Islas divergentes

 a preguntaros: ¿Qué es eso de la poesía oral y las jam session?

No te preocupes, Olalla Castro, Ale Oseguera y Ana Pérez Cañamares te echan una mano.

🌝🎙️✍️🏽

Citas de Convivir poesía, conbeber poesía

 

¿Qué es eso de la poesía oral y las #jamsession?No te preocupes, Luis Antonio de Villena, Antonio Díez y Juan Bonilla, entre otros, te lo cuentan:
🌝🎙️✍️(Hasta el 31 de diciembre en oferta en este enlace: 
 
https://jorgegarciatorregolibros.wordpress.com/convivir-poesia-conbeber-poesia-el-fenomeno-poetico-de-las-jam-sessions-y-la-poesia-oral-en-el-madrid-del-siglo-xxi-2018/

Nueva cubierta de Convivir poesía, conbeber poesía

Esta es la cubierta de la crónica-investigación-ensayo sobre el acto de subirse a un escenario a leer poemas/abrirse el pecho/hacerse fotitos para las redes sociales.

La poesía oral, la jam session, el arte performativo y la cultura del espectáculo, todo metidito en este libro.

(Hasta el 31 de diciembre, compra el libro en la preventa. Más info aquí:

https://jorgegarciatorregolibros.wordpress.com/convivir-poesia-conbeber-poesia-el-fenomeno-poetico-de-las-jam-sessions-y-la-poesia-oral-en-el-madrid-del-siglo-xxi-2018/)

 

Camino

 

Como algunos sabréis, acabo de aprobar un examen de oposiciones para trabajar en bibliotecas en Soto del Real. Estoy feliz. Han sido casi dos años de subir la piedra, dos años de 4 horas de estudio al día, de lunes a viernes y al final he conseguido lo que pretendía. Hace tiempo que no me fijo en la línea. Esa línea en la sociedad que marca el camino del bien. Ya sabéis. La línea que te dice qué ver, qué escuchar, qué votar, qué pareja debes tener, qué ocio. Cuando yo era pequeño esta línea se veía muy claramente. De hecho, a veces asfixiaba. Y más en un pueblo. La monarquía, el dogma de la televisión, la religión católica, el matrimonio, los hijos. Todo esto, que ahora parece que pertenece más a un capítulo de Cuéntame que a nuestro presente, fue mi horizonte y mi presente. Y no había opción. Era esto o el caos. Esto o la herejía. Yo siempre quise estar fuera de esa línea, de esa carretera asfaltada. No sé aún si es por curiosidad o por necesidad. O quizá, porque mi curiosidad la siento necesaria. De ese lugar estático y aburrido que veía como algo decente y normal que, si eras tío, te gustara el fútbol y que la poesía te resultara ajena o cosas de tías. Reproducir el modelo, no cuestionar, seguir lo marcado, no destacar. Lo mío, lo conocido, es lo mejor, lo diferente es extraño. No salgas, hace frío, estarás solo ¿por qué eres así, tan diferente ?Conozco a muchos compañeros y amigos que no aguantaron esa presión por ser diferentes y salieron. Y no volvieron. Hicieron su camino, su propio modelo y se quedaron allí o siguieron caminando, quién sabe. Hoy veo que esa línea, la mía, está ahí abajo y ya no me obliga ni me presiona. El modelo quedó atrás y soy libre, seguiré caminando, aunque no haya camino.

(La foto es de aquel camino de Santiago que hice con mi colega homónimo Santi)

Que lo sepas

Por muy rodeados que estemos, algunos siempre estamos solos. Los raros, los diferentes, los que no encajamos. Y no es por vanidad sino por búsqueda, por necesidad. Porque la vida es muy corta para no decirlo, no hacerlo, no escribirlo. Y, pese a todo, compensa, alivia.

Y tú, que también escribes, que también te sientes diferente, que también sientes que aburres cuando hablas de tus poemas, que nadie entiende hasta dónde llegan tus metáforas y lo feliz que eres al escribirlas. A ti te digo que no estás solo, que tienes cerca a otros solos, como yo, y que si todos tienen bandera nosotros tenemos una hoja en blanco. Y si ellos hablan de fútbol y coches nosotros hablaremos de cómo acecha la muerte a Pizarnik o cómo es la telaraña de Juarroz. No dejes la poesía por ser normal, por encajar en los diálogos repetidos, por ser una pieza más de relaciones de mierda que nunca buscan escucharte, tan solo que les hagas sentir menos solos. Sigue jugando, leyendo, llegando más allá, por un camino que solo tú conoces porque está hecho de tus lecturas, de la unión de esos mundos.

Por si te sirve, a mí me interesa tu viaje, tu camino, las letras que has vivido y cómo, después de todo eso, has conseguido sacar esa flora y esa fauna que tenías dentro para hacer una historia, un libro, un poema que cambie tu vida y la de los lectores. Ya me dirás dónde te pillo el libro. 

 

9/11/2021

 

Antes de que llegara la lluvia de incertidumbre de la #pandemia, antes de que todo perdiera sentido y fuerza, yo vivía en Marqués de Vadillo - Madrid, en una tardoadolescencia, compartiendo piso con tardoadolescentes como yo. Estudiaba oposiciones a tiempo completo y racionaba ahorros como quien se permite comer chocolates tras las comidas. Poco a poco pero saboreando el esfuerzo, la constancia.

Hoy he vuelto a pasar por aquí, a subir en metro, a sentirme urbanita y moderno, a vivir el caos de Madrid. Y más allá de lo que esperaba sentir, una de miedo y expectación por la ciudad-civilización que se deshace, lo que he sentido ha sido tristeza. Enorme. Y no por mí, sino por todos. Por la incapacidad de generar alegría colectiva y pringarnos por ella justo ahora que estamos vivos. Hoy he sido consciente de que estamos unos cuantos meses más cerca de la muerte y que no hemos podido vivir como nos hubiese gustado. Y esto es grave. Y es grave que nos esté pasando a todos. Nadie levanta la vista por la calle, nadie sonríe, todo está vacío, escondido, esperando que vuelva la buena época. Y ojalá que sí, ojalá que disminuya la tristeza, el paro, la multitud de personas que se han quedado sin destino, sin esperanza, sin posibilidad de rellenar los días y las semanas con algo que brille.

Ojalá tú, que estás leyendo esto, encuentres aún motivos para celebrar estar vivo, rodeado de amigos, de familia, de alguien que te mire a los ojos y te diga «me haces feliz», «gracias por este fin de semana» o, simplemente, «buenos días».

