras grandes que ella me suelta mientras nos besamos.
Letras redondas y suaves como la piel de los salmones saltando hacia arriba en su lengua,
mundo comprimido en ella que brota en los calambrazos donde me invita a ser.

Vivo con ella el baile samba horizontal y vertical con su rizo en la nuca,
arroyo castaño que cae por su espalda como cuerda de escalar,
de trepar al temblor de su piel de gallina que me dice “ este es el camino”.

Somos el indio cabalgando el mejor galope,
la cometa que no necesita cuerda para volver a la tierra,
el rastro de deseo que deja la ola en la playa.

19



Internet este ruido en la cabeza y este agujero que gira y gira lavadora eterna. 
La realidad machacada y diluida en cianuro para que nada se me atragante,
papilla de mundos diminutos y mentirosos.   

Internet las voces que me agregan al facebook y me dicen me gusta tu poema.

Rajoy no existe, ni todos esos gatos graciosos. Solo sois la multiplicación de mi soledad, mi silencio que sale a correr por los caminos frescos de mi cerebro.

No existen las mujeres desnudas de internet, mentira su cuerpo en exclamación,
no hay nada detrás de la pantalla, en su piel naufragan los ojos que la miran desde la nada.

Este teatro de fantasmas se come la realidad con vídeos HD, con altavoces para el ruido. Montañas de polvo virtual llenando las habitaciones y las casas. Encerrando a personas en la pantalla del móvil, haciendo blandos sus cuerpos, desgajando su presente en mil ventanas por todo el mundo.

Páginas webs de puertas vacías y ojos rojos. Todo es un juego de mi cabeza, esas voces que me dicen no estás solo, aquí estamos para contarte la triste historia del mundo.

Fichaje en Baile del Sol

He llegado a un acuerdo con la editorial tinerfeña Baile del Sol para que publiquen mi segundo poemario, ‪#‎Cercanías‬, en los próximos meses.



Estoy deseando debutar en las páginas de este gran equipo, y compartir cancha con grandes escritores admirados como Ana Pérez Cañamares, Jorge Riechmann, Antonio Orihuela, Inma Luna, Miguel Martínez López o Karmelo C. Iribarren, entre otros.

18

Se hace un moño y lo convierte en asterisco, en punto de atracción, en desagüe de todas mis dudas. Un moño que libera la pista de aterrizaje que es su nuca, huerto de perfume aún sin cultivar. Nuca que encierra un siempre, un temblor, un acantilado circular y caliente.

Invoca el misterio de las tormentas y ahí está la contraseña del mundo, como el nudo donde coge fuerza la madera o preparar la hoguera para la noche. El malabarismo de sus dedos escondidos en su pelo, despejando el cuello de melocotón en curva.

Yo miro su cuello. Su sinceridad abierta como granada, igual de fresca. Algo escondido se escapa cuando quiere estudiar, o ver una película, o ponerse cómoda. Atrapa algo con ese juego de manos, enrollada la goma en su muñeca prepara el anzuelo,

el centro del mundo,


la piscina de todos mis trampolines.

Esta noche, en Diablos Azules

17

Yo ya no sé quién soy desde que me habitas. Como aquellas casas que invade la selva, las puertas reventadas por tus troncos hambrientos y tus animales feroces haciéndose ovillos en mis esquinas. Me estás colonizando y yo te dejo pasar con los cerrojos abiertos, como vírgenes a punto de sacrificio. Mis cajones deshechos a tus pies para que puedas hacer la hoguera que nos caliente. Tu civilización entra a caballo en mis caminos. Aún no he adaptado las pupilas a tu brillo y solo veo reflejos de felicidad, tu luz entrando como pértiga en mi penumbra.


Siento lo mismo que la tierra cuando la siembran, cuando el cauce calma la sed y vuelve a conocer a sus peces. Así te recibo yo en los días de mañanas largas y camas eternas. Así nos frotamos la vida contra la frente, contra el pecho, quitándonos toda la sal que nos dejó el mar de la tristeza. 


16

 



En tu pecho se ahogan fuelles cuando te hundes en el color azul de la noche. Pantera cercana con lengua diagonal de relámpagos.
Hay una televisión HD que tiene pesadillas con tus pupilas de millones de pianos cuadrados que hace cantar al viento. En ti se calla por fin la muerte y se aleja. Pies cruzados para decirme dónde dormiré en la noche central de mi médula cansada.

Todo esto es por tu lluvia, y todo aquello es por tu sequía. Domadora de circo que de niña pintaste las rayas del tigre y le dijiste juguemos. Tienes el escalofrío de la marea curioseando en la playa atado en la piel, y ese sonido no se te va, por mucho que uses desodorante de vida normal.