Hogar, ese lugar

 ✍🏡

Decir hogar como quien dice amar y estar en el hogar, ser hogar, pertenecer.
Y
de
repente
no.

Por eso este libro, por el amparo y la poesía. Porque aún, pese al dolor, cosemos y hacemos trenza de lo posible y lo ideal. Aún tenemos el amor como antorcha al final del cuerpo.
Aún. Sobre los escombros. Redescubriendo el mundo, haciendo camino y hogar, de nuevo 🌎✍⛺🏡🧶.

1 año de Hogar

 Hoy, 22 de septiembre, dos días antes de mi cumpleaños, se cumple un año de último libro, Hogar 🏠. Es un libro transparente. Transparente como un cristal afilado. Transparente como el agua de la ducha compartida. Transparente como las palabras no dichas y clavadas en el pecho. Transparente como el dolor, transparente como el amor.

Hacía tiempo que no hablaba de amor. Quizá sí de un amor de paso, de un mar de llevar a rastras por la semana mientras subes a un bus o haces horas extra. Pero aquí, en este Hogar, he querido mirar de cerca el amor. Mi amor. Mi desamor, lo que yo sentí y lo que yo siento al intentar atrapar este misterio que nadie entiende y que solo podemos disfrutar cuando nos sacude. No cuando lo analizamos y equilibramos y medimos de arriba abajo. No, solamente cuando nos sacude. Y yo, como fui sacudido, os cuento cómo fue.
No os voy a mentir, hay dolor en este libro. Decepción, miedo y desasosiego. Pero también hay fe, hay músculo y hay pasión. Ojalá que os sintáis como en casa.

Amistad

 

Nos enfrentamos a algo que no conocemos y esa incertidumbre nos alumbra el pecho. Porque el sol nos calienta más ahora que no sabemos cuánto tendremos que estar en casa, sin salir, sin ver a los amigos ni a los amores. Hemos mascado la soledad y la certeza de la enfermedad y no queremos que la vida pase de largo. Me rodeo de gente vital y sana y todos están apurando energías y sonrisas para celebrar el hoy, algo que nunca hicimos tan sinceramente como ahora. No sabemos qué pasará, pero sí sabemos que estar con los amigos (siempre con mascarilla y/o distancia, obvio) nos sube la barra de vida, como en los videojuegos, y esa barra será nuestro refugio cuando lleguen los días malos. Y mejor si no llegan.

Cojan semillas, buenos libros (no mierdas de pensamiento barato de usar y tirar rollo Mr Wonderful, no me sean cafres), beban agua, beban lo que sea, celebren, arrímense a los amigos y a la gente querida y acumulen buenos recuerdos. Es tiempo de celebrar la barricada.

UN VERANO, UN AQUÍ 👇

 

El sol y la chicharra del ahora,
Imperios nómadas de quita y pon.
Territorio: mundo sin cartabón,
fértil esta paz de calma cantora.

Todo aquello, tiempo que no perdí
(refugios, kilómetros y canciones),/
de aquel disfrute de vacaciones,
de islotes, birra y playas junto a ti.

Restos de felicidad en un cuenco,
juntar salivas y caminos de sal,
ser presentes; huir de lo cruento.

Quedarán las fotos ciegas en el mar/
puñado de lo que vibró un tiempo,/
eco de dos que cosieron un cantar.

(Soneto inédito y a vuelapluma, como un armar la tienda en mitad de la hoja en blanco ⛺️📒)

Cercanías o más acá del bien que del mal (Prólogo de Neorrabioso al libro Cercanías, Baile del sol, 2016)

 

Se ha salvado. El lector que tenga en sus manos este libro de Jorge García Torrego se va a encontrar con un poeta que se ha salvado tanto del preciosismo retórico como de la pobreza expresiva, lo mismo de la poesía que desprecia la claridad en el significado como de la que renuncia a las fuerzas del idioma. Ya en el mismo primer verso del libro,

En la muerte se deshacen las vidas como aspirinas sagradas

se propone de manera palmaria la técnica que va a ir desarrollando en el resto del poemario, una técnica que consiste en utilizar las metáforas no para decorar o sustituir
sino para iluminar lo que quiere decirse. En este caso que pongo de ejemplo, la unión de dos elementos en apariencia tan disímiles como muerte y aspirina nos alumbra una manera nueva de muerte que se sitúa tan lejana de la descripción estricta como de la imagen extravagante, porque García Torrego, que rehúye tanto lo informativo como lo abstracto o alucinado, no nos cuenta las cosas sino que muchas veces las crea, y eso le basta para ser entre los nuestros un poeta que se ha salvado. Pero antes de nada quizá deba aclarar qué entiendo por los nuestros. Y de qué tenía que salvarse.

Los nuestros

Nosotros pertenecemos a una generación de poetas que llegó al Bukowski Club entre 2006 y 2012 y cuyos integrantes, herederos en algunos rasgos de los antiguos cazurros o juglares de la Edad Media, nos hemos beneficiado de la aparición de Internet y las redes sociales para llegar con facilidad al público. Una de las características principales de casi todos nosotros es que no dominamos o incluso rechazamos la mayor parte del edificio métrico o la tradición poética en español, bien porque nos parece demasiado formal o cursi o restrictiva, o bien porque la manera de enseñar poesía en la escuela nos hizo echar a
correr como el lobo de La Fontaine, que sigue corriendo todavía.

Así fue. La poesía del siglo de oro no nos interesaba por sus formas antiguas y la de la edad moderna, con las golondrinas de Bécquer, la espina de Machado, los gitanos de Lorca, los malvas de Juan Ramón Jiménez, la mar de Alberti, el río Duero de Gerardo Diego o la
princesa tristona de Rubén Darío, nos parecía una tomadura de pelo o una colección de pamplinas. No digo que esta poesía sea mala sino subrayo que no conectaba
entonces con aquellos chicos de doce años con urgencias por hacerse mayores; que era demasiado exquisita y artificial para esas edades de los primeros cigarros y los primeros tacos, cuando bebíamos los primeros calimochos y empezábamos a mirar al otro sexo de manera distinta. Incluso nos repelía. Buscábamos algo más duro. Más auténtico. Seguramente habría sido distinto si nos hubieran mostrado a su debido tiempo la parte tigre o sorprendente de la poesía moderna en español, como el Poeta Nueva York de Lorca, el Sobre los ángeles de Alberti, el España en el corazón de Neruda, la Rosalía de Cantares gallegos, el Hijos de la ira de Dámaso Alonso, el Otero más político, el Vallejo de Poemas humanos, el Darío metafísico o el Juan Ramón Jiménez tardío, pero esos poemas no los descubrimos con un mínimo de detenimiento hasta segundo de BUP, ya con 16 años, y
siempre con la obligación de tener que hacerles el “análisis morfosintáctico”. Por otra parte, la lección de los historiadores antiguos (pienso en Herodoto, Suetonio, Tácito, Plutarco o Diógenes Laercio), que aderezaban el rigor histórico con la anécdota y el chisme más sabroso, parece haberse olvidado y la presentación que se nos hizo de los poetas españoles era poco menos que la de unos santos con catecismo y aureola. En las escuelas
españolas, al menos en las de antes, nadie te decía que fray Luis de León era un hombre de 1’55 con un temperamento de mucho cuidado, o que Juan de Yepes se comió literalmente los documentos comprometedores cuando fueron a detenerle los frailes calzados, o que
Teresa de Ávila era acusada de prostituir jovencitas, o que Lope de Vega iba amontonando esposas, amantes e hijos; o que Quevedo era cojo, misógino y xenófobo, o que Antonio Machado tenía relaciones sexuales con una niña (Leonor) de catorce años, o que Pedro Salinas debe sus poemas de amor a una infidelidad, o que los del 27 utilizaban la Residencia de Estudiantes para tareas tan instructivas como organizar concursos de pedos para
apagar velas. No. Nuestra clase de literatura consistía en un temario beato donde te enseñaban poemas fríos y perfectos escritos por poetas que nunca jamás desobedecieron
a sus padres. Y claro.

De ahí que se haya abierto una zanja entre los poetas de otras generaciones y nosotros. Mientras que ellos buscaban poetas apolíneos de tradición española, nosotros leíamos a los intempestivos en (malas) traducciones extranjeras; mientras ellos cultivaban un oído silábicoacentual, el nuestro era sintáctico y colindante con la prosa; mientras ellos hicieron sus primeras armas leyendo la Segunda Antolojía juanramoniana, nosotros buscábamos
a Blake, Baudelaire, Rimbaud, Lautréamont, Artaud, Ginsberg, Kerouac, Corso, Brecht, Bukowski, Pizarnik, Sexton, Benedetti, Lizano, Parra o Leopoldo María Panero, porque era en éstos donde encontrábamos esa poesía callejera, dura, cortante, a veces crítica,
a veces transgresora, a veces vandálica, escrita por locos, rebeldes, borrachos, inadaptados o personas con el cerebro a-punto-de-romperse. Buscábamos una poesía real
e intensa. Una poesía de los colmos.

Y de unos extremos pasamos a otros. De una poesía eufónica que para leerla había que quitarle primero el plástico, pasamos a hacer otra que de tan sencilla caía muchas
veces en simplona. De usar las setecientas palabras más difíciles del diccionario, todas de hipsípila para arriba, pasamos a usar las setecientas más fáciles, todas de cerveza
para abajo. Pasamos de lo virginal y sublimatorio a lo arrítmico y pornográfico. No quiero decir con esto que haya estilos de poesía que sean mejores que otros. No. Y mucho menos quiero denunciar a la poesía narrativa de corte realista, que ha dado y sigue dando en los bares de Madrid algunos poetas estupendos, tanto en su vertiente oral como en la escrita. Pero cuando acudes a una jam session y te encuentras que, siguiendo la naturaleza imitativa del ser humano, el 90% de los poetas que recitan no se atreven nunca a romper la sintaxis, tienen miedo a las miedáforas y piensan que las imágenes son cosa de Instagram, te dices: aquí hay un problema. Y cuando te das cuenta de que por cada poeta decente que sale en esta línea surgen diez que no solo son deplorables sino una palabra más grave que todavía está por inventarse, te dices: aquí hay un problema grande. Y justo de ese riesgo es del que hablo. El riesgo del que hay que salvarse.

Cercanías
Y García Torrego se salvó, claro. Comenzó como todos: lo recuerdo viniendo a las sesiones de crítica feroz del bar Dinosaurio con unos poemas sociales meramente contenidistas, ausentes de veneno y lirismo, que fue abandonando a medida que acumulaba lecturas y empezaba a frecuentar a otros poetas lejanos al circuito de los bares, detalle este inusual en la mayoría de los poetas. Al poco tiempo comenzó a aparecer con poemas donde ya
hacía esguinces al idioma, como apuntándose a aquella definición de Jacobson según la cual la literatura es una violencia organizada que se hace sobre el lenguaje ordinario, y ya en 2014 publicó Ojo y ventana (Canalla Ediciones), donde se vislumbran embrionarias todas las maneras de decir que salen ampliadas y mejoradas en Cercanías. Cercanías está estructurado en seis partes, las tres últimas sobre los vaivenes del amor, y trae de novedad con el poemario anterior, además de la mejora en la carrocería de los poemas, la estructura más firme y la visión más profunda. Esto de la visión me parece muy importante y es un elemento que echo en falta en la mayoría de los poetas actuales. Cuando hablo de visión hablo de sustancia. En efecto, aparte de las maneras de decir, ¿qué proyecto de existencia me propone el poemario, si es que tiene alguno? ¿Qué raíces guarda con el pasado? ¿Con qué otras disciplinas establece conversación? ¿A cuántas capas de lo humano afecta?

La clave la da el propio nombre, Cercanías. Parece decirnos JGT que todo en este mundo, lo mismo lo físico que lo metafísico, la amistad que el amor, el trabajo o la política, Miraflores que Torrelaguna, Madrid o España o el planeta Tierra, en el momento en que uno se preocupa por ellos y los quiere, se convierten en cercanía. Y es el ojo del poeta, el de cada uno, el que elije lo que es cercano de una forma discriminadora y asimétrica, basada sobre todo en criterios de amor y justicia. Por eso el poeta se refiere de forma negativa al capitalismo oa la patria, a los mandamases o a los explotadores, a los que encuentra lejanos, y en cambio encuentra cercanos a los inmigrantes porque, como dice en el epígrafe de un poema: “mirarse en los ojos de otro / que no conoces /que no conocerás nunca / y saber que es tu hermano, / que siempre lo ha sido”. Parafraseando y negando a Nietzsche, podríamos decir que JGT siente el bien más acá. Y el mal más allá.