Si las piedras están huecas en el fondo es por tu río de miradas que rozan y rozan y rozan los días comunes y los dejan suaves como piedras de río o asa de cubo. Tener un gato que nos mire a los ojos y sea la metáfora de nuestro calor, la interrogación de nuestros días silábicos.

Esos árboles secos que ves por la calle dicen que ya llegó el invierno. De vez en cuando hacen falta estas señales para indicarnos lo que pasa en el mundo de fuera, lo que queda una hora más lejos que nuestro mundo.


En tu isla hay grutas submarinas que llevan tu nombre y donde gotea el sudor del chico que fui antes de conocerte. Que la civilización no te colonice y que te vuelva nómada en las praderas de mi pecho que yo plancharé para ti y donde quitaré culebras y cardos. En esa línea recta que nos sale de la bisectriz de tus ganas y mis ganas, de este tirachinas que somos con los ojos pegados y sin embargo diferentes como un papagayo y un pez de colores. 

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En tu pecho se ahogan fuelles cuando te hundes en el color azul de la noche. Pantera cercana con lengua diagonal de relámpagos.
Hay una televisión HD que tiene pesadillas con tus pupilas de millones de pianos cuadrados que hace cantar al viento. En ti se calla por fin la muerte y se aleja. Pies cruzados para decirme dónde dormiré en la noche central de mi médula cansada.

Todo esto es por tu lluvia, y todo aquello es por tu sequía. Domadora de circo que de niña pintaste las rayas del tigre y le dijiste juguemos. Tienes el escalofrío de la marea curioseando en la playa atado en la piel, y ese sonido no se te va, por mucho que uses desodorante de vida normal.

Si las piedras están huecas en el fondo es por tu río de miradas que rozan y rozan y rozan los días comunes y los dejan suaves como piedras de río o asa de cubo. Tener un gato que nos mire a los ojos y sea la metáfora de nuestro calor, la interrogación de nuestros días silábicos.

Esos árboles secos que ves por la calle dicen que ya llegó el invierno. De vez en cuando hacen falta estas señales para indicarnos lo que pasa en el mundo de fuera, lo que queda una hora más lejos que nuestro mundo.


En tu isla hay grutas submarinas que llevan tu nombre y donde gotea el sudor del chico que fui antes de conocerte. Que la civilización no te colonice y que te vuelva nómada en las praderas de mi pecho que yo plancharé para ti y donde quitaré culebras y cardos. En esa línea recta que nos sale de la bisectriz de tus ganas y mis ganas, de este tirachinas que somos con los ojos pegados y sin embargo diferentes como un papagayo y un pez de colores.

15

Cuando ya no estemos, cuando nuestros cuerpos hayan traspasado el muro de lo invisible y solo quede de nosotros el silencio. En el mundo quedará una cicatriz en los lugares donde fuimos felices, como recuerdo de nuestra montaña rusa juntos. 


Isla arrastrada por la marea que encontró humedal y bosque, otra isla comunicada por un puente de espuma.

Hoy es dos mil quince y punto inicial de la bengala que coincidimos en crear, nadie sabe la profundidad de esta bañera que fuimos y que ya llega a océano. Se acaba este tiempo que bebimos hasta el último grano de arena de la sed. 


Juntos somos el nido que no se deshace, el montón de arena que salió andando de la playa y jugó con el coral a ser imposible. Tenemos un camino que acabará y tendremos los huesos blandos de tanto mojarnos con las lenguas, debilitados y alegres en la noche más fértil del mundo.

Comienzo 31/12/2015 (bis)

Cuando ya no estemos, cuando nuestros cuerpos hayan traspasado el muro de lo invisible y solo quede de nosotros el silencio. En el mundo quedará una cicatriz en los lugares donde fuimos felices, como recuerdo de nuestra montaña rusa juntos. 

Isla arrastrada por la marea que encontró humedal y bosque, otra isla comunicada por un puente de espuma.

Hoy es dos mil quince y punto inicial de la bengala que coincidimos en crear, nadie sabe la profundidad de esta bañera que fuimos y que ya llega a océano. Se acaba este tiempo que bebimos hasta el último grano de arena de la sed. 

Juntos somos el nido que no se deshace, el montón de arena que salió andando de la playa y jugó con el coral a ser imposible. Tenemos un camino que acabará y tendremos los huesos blandos de tanto mojarnos con las lenguas, debilitados y alegres en la noche más fértil del mundo. 

14



llegué a ti automático y me volví consciente y presente. Leía libros para escapar del tren que siempre me llevaba al mismo escritorio y te encontré como un fuego artificial en el silencio del tecleteo del móvil. Cómo tu lenguaje y mi lenguaje crearon puentes, y manos, y líquidos ha sido cuestión de camino, de seguir el trote de los cuerpos que se sienten vivos todavía.