Consigue así un poemario donde el pluralismo es a la vez monismo, con vasos comunicantes que desembocan en una unidad de la que se extraen varias consecuencias, pues nos está diciendo García Torrego que, en puridad, no existe una división entre lo público y lo privado o entre lo barrional, lo nacional y lo universal, lo mismo que no existen diferencias esenciales entre la familia, el amigo, la novia o el trabajador de Indochina, y que el único dualismo existente es, en todo caso, el que se establece entre los que tratan de vivir y los inicuos y depredadores que no nos dejan vivir, sean de donde sean, ocupen la categoría que ocupen. Y logra esto utilizando un lenguaje que marca distancias tanto con los que elevan el registro poemático porque desprecian al lector como con los que lo rebajan tanto que parece que lo toman por tonto. JGT rompe la sintaxis, utiliza metáforas audaces y asociaciones insólitas, adjetiva sustantivos y sustantiva adjetivos, pero siempre lo hace a la luz y con los pies en el suelo: puede torcer y retorcer el lenguaje pero nunca al punto de hacer dificultoso su significado.

Vivíamos dudando entre el violín y el tambor cuando llegó Jorge García Torrego. Allí donde empezaba a sonarlo mismo se puso a sonar distinto. En Cercanías se acaba el enfrentamiento entre la ilustración y el romanticismo y la polémica entre Lukács y Brecht deja de tener sentido. Este poeta no se ha entregado por entero ni a la res ni ala verba de Horacio y ha preferido aunarlas con maestría. Lo ha conseguido y por eso sostengo que se ha salvado. Se ha salvado el poeta y se ha salvado la poesía.

Batania

Ejercicio de astrología

 

Dejaré en blanco el cuaderno que nos espera, habrá páginas en blanco siempre para las manchas como arañazos en las paredes de las mudanzas,

así nuestra vida, latigazos de presente sobre el silencio de la nada, arañazos de Tirma en nuestros brazos desnudos.

tú,

boya en el centro del tiempo, flotando sobre el frío y no acabando nunca el culo de primavera que queda en el vaso,

mirando a los lados es difícil caer de tu sonrisa, como hamaca abierta en canal tú me acoges,

y yo escribo hojas en blanco con tu pasar, manos manchadas de polen,

dedos cubiertos de espuma de cerveza.

Así te escribo yo,

astrónomo que solo entiende de estelas,

del olor que deja la hoguera la mañana siguiente.

(poema que puedes encontrar en mi libro Hogar)

UN VERANO, UN AQUÍ

 

El sol y la chicharra del ahora,
Imperios nómadas de quita y pon.
Territorio: mundo sin cartabón,
fértil esta paz de calma cantora.

Todo aquello,tiempo que no perdí
(refugios, kilómetros y canciones),/
de aquel disfrute de vacaciones,
de islotes, birra y playas junto a ti.

Restos de felicidad en un cuenco,
juntar salivas y caminos de sal,
ser presentes; huir de lo cruento.

Quedarán las fotos ciegas en el mar/
puñado de lo que vibró un tiempo,/
eco de dos que cosieron un cantar.

(Soneto inédito y a vuelapluma, como un armar la tienda en mitad de la hoja en blanco ⛺️📒)

El sofista negro, Muhammad Ali, púgil y orador

No suele pasar que las letras y el boxeo coincidan, pero cuando hablamos de Muhammad Ali cualquier cosa puede pasar. Perfóreme, poeta, orador, activista político…Ali marcó una época en la que los golpes con el lenguaje hacían mucho más daño al sistema que los golpes de los puños.

En este libro de Marco Mazzeo publicado por #terceroincluido se nos muestra cómo la genialidad de Ali va mucho más allá de su baile en el cuadrilátero, más allá de su capacidad de trabajo y de sacrificio, porque fue mucho más que un simple boxeador y por eso desde aquí se admira y se respeta al deportista más grande de la historia y recomendamos que os acerquéis a este libro para conocerle mejor 🥊🥊🖤🖤.



Cocinas

 

Hace diez años vivía en la cocina de la foto, en Göteborg, Suecia. De aquel tiempo no queda prácticamente nada, salvo mi devoción por las cocinas. Ese calor único. No guardo con un recuerdo muy cariñoso el tiempo en Suecia, pero sí aquella ventana desde donde manejábamos el tiempo, las nubes y la luz.

Aquí os dejo un poema de Hogar, del libro que publiqué hace unos meses y que rinde homenaje a las cocinas, la parte más verdadera de los hogares:

«Acuérdate que te recuerdo. Si no te acuerdas no importa mucho. Siempre te veré caminando por los rieles», Jorge Teillier.

Se llamaba hogar y era un río,
una pléyade de puertas por abrir,
un sonajero de risa y desayunos.
Tenía la piel recién labrada por la luz
y en su cuello una coma de sudor pausaba la tierra.

Y en esa pausa vivía yo.

Se llamaba hogar y en su rama la cabaña.
Se llamaba hogar y en su oscuridad un catalejo.

Se llamaba hogar y sus manos eran leña,
su cuerpo entero un bosque.
Se llamaba hogar y era un río,
no se acababa nunca,
la calma era nuestro cimiento,
y por las bocas entrábamos y salíamos al mundo.

Siempre contra las dictaduras, los reyes y los explotadores. Siempre con el ser humano. Siempre con y por la fraternidad

¿Quién dijo quédate debajo, en el lado oscuro de la tierra? Quién dijo yo obedezco la palabra de Dios y Dios es amor y miedo. Somos los nietos del asesino que nunca preguntó hasta dónde llega la culpa. Los negros se hunden en el estrecho porque el estrecho es una palabra y ellos no tienen boca.

Los que llegan ya no quieren boca, no hace falta, ellos son mobiliario urbano, el animal precioso para el safari de Madrid. Tienen una pregunta que les da vueltas y vueltas en la tripa pero no tienen boca. Nosotros tenemos boca pero nos rodeamos de espejos.

Caminamos el silencio de la herida que no se acaba, herida que no duele con agua de mar y cuerpos cayendo como plumas de pájaros enfermos.

¿Qué infierno hay en el fondo del mar?
¿Cuántos huesos hacen falta para crear una isla?
¿Cuántos litros de sangre negra se necesitan para pudrir los muros de la vergüenza?

Miremos a Dios y pidamos ayuda. Él nos dirá paraíso si nos sacrificamos, si creemos en su silencio. La tierra es un órgano de cada cuerpo y no nos duele que se llene de cadáveres. Nadie nos enseñó a mirar a los ojos ni a construir barcos, ni puentes, ni bocas.

Somos tan poderosos que nos envenenamos.
Cruzamos el estrecho y somos Dioses. Cruzan el estrecho y son ceniceros para nuestro incendio.

Se estrellan contra el mar porque quieren. Como quiere el niño morir en un incendio. Europa no puede ser para todos. Que nadie nos quite nuestros juguetes. Nuestras ciudades necesitan cimientos de mierda y ellos nos sirven, por ahora. La distancia entre tu corteinglés y su hambre es lo que nos hace felices.

Mala suerte, pero aquí no hay sitio.

Muérete en otro suelo, hueles diferente y nunca serás
Obama.

(Poema que pertenece a mi Libro Cercanías, publicado por Baile del sol en 2016).

https://jorgegarciatorregolibros.wordpress.com/cercanias-2/ 

15M

 

Es verdad que todo estaba como siempre y nada raro debería haber pasado. Y lo de siempre era una reunión de unos cuantos chavales y unos cuantos viejos que no aceptaban cómo eran las cosas y salían a decirlo por las calles. Pero aquel día me di cuenta de que de que algo sí que era diferente: la cantidad de gente.

Como una ley o una fórmula matemática aquel que estudiaba y se esforzaba encontraba trabajo de lo suyo, podía elegir su futuro a través del esfuerzo y la dedicación. Había esperanza y esta se construía día a día. Pero esa ley empezó a deshilacharse y se volvió fraude. Ya teníamos la sospecha, pero fuimos muchos los que, pese a no legitimar del todo esta correa de transmisión llamada obediencia, la aceptamos: estudiar, prepararse, esforzarse para estudiar algo que nos motivara y formara para trabajos cómodos (o más cómodos y retribuidos que otros, al menos).

La mayoría teníamos ese perfil: familias de clase media que, con esfuerzo, habían podido ofrecer tiempo y oportunidades a sus chavales. Sin embargo, toda esa esperanza, todo ese anhelo por la justicia se transformó en frustración y engaño. Y así, en esa manifestación, buscando esa justicia, encontramos que no estábamos solos. Y quizá, como a mí me pasó, encontramos a otros que compartían nuestras reclamaciones. A otros que tampoco habían aceptado el futuro que habían tenidos sus padres y sus abuelos, y junto a ellos caminamos y gritamos las consignas que sentimos como verdaderas:
¡Que no, que no, que no tenemos casa!¡Lo llaman democracia y no lo es!

¡PSOE, PP, la misma mierda es!

Y no, el origen no fue un déficit democrático, una intención de abolir la monarquía o echar abajo el sistema del bipartidismo sino una visión individualista, concreta. No fue en realidad por la democracia sino por nosotros mismos. Nosotros, la generación más preparada de la historia, que creíamos que nos podríamos salvar de la mediocridad y tener una vida cómoda, también fuimos tragados por la frustración y la falta de oportunidades. Pero dijimos no.

La prepotencia que dan las carreras universitarias, los idiomas, los viajes, el dinero en el banco. La altura del camino hecho que hace ver a los demás desde arriba, pequeños, insignificantes. Y hubo algo de eso en aquella democracia previa al 15M. Una democracia parlamentaria y limitada en la que todos teníamos el diámetro de voz, de opinión y de voto iguales y eso nos desesperaba.

¿Cómo va a valer igual mi voto, yo que conozco las dimensiones de la urna democrática, la historia del parlamentarismo alemán, que la de aquel que lleva sin leer un periódico 7 años, zambullido en la mentira de las noticias de los medios de comunicación mentirosos y generalistas?, ¿es esto justo?

Esa prepotencia y ese golpe de realidad se encontraban cada vez que había elecciones.

También esto nos lo enseñó el 15M. Porque a esas asambleas que montamos con prisa, sin idea pero con ideas, por algunos pero para todos, en la que estábamos convocados todos. Los de estudios y los que no. A los que nos gusta escucharnos y a los que les avergüenza escucharse. Todos, cada argumento echado al centro de la mesa, todos iguales y todos diferentes.

Y fue una lección de democracia ver cómo se caía esa propuesta de anarquismo tranquilo y cívico, democracia para todos, que cada uno dijera lo que sintiera. Se intentó, se puso en pie, horizontalmente, precariamente, para todos y, sin embargo, no pudo seguir caminando.

Quizá estábamos condenados a la desilusión. Condenados a la juventud, a la esperanza y a la utopía y a la sombra que estas dejan llamada desengaño, nostalgia y desencanto. 

Pensamos que todo era posible. Aquellos 24 acusaban (y siguen acusando) con dedos fuertes a estos 34 años de hoy, desde donde escribo esta pequeña reflexión a modo de excusa o explicación.  

Supongo que todas las generaciones de jóvenes idealistas pretenden evadir la desigualdad, la injusticia, el martillo uniforme y repetitivo de la jornada laboral. Nosotros desde luego que lo creímos, nos sentimos fuertes al reconocernos en otros y caminamos y protestamos. 

Algunos puntos concretos del 15M los podemos ver en Podemos. 

Estábamos cansados del bipartidismo, de que se repartieran el poder con nuestra complicidad cada 4 años y, al menos, esto cambió. 

Hubo un partido (¿hay?) que amenazó este juego dicotómico y opresivo. Nos quedan muchas dudas y muchas posibilidades de qué podría haber pasado si, pero la certeza que tenemos es que hoy en día el panorama político español es mucho más realista que el de hace 10 años. 

Hay mucha gente que se siente más representada en el sistema de partidos, ya que este se ha ensanchado. Y pensarás, ¿Y VOX, qué? Como si la aparición de VOX fuera una consecuencia de la entrada de Podemos, pero es que VOX ya existía en el PP. La aparición de este partido no es la aparición de sus votantes, algo que sí que pasó con Podemos, ya que los votantes de VOX en su mayoría votaban al PP y los votantes de PP en su mayoría no votaban. 

Seguramente ya es tarde para deshilachar el nudo que se ha formado en Podemos, con la estructura vertical/electoralista que busca el fin (la llegada al poder entonces, el mantenimiento en el mismo ahora, algo que yo nunca apoyaré pese a haber conseguido algunas victorias concretas en forma de leyes justas), pero la aparición posibilista y no residual de Mas Madrid puede dar una visión más amplia a esta herencia del 15M.

A sangre y fuego: Héroes, bestias y mártires de España, de Manuel Chaves Nogales


A sangre y fuego: Héroes, bestias y mártires de España, de Manuel Chaves Nogales es un libro necesario para todos aquellos que quieren conocer mejor la #Guerracivilespañola.