Acaba el año 2015 y quiero viento mientras velocidad en tu pelo, mientras escondemos avellanas en nuestro piso diminuto, escapatoria del imperio de la ciudad. Un año más explorando tus profundidades, tu ojo de centro de bosque al encontrar las mejores manzanas del supermercado, el desayuno contigo es celebrar las palabras que nos quedan.

Contigo no temo ningún manglar donde suenan coches y vendedores de paraísos. Hacia ti me lanzo y en ti crezco como las pelusas de nuestra casa. Voy desapareciendo pero tú me dibujas, me devuelves con color y relieve al mundo. Tenaz frente a la muerte que nos acecha y nos vigila jugando la lotería del próximo cuerpo. Contigo soy el trineo que combate el frío, somos el escondite y el huerto de humedades que nos habitan, profundas y escondidas aún.

Tengo tu cuerpo apretado al mío en las noches redondas, tu sonrisa perpendicular al trabajo, los políticos, rompiendo todo y dejando la sagrada intemperie donde somos templo. ¿Sabes que todas mis cicatrices tienen tu nombre como horizonte, como barco a punto de naufragio?

No me canso de tu silencio, el lago sin basura donde apareces. Te veo estudiar desde el fondo de la casa, enganchado a la miel de tu pelo revuelto, tu despiste que formatea mi lista de deberes y dudas. Podría encontrarte ciego en un centro comercial, en una playa, en un estadio de fútbol. Reptar hacia ti siguiendo el camino del recuerdo que cae por la incertidumbre inabarcable del futuro.


Participación en Saber y Ganar 26/12/2015 y 27/12/2015

El pasado fin de semana aparecí en los programas de fin de semana de Saber y ganar. En las siguientes imágenes podéis ver los programas. 


26/12/2015

27/12/2015


26/12/2015



Esta es mi huella fosilizada que nadie encontrará, el resto del océano que estoy intentando ser, el humo del incendio de mi camino. Soy el veneno del tiempo pero aún no sé cómo derrotar sus columnas infinitas y tomar el sol en sus escombros. Huyo de mí para llegar a otro cuerpo mío que ya se acaba y ya no queda nada del animal desconocido que fui hace 10 años. Mi memoria no tiene cobertura con esta rapidez hacia delante.

Dónde llegaré en este tren de otoño y en la tarde. Cada día es más caro pelear por un asiento pero no me importa ir de pie porque mi ceguera es alimento de grillos y caracoles.

Vamos a darnos prisa en quitarnos los clavos. Tú también te mueres con los ojos mirando hacia otro lado y esto solo es una mancha en tu mapa del tesoro. Me juré ser el vino que  hiciera sonreír a los huérfanos que buscan en la noche la luz desconocida.

Intento escribir el mi desgaste, mi huida del mundo, el intento de continuarme en otros cuerpos y otras calles. En un hombre se almacenan todos los caminos pero ninguna respuesta y yo palpo el mundo con las manos como cuando era pequeño, buscando respuestas suaves.

Cada muerte es un tic en el ojo, un espacio irrepetible, un tsunami de vacío en el mundo. Cada persona caída en el pozo hace que la tierra se seque, que se contamine el bosque con raíces mudas. Hay que pelear por la muerte por cada uno de nosotros, no dejarle ningún verano que convierta en invierno.

Tengo veintinueve años más que los que no han nacido. El agua asesina me llega por las rodillas y ESTA VOZ ME PERTENECE.
Esta voz me pertenece.
Esta voz me.
Esta voz.
Esta.

Morir es el dolor del silencio.


Automático 24/12/2015



Digamos tres años atrapado en el suelo, queriendo salir para decirnos “he vuelto, hacía frío en lo oscuro”. Digamos que fuiste un abrigo cuando me lancé fuera de casa a buscarme los límites y era intemperie, claro, ese Santiago de Chile recién abierto. Alberto, amigo, primo, negro, que tenías manos como grandes palomas de arcilla y te reías de mí cuando no me atrevía y me decías, “weón, disfruta y relájate”. Y yo que era pequeño y plumón veía tu ejemplo en las huellas del vino de tu vaso.

Tres años ya que no estás y yo miro tu perfil en el facebook, doy vueltas pensando si llamar al timbre de aquella casa que compartías con la flaca, con África, aquel puente tan delgado y firme que nos unió al principio. Hoy es 24 de diciembre y te echo de menos. Es tu cumpleaños, un cumpleaños que se alarga no sé donde ni como, pero que espero estés compartiendo con amigos, como siempre.