Se trata de nueve relatos en los que el periodista Chaves Nogales muestra la crueldad de la guerra sin parapetarse ni justificarse en bandos ni fines. Él, republicano y socialista convencido, consigue en este libro mostrar la entraña abierta que fue España que fue la guerra civil después del el golpe de estado fascista de Franco.

Os recomiendo que dejéis a un lado vuestros prejuicios, vuestras reservas y entréis en este libro que tiene una gran dosis de verdad y honestidad, que es lo que deberían perseguir todos los buenos periodistas.

Poder

 

Un hombre no puede nada contra la lluvia
nada contra los coches
y se vuelve derrota escuálida contra la muerte.

Un hombre no puede nada
una tragedia pequeña le tira al suelo
una televisión tapa su ojo para siempre
y un hombre no puede
ni siquiera levantarse contra el viento
no tiene garra suficiente contra la jungla
ni remolino en la lengua para el amor, tan enorme.

Uno no puede nada,
pero dos lo podemos todo.

//

Así debe ser, así la fraternidad y la unión derribará la injusticia, entre todos. Una vez que ese paso se da, una vez que ese paso se celebra y se ve continuado por otros muchos pasos. Como ayer se dio en el perfil de @lalorenza_, donde estuvimos leyendo poemas para visibilizar y denunciar la situación que está sufriendo Colombia.

Ojalá que esta batalla por la dignidad y la justicia alcance hasta arriba, a todo el gobierno. Ojalá. 

Resistimos desde la poesía y la montaña

 

🖤❤️

Cuando baje la sacudida de la sangre,
en el espacio del aterrizaje de los mamíferos sobre el colchón,
voltearé tu día y buscaré tu cordillera de vértebras y remolinos en tu espalda,
engranaje de cerrojos abiertos,
playa donde descansan las olas de tu marea negra sacudida por el viento
y el deseo.

Porque será tu espalda y no tu pecho de sorpresa constante y vibración sin lucha,
ni tampoco será tu cara,
la que negocia con el viento la temperatura de los trópicos,
tampoco tu ombligo, acequia sagrada donde descanso la mejilla en las tardes de suerte.

No,
será tu espalda,
desde el faro del espasmo que es tu nuca hasta el punto de interrogación yo me posaré desnudo,
fiel y devoto a tu geografía de marejada e isobaras de terraza y cerveza.

Será tu espalda el telar donde cerraré mis ojos,
será tu espalda el telar que me librará del frío.


(este poema lo podéis encontrar en el libro Hogar)

Distinto




Llevo desde que tengo memoria llevando la contraria, siendo minoría, diferente, inconformista, aprendiz, nunca sabio ni terminado en mi opinión o pensamiento.

Con los demás a veces discuto y otras no, a veces intento convencer, a veces me dejo convencer, pero he aprendido a no discutir con quien no quiere ser convencido. No creo en la violencia, tengo fe en el apoyo mutuo y en la fraternidad y así seguirá siendo, por muchas votaciones que haya. Te recomiendo que te hagas fuerte en tu soledad, en tu pensamiento, en tu diferencia y no te cierres a cambiar de opinión, que la opinión general no te arrase y te deprima. Construye tu diferencia y que sea fértil.

Y, si vienen a por ti los iguales, aquí me tendrás, yo también soy distinto.

Lectura en Torremocha

El pasado día 21 de marzo leí varios poemas de mis últimos libros a un público bien majo, bien generoso y buen numeroso.

Me hizo mucha ilusión leer tan cerca de mi casa y a la vez a tanta gente desconocida. Seguimos.

Gracias al @ayuntamientotorremocha, a Marta y a Lore por ser mi compañera de pulso filme 🔑




¡Bibliotecas, ahí voy!

 Como algunos sabréis, acabo de aprobar un examen de oposiciones para trabajar en bibliotecas en Soto del Real. Estoy feliz. Han sido casi dos años de subir la piedra, dos años de 4 horas de estudio al día, de lunes a viernes y al final he conseguido lo que pretendía. Ha sido muy difícil, hemos aprobado solo 15 candidatos de 145 que estábamos en la convocatoria 😅, pero ya estamos dentro.

Aún queda mucho para conseguir esa plaza, pero para mí esta es una victoria enorme que me hace muy feliz. Muchas gracias por felicitarme y por apoyarme.

Recital para recordar a Elvira Daudet

Me hace mucha ilusión proponeros este plan. Sé que somos muchos los que queríamos y seguimos queriendo a Elvira y por eso, por ese amor a nuestra amiga, me gustaría que leyéramos juntos sus poemas.


El 17 de junio, en Madrid, a las 19:00. Escríbeme por privado a este correo y te cuento más.

 

Beneficios de opositar, por lo menos 13

Queridos compañeros opositores. Sé, estoy sabiendo, lo complicado que es estudiar unas #oposiciones, así que, para animaros un poquejo (y animarme a mí de paso) os cuento algunos beneficios que conlleva esta excitante aventura:

  1. Si consigues la plaza no tendrás que preocuparte más de ese tema tan jodido llamado conseguir trabajo. No está mal. Si ya es en algo que te gusta, flipas (como es mi caso, en bibliotecas).
  2. Viene bien para conocer leyes que nos tocan a todos. Pero tampoco te pases de listo.
  3. Entenderás mejor algunas noticias que tengan que ver con la Constitución : tribunal supremo, organización territorial y otras cosas sobre las que normalmente tenemos una opinión pero, seamos sinceros, al tuntún o alineadas con nuestra ideología.
  4. Tendrás que tener orden y horario, lo cual ordena bastante la cabeza.
  5. Es un reto, uno enorme, y meterte en ese berenjenal te hará tener un horizonte delante de ti que te motive para el estudio diario (en teoría, al menos).
  6. Disfrutarás del silencio que te da la biblioteca. Vaciar la cabeza de ruido durante varias horas viene MUY BIEN.
  7. Estudiar oposiciones te hará poder esquivar planes que no te apetezca tener como quedar con gente pesada, cuñados y demás personas que ni fu ni fa. La carta de las oposiciones nunca falla.
  8. Ahorras. Mucho.
  9. Dejarás de beber como un gorrino (ver punto 4).
  10. Aprenderás muchas cosas que, lo mismo, te vienen bien en un futuro (espero que nada penal).
  11. Te permite hablar en un dialecto raro de RD, leyes y artículos con otros bichos raros como tú.
  12. El efecto para tu bienestar emocional de cualquier contacto social deseado será multiplicado. No pases solo unas oposiciones, hay gente que no ha sobrevivido.
  13. Tendrás un jardín de bolis, lápices, subrayadores, gomas y otros enseres que puede alegrarte la vida.