Me llamó África desde Chile, allá. Chuta weón, caleta de recuerdos en esa llamada. Yo que Chile lo tenía casi puesto en un estante, ahí arriba, donde guardo los mejores libros. Me dijo “siéntate, cariño” suave, así como habla la flaca que parece que te está acunando. Lo sabes bien. “Alberto. Tuvo un accidente hace una semana. Y...está muerto”. Y yo que no sabía por dónde salía el manantial del dolor. Que no tenía amigos perdidos, de repente, te me fuiste. Te nos fuiste. Te escurriste de nuestras manos que te pedían que aún no, que era demasiado pronto, que ya estaba lista la mesa. Sé que fue poco tiempo y que nuestra amistad fue intensa. 

Recuerdo aquella noche en la casa de tus padres en Los Andes, durmiendo juntos en un colchón inflable que perdía aire por todos lados. Nos contamos los secretos que nos chocaban la piel por dentro y ahí se nos hizo eterna esta amistad ya curtida. Eso era, amigo, lo que te quería decir. Que te recuerdo, que no te olvido, y gracias por todo aquello y todo esto.

  

Automático 12/12/2015



El capitalismo te sopla la nuca en la fila del supermercado, saca la cartera, quieres bolsa, quítate del medio, déjame pasar, date prisa, ¿eres del club? ¿Qué club? ¿Quieres una bolsa o no? Son quince con veintisiete segundos de tu vida, quiero decir, euros. ¿Tienes veintisiete céntimos sueltos? Dese prisa, el siguiente.

Se llamaba Montse pero a ella también se le olvidó su nombre porque capitalismo no es palabra oscura, es photoshop brillando en modelos como signos de exclamación y matando niñas que no pueden meter más tripa en las fotos.

El Capitalismo sube una escalera con los peldaños de tu padre y tu abuelo. El que le roba su hijo a la madre que no puede parar de apretar tuercas. Capitalismo tu compañero de escuela que no te deja copiar, que no te cuenta los misterios. Nos rodean de dinero y nos cortan las manos. Hace tiempo que el burro se cansó de la zanahoria, ahora quiere un IPAD y un móvil para poner una zanahoria en twitter. Hay que alimentar al monstruo del nosotros mismos. Todos son enemigos.

El amor es una estrategia de mercado, un marketing de selfies borrachos. El capitalismo nunca envejece, se alimenta de tus hijos llorando porque no tienen la última play, ni el peinado de Cristiano. Capitalismo mundial de amiguetes y tecnología que esconde esclavos. Te pago un móvil por ocho horas al mes de trabajo. El salario es un flash y una foto en facebook con muchos me gusta. Aparta la muerte. No pienses en ella. Luce y compra la última moda. Todas quieren ser como aquella heroína en 3D que nunca existió. Todos quieren tener cuadraditos.


No son palabras raras. Capitalismo mezclado y agitado atravesando tu garganta. Capitalismo tu, y yo, y todos los compañeros. Capitalismo machacando gatos y perros en las autopistas y vendiendo el espectáculo en un vídeo de youtube. Capitalismo jugando contigo, cuánto vales, qué tienes para mí en este combate a muerte. 

Automático 08/12/2015


Arropan los bosques a las montañas en este invierno de polución. Suben los niveles de cansancio y queremos huir con las ratas del subsuelo. No estamos hecho para esto. No podemos silenciar el cristal roto de nuestro pecho, y mudos seguimos cualquier norte.

Hace tiempo que no me veo con ninguna de mis rótulas. Tengo abandonado mi cuerpo y me sigue por cariño, por no discutir, pero ya no le escucho. Tenemos intereses distintos. Me decía que el cuerpo es lo importante y yo le decía que lo virtual es importante, y que internet nos multiplica.

Estamos llegando a la última caja de ceniza. Un gato nos queda más lejano que cualquier tubo de escape. Ya nadie hace volteretas para llamar al cuerpo y vivimos a ciegas, metidos en nuestro día a día de alimentarse, whatsapp y morir. Quiero volver al territorio del barro, al silencio del mundo en las noches de verano con estrellas.

Vivo en una ciudad que tose asfalto por las tardes, cuando empieza el frío. Aquí todo el mundo lleva chaqueta y gorro, pero nadie cuida civilizaciones de libros perdidos. Confiamos en la columna de humo que salía a lo lejos y pusimos nuestros mejores años en la mochila de la universidad y otros mecanismos. Qué idiotas en nuestra barca de competición escuálida. Crecemos en la ciudad del miedo y no queremos mancharnos. Qué ingenuos con nuestros planes para hibernar rodeados de libros y plantaciones de tomates.

Digamos que hay que volver a las letras porque las pantallas no paran de tener hambre de nosotros. ¿Quién visitará a los náufragos que se esconden en estanterías que nadie quiere?

Hoy en día un libro contamina más que cualquier tostadora. Más que las turbinas que fabrican la niebla, y mucho más que un cementerio de coches.

Agárrate a un libro y no te hundas. He oído que vienen a rescatarnos.