Y ya. Sed felices, estudiad mucho ahora que podéis, que luego será tarde.

 

Diablos azules / Lata peinada

¿San Valentín?

Hace unos meses terminé de escribir y organizar un libro. Un libro que se llama Hogar y que celebra aquello que sentimos, aquello que disfrutamos y que también sufrimos. Es un libro de poemas que celebra la construcción de un amor, con todos sus metales, todos sus abrigos.

Fui sincero. No escondí nada en este libro porque, como dijo Neorrabioso: «Aquí se juega a trueno o se juega a nada». Mi vida es mi poesía y no me escondo.

Hoy, varios meses después de aquella radiografía de los dedos besados, de las lágrimas tragadas y las casas caídas, ya apenas vendo libros. Ya no es novedad, ya ha caído del escaparate. Pero este hogar, esta historia, es una historia que permanece, mucho más que sus cimientos. Porque donde se derrumba la vida queda, si hay honestidad, poesía.

Porque la poesía no se destruye. Porque la poesía construye, en su diálogo, el futuro, los hogares que vendrán.

Y aquí un poema que os abre la puerta de este Hogar:

Hogar,
velocidad derrotada,
plato sin reloj ni cuenta
donde no sobrevuela un murciélago el silencio de los sillones.

Nunca nadie cambió tanto de paredes como nosotros,
lo espinoso de las camas manchadas por los monstruos de la noche,
llaves acumuladas en los cajones,
brújulas a medio hacer, derretidas como muñecos de nieve de la infancia,
refugios abandonados.

Buscamos en las calles dónde encajar nuestros cuerpos,
dónde amasar la oscuridad que construya la cueva,
que sea posible pintar con los dedos las paredes.

Se acumulan los libros,
hilos recogidos donde los hermanos pulsan su lengua,
cuerda de guitarra,
instrumento submarino común
y el mapa se hunde desgarrado por alambre de espino
nuestra carne marcada con sílabas de mordiscos cercanos
cuchillos de cocina.

La casa,
aquel animal mítico de muros como vértebras posibles,
animales de bosque,
juego de niños mayores, que encaje todo bien,
cada piedra importa, nada se escurre sobre el musgo.

Así las patrias, los mapas a la medida de los pulgares,
los sudores y el musgo, las arrugas del aquí,
lo compartido,
las marcas de nuestros ojos en la madera posible del tiempo.

 

10 de febrero

 Hay un cántaro por llenar en las raíces de tus manos pendulares y mis

manos-cresta-de-gallo.

Hay un vaso manchado de vino seco,

y el ruido,

aquel el borboteo febril de mi sangre al oler tus pasos

es hoy un lodazal

un cuaderno de hojas arrancadas

un gato olvidado en la noche fría de la memoria.

 

Photo by enfantnocta on Pexels.com

Incendiario, de Bárbara Butragueño

Ni se te ocurra abrir este libro si buscas un libro perfecto, con plan de huida y medido y grito reproducido. Ni se te ocurra porque vas a perder el dinero, el tiempo, y espacio (aunque poco) en tu estantería.
Desatado de forma y de límites, los poemas de @chincheta, ya sean en verso o en prosa poética, llevan marabunta dentro y te arrasan pasando por encima. Se te escapan palabras, vuelves para atrás, joder, qué bueno esto, terminas. Vuelves al principio, ¿y esto? y así se pasan los minutos y las horas.
El libro que publica #Polibea es un libro con astillas en el que Bárbara Butragueño no solo se desnuda, sino que comenta a través de imágenes enlazadas la ceniza de su cuerpo, nadie nunca me enseñó a llorar/y sin embargo parece que el llanto me perteneciera esparciendo su dolor por tus manos.
El libro se divide en tres partes, TURBA, en donde se hace un recorrido del propio cuerpo y se ponen sobre la mesa la muchedumbre interior, los despojos, las heridas y las soledades. Abierta y expuesta a todos los dolores y a todas las penas, limpiar el cuerpo como quien limpia la casa. Exorcismo.
En COMBUSTIÓN aparece un tú que salva en tu cuerpo todo es expiación/y claridad/y enjambre que rescata, que no rehabilita las ruinas, sino que las convierte en hogares. Bestial esta parte, la más lograda.
Y cómo no, CREMACIÓN, en la que se desalojan los cuerpos, una vez más/te marchas, deshabitando/los ángulos del aire, se buscan asideros y esperanza, pero no se encuentra. Soledad y grito.
Vamos a ver, hay una cosa que hay que tener en cuenta. Este poemario requiere de su colaboración como lector, de su inteligencia, de sus cojones/ovarios para comprender lo que es la vida. Quien no haya sufrido, quien no haya sido ojo de huracán de relación no entenderá nada. La poesía de Bárbara no llega entera, pero la parte que llega llena todas las habitaciones y se expande, se te mete en el cerebro y la buscarás en cada índice, en cada lomo. Un subidón, vamos.
Y yo no merezco bailar si no hay lluvia.
y si queréis saber más...buscad el libro, esto es solo un trampolín.

YO, SÍSIFO



Pecho de lata,
eslabón corroído,
pulso inestable del caballo flaco llamado progreso.

Soy Sísifo,
el usar y tirar de días manchados e iguales,
raíz muda y viaje en círculos.

Soy Sísifo
condenado,
estación final del hombre en serie y los sentidos cortados con cuchilla
cauterizados los tendones del amor
tapiadas las salidas de emergencia.

Soy Sísifo y escupo mi nombre a las abejas libadoras que cosechan minutos y producen nóminas
y pequeños grumos de azúcar que llamamos dinero.

Soy Sísifo y grito a los dioses que manejan los barcos,
los semáforos y los buses de línea,
les grito que empujaré su piedra,
descansaré las brújulas y volveré a casa,
que la luz de Mérope en la noche no me ciegue y me guíe,
que en el cerrar los ojos despierte mi cuerpo y se borre vuestra condena,
¡oh, dioses impolutos y tristes!
envidiosos de nuestra angustia,
de esta asfixia llamada muerte y de sus helechos del
placer donde nos escondemos.

Soy Sísifo,
os digo,
el que masca piedra a diario y cada noche Mérope no aterriza en mí
no aterrizo,
todo es un ensayo macabro,
un diálogo de muebles y ruidos,
la escarcha que silencia nuestro deseo como ancla dormida,
el jarabe de las pantallas encendidas,
su trampa viscosa llamada «series».

Soy Sísifo,
el que encontró a Mérope en los arrabales de la ciudad,
en las afueras donde los caminos se abrasan de soledad,
marcaré tu nombre en mi lengua
«Mérope»,
y en cada palabra un incendio con tu olor.

Soy Sísifo,
el perdido, el condenado,
volveré a casa.

(Se puede encontrar en el libro El despertador de Sísifo 🌄)
(Vídeo hecho por Miguel García Torrego - FlowCost)

 

22:30 H.

 

Un trabajador es un esclavo a tiempo parcial.
La abolición del trabajo, Bob Black


El trabajo es un ancla.

y las 7 de la mañana el primer paso de la cadena,
donde la herrumbre cabalga a pesar del sol y su lengua.

En el mar del día los mapas se construyen con los otros que no fuiste,
lo que quedó fuera de casa aquella noche.
Machacar la carne en el mortero para conseguir salario.

Así el cocinero te busca en los estantes de la ciudad,
tu olor escondido en habitaciones volátiles como papeles arrugados,
huir de su mano entrevista de trabajo
quedarte suave:

Sacarle el alma al orégano es un símil
de tu primer día de curro.

(Se puede encontrar en el libro El despertador de Sísifo 🌄)



LIBROS EN 2020 (3)

 🚩La 4ª publicación que apareció fue el libro Dúplex. Es una antología que mezcla a #ilustradores y poetas. La verdad es que fue una experiencia muy interesante porque durante semanas María Abellán y yo curramos para mezclar nuestros lenguajes y la verdad es que el resultado fue muy bueno. Está publicado por Marmotilla ediciones y Alas ediciones

(más info pinchando aquí)

🚩Por último, aún en 2020, a finalísimos, apareció la 5ª publicación del año (¡que se dice pronto!). Es la segunda edición del libro El despertador de Sísifo, publicado por Lastura ediciones. Este libro, que cuenta la angustia por el trabajo repetitivo, la desidia por este mundo sin salidas, precario, parece que os ha gustado bastante y ya se han volado los primeros 300 ejemplares. En esta 2ª edición aparecen poemas nuevos y un prólogo de mi querido Alberto García Teresa. Además, en cada página hay un código QR para escuchar el audio de los poemas leídos por mí.

(Más info en la web de Lastura)

Libros en 2020 (2)

No sé si ha sido por estar encerrado parte del año, para salir mentalmente del estudio de las oposiciones o porque tenía mucha vida interior por compartir, en este 2020 ha habido buena cosecha de libros 🥦🥦📚📚

🚩La segunda publicación que apareció fue el libro Hogar. Es un poemario muy querido por mí, en el que he trabajado mucho y que considero mi mejor libro. Se trata de una historia de amor.

Así, simple y fácil:

Encuentro/enamoramiento🏕

Nudo/amor 🏠

Desenlace/desamor 🏚

También está revisado por Rocío Moreno y el prólogo lo escribió Juan Bonilla.

🚩La tercera publicación fue la publicación en Francia de poemas míos traducidos al francés por Miguel-Ángel Real en la obra colectiva Sémaphore, Revue de la Maison de la Poésie du Pays de Quimperlé 8.

Me hace mucha ilusión esta publicación porque es la primera traducción a la lengua de Camus (que yo recuerde).

Libros en 2020

 No sé si ha sido por estar encerrado parte del año, para salir mentalmente del estudio de las oposiciones o porque tenía mucha vida interior por compartir, en este 2020 ha habido buena cosecha de libros 🥦🥦📚📚

🚩La primera publicación que apareció fue la segunda edición de mi primer libro, Ojo y ventana. Este libro, que fue publicado originalmente por Canalla ediciones, tiene mucho bar, mucha inocencia y mucho respeto por la literatura. Cuando apareció este libro yo era un chaval de 28 años que iba mucho a bares de poesía (sobre todo el diablos azules), acaba de volver de estudiar en Suecia durante un año y estudiaba un máster de literatura y teatro. Estaba tierno, tierno, veía la vida como algo agradable y sereno y no conocía el miedo a la soledad.

La edición se acabó hace meses, es bilingüe español-inglés y tiene formato digital y en papel. Y para que todo estuviera en orden conté con la revisión de Rocío Moreno en la versión en español y Silvia Cuevas Morales para la versión en inglés.

Si queréis leer más, pinchad aquí.

Segunda edición de El Despertador de Sísifo, con Lastura ediciones


Hace dos años y medio yo no sabía nada de las oposiciones en las que ahora ando metido. No me planteaba meterme (ni loco) al estudio de 50 temas, 7 de ellos de legislación. Trabajaba y ahorraba, tenía trabajos más o menos esporádicos, trabajaba de corrector y de administrativo en donde pudiera/donde me quisieran.

En esa época mi lema era «Trabajar para sobrevivir/la poesía para vivir» y me conformaba con desperdiciar 40 horas a la semana con tal de que, después de salir de trabajar, pudiera ser libre. Tapaba parte del río para mantenerme a flote, no hundirme en la incertidumbre de no tener trabajo y, a la vez, seguía habiendo corriente que me mantenía vivo.

En esa aparente estabilidad escribí este libro, El despertador de Sísifo. En el hollín del transporte público, en las marcas de sudor en las paredes de la oficina, en un presente hecho de niebla y libros de poesía en los rincones.

Hoy, mucho tiempo después, mi vida ha dado un vuelco. El río corre suelto porque trabajo cada día por conquistar un horizonte llamado Bibliotecas que me hace feliz. Trabajo en la UAM, ya no existe el óxido y el sacrificio de las 8 horas y Lastura publica la segunda edición de este libro sobre trabajo y poesía que, sin embargo, habla de amor, como todo lo que escribo.

Os dejo parte del prólogo de mi querido Alberto García Teresa:

Jorge García Torrego elude la impostura porque habla desde dentro del conflicto, desde la anulación por el trabajo y también desde la angustia y la incertidumbre del desempleo. No es cuestión de autenticidad sino de que no existe otra posibilidad de enunciación, por más que intenten desplazarnos como imanes cánones de tradición o discursos del mercado, cuando nos siguen determinando el estómago y las manos desnudas. De ahí la honestidad y la valentía de esta propuesta. Porque no juega a los espejismos. Porque no se desliza por el autoengaño. Porque no renuncia, con su propia voz, a mirar la vida y ver cómo nos la roban